Mi estado de salud actual (2022) 3a Parte

Ésta la tercera parte de una serie de tres artículos en los que te hablo con bastante detalle de mi situación de salud actual, así como de los aprendizajes que he ido acumulando y consolidando a nivel vital y profundo. Y me parece que puede ser de tu interés, teniendo en cuenta que giré el rumbo que llevaba mi vida como persona diagnosticada de espondilitis anquilosante que sufría graves dolores y limitaciones debido a su condición.

Como sabrás, mi vivencia con la enfermedad fue la noche oscura del Alma que yo necesité y usé para dar un salto considerable de consciencia que me permitió superar viejos patrones (no todos, la verdad) de percepción, comportamiento y relación… Fue también el trampolín que me llevó a tomar decisiones que me daban miedo y me condujo a ciertos cambios en mi vida. 

Y fue, por encima de todo, la mayor de las enseñanzas que me llevó a conocerme y amarme con hondura y honestidad.

En los artículos anteriores, te conté un poco de mi historia, el contexto en el que se dio mi transformación, la evolución de ésta y algunos detalles de mi estado actual (mi estado físico, mi estilo de vida, las cosas que me sirven para mantenerme sana, a nivel externo y, especialmente, a nivel interno, así como algunas reflexiones al respecto).

Hoy, en este último post, hago una reflexión más exhaustiva y pormenorizada de las lecciones de vida que he aprendido a través de mi proceso de enfermedad y sanación.

 

Resumen de los puntos:

Lecciones de vida aprendidas

Evidentemente, si me diera rienda suelta a mí misma y me pusiera a desarrollar mis aprendizajes de vida asumidos en los últimos años a raíz especialmente de mi experiencia con la enfermedad física y todo lo que vino después, no acabaría.

Te haré una breve pincelada, en forma de listado que, espero te sirva de inspiración. [Me vas a disculpar que solamente sea una selección de lo que me parece más relevante]:

  • La inercia (en general) es un claro obstáculo para el despliegue de tu potencial y tu poder y, por lo tanto, también lo es para que puedas conocerte a fondo y elegir libremente el rumbo de vida que tiene verdadero sentido para ti. Así que se hace imprescindible revisar cada pensamiento en tu cabeza, cada creencia que das por cierta, cada decisión o actitud que tomas sin darte demasiada cuenta. Y, especialmente, reflexionar en profundidad de vez en cuando sobre lo que de verdad quieres. Se hace imperativo traer más presencia a tu día a día y atreverte a andar por caminos poco transitados. Aunque te dé miedo.
  • Albergamos en nuestra mente (consciente e inconscientemente) un montón enorme de creencias, juicios y miedos que no son propios, que son infundados y, directamente, mentira. Necesitamos cuestionar la cantidad ingente de «verdades » que hemos hecho nuestras y tragado sin masticar. En todos las áreas de nuestra vida. En este caso, me refiero especialmente al paradigma equivocado que tenemos con respecto a la salud, pero puede aplicarse en cualquier cuestión.
  • El sufrimiento o el dolor emocional es un factor de impulso muy potente que, si lo usamos a nuestro favor, se puede convertir en la más valiosa de nuestra lección de vida.
  • También se puede aprender y evolucionar desde el gozo, sin dolor. Pero es un camino que, normalmente, elegimos después de haber aprendido a través del sufrimiento. Cuando entendemos que, si no captamos el mensaje por las buenas, la vida nos pondrá la enseñanza por las malas.
  • Es importantísimo erigirte como máxima (y única) autoridad sobre tu vida, en general. También sobre tu salud. Esto es: No permitas que otros te digan lo que puedes o no puedes hacer; no creas pronósticos y estadísticas; no esperes que las soluciones que necesitas vengan de fuera de ti; cuestiónate constantemente y ponte a prueba; guíate por tu intuición; sé valiente y escúchate.
  • El equilibrio, por lo general, es la mejor opción en todas las decisiones y opciones de vida que escojas. Por ejemplo: Es importante esforzarte lo suficiente como para no estancarte, pero no tanto como para que ese esfuerzo te impida disfrutar del camino; es importante que aceptes tu situación actual y sepas que puedes ser feliz aquí y ahora independientemente de tu realidad, pero que, al mismo tiempo, te abras a mejoras que superen tus expectativas.
  • Saber decir que No, es importante para poder decirte Sí a ti en lo prioritario.
  • Cuidar, por encima de todo, tu relación contigo es básico. Escucharte, respetarte, confiar en ti, aceptarte… Son verdaderos bálsamos para el alma y una guía muy acertada para tu vida.
  • Conocer y seguir tu Misión de Vida, va a ser, tarde o temprano, el paso que necesitarás dar para sentirte a gusto en tu propia piel.

Como digo, hay muchas más. Pero creo que esto es una muestra bastante representativa 🙂

Lecciones de vida pendientes

Se puede decir, para ir un poco al grano, que lo que me queda pendiente de aprender o asumir, son esas mismas «leyes» o «verdades» ya mencionadas, pero en rigurosidad más minuciosa, si cabe... Y también de forma más incondicional en otras áreas de la vida y en la práctica cotidiana.

Es decir, claro que extrapolo los aprendizajes que realicé en el tema de la enfermedad y la limitación física, en otras facetas de mi vida. Entre otras cosas, porque el propio proceso de toma de consciencia y sanación que realicé, se basaba, precisamente, en pulir mi filosofía de vida; en limpiar mi visión del mundo y de mí misma de prejuicios y programaciones limitantes y de autosabotaje. Además de que, como te dije la semana pasada, mi trabajo en la consulta con otras personas en proceso de autosanación, me ayuda a recordarlo constantemente.

Sin embargo, he de reconocer que en ese punto de inflexión de mi vida en 2014, viví una explosiva expansión de mi consciencia en muy poco tiempo, debido a que aglutiné una cantidad de malestar en los tiempos y situaciones precedentes que me sirvieron como factor de impulso. O, dicho de otro modo: Lo que me impulsó a esa revisión tan honesta y profunda de mis valores anteriores, y lo que me dio la fuerza para tomar decisiones coherentes y difíciles, fue justo el hecho de haber tocado fondo. 

Y ese «tocar fondo», no pasa todo el tiempo (¡y menos mal!). Así que me parece inevitable (por lo menos, así ha sido para mí) que mi constante evolución (porque no ha parado de avanzar desde ese 2014) ha seguido un ritmo más tranquilo, constante y progresivo desde entonces hasta ahora. Y, como ya sabrás, cuándo no prestamos especial atención a algo, es fácil dejarse llevar por las inercias, las creencias inconscientes, las limitaciones aprendidas, el seguir la estela de la mayoría, etc. 

Así que existen cuestiones en las que observo que no aplico con el mismo ahínco las leyes de vida que han demostrado funcionarme en cuánto a la superación de la enfermedad física. Lo tengo en cuenta, pongo mi intención y mi atención, pero en algunas cosas «fallo». Por ejemplo, tiendo (cuando no estoy atenta) a dejarme llevar por ciertas inseguridades que me acompañan desde la infancia (como el miedo a exponerme y a hablar en público o llamar la atención, como la autoexigencia excesiva, o la tendencia de repetir roles familiares no tan sanos).

Pero aquí aplico el perdón hacia mí misma, la aceptación y amor incondicionales y, también, el sentido del humor. Y sigo andando, sin prisa pero sin pausa.

Mi Misión

Seguramente lo hablaremos más en detalle en un próximo artículo, porque, en mi experiencia, encontrar tu Misión de Vida, tu propósito, o como quieras llamarlo… Es un pilar muy, pero muy importante, en este camino de autosanación general y total de vida. Y no puede ser de otro modo, ya que el proceso de autosanación es un camino de autoconocimiento, de discernir lo verdadero de lo superfluo en ti. De separar el trigo de la paja. De «desprogramarte», soltar condicionamientos, traspasar miedos y límites aprendidos…. De conectar con tu yo más esencial. 

Eso va de la mano con empezar a ser quien en verdad eres y ocupar tu lugar en el mundo. A dar lo que tienes. Y esto te lleva de cabeza a tu Misión de Vida. 

Al mismo tiempo, ese desempeño, te va llenando de una coherencia sanadora; de una fuerza nueva, íntima. Sutil pero sólida como una roca.

La misión es importante, definitivamente. Y tú también la tienes.

Aunque es cierto que hay mucha confusión y malos entendidos al respecto. Así que, como digo, hablaremos de ello… Más adelante.

Por el momento, solo quiero corroborar que yo, claramente, me siento en Misión. No siempre me resulta fácil saber cómo desempeñarla de la mejor manera en todo momento. A veces, surgen obstáculos que ponen a prueba, precisamente, mi compromiso con la misma. Pero, efectivamente, estoy conectada con mi Misión de Vida. Cada vez más. Y me siento enormemente afortunada por ello. Y es que no es la realidad de todo el mundo. Ni siquiera de la mayoría. Ni mucho menos.

Y estar conectado con tu misión es un regalo que dota tu vida de un sentido tal, que ser valiente, creativo y genuino se hace relativamente fácil. Y vivir con esos atributos, en sí mismo, ya te encamina a la autosanación y la superación de muchos obstáculos.

Así que mi misión regenera constantemente mi energía ayudando a mantenerme sana y coherente.

Como intuirás, la Misión la realizo divulgando y guiando a otros a sanar su vida para que esa sanación se refleje también en su cuerpo.

[Y, como parte también de esta misión que me apasiona, estoy preparando algo muy chulo que verá la luz en breve. ¡Y será gratis! Así que permanece atento!]

La próxima semana...

En el post de la próxima semana… 

Te voy a contar un proyecto que tengo entre manos desde hace un tiempo y que está a punto de ver la luz.

He estado (y sigo) creando un contenido muy especial con la colaboración de grandes personas y expertos brillantes en el terreno de la consciencia y con una experiencia y conocimiento extraordinario al respecto de la autosanación. 

¿El objetivo? Seguir dándote herramientas y pistas que te permitan ganar en libertad y poder sobre ti mism@, sobre la propia relación que tienes contigo, sobre tu vida… Y, como sabes, más específicamente en tu estado de salud.

En el post de la próxima semana te voy a contar brevemente de qué se trata, cuál es la intención de tal evento y lo que tú puedes encontrarte allí. Y, sobre todo, voy a contarte los entresijos personales de mi experiencia creando esto: Los miedos y dudas que me han surgido, los obstáculos, la visión que me ha llevado a hacerlo…

[Y quiero aclarar también que, si bien puedes observar que últimamente te hablo mucho de mí, es porque siento que las experiencias reales y cercanas son la forma en la que la información se digiere más fácilmente].

Espero que esto te haya resultado útil. Déjame, si quieres, tus comentarios o preguntas al respecto de este artículo, más abajo, en la sección de comentarios.

¡Nos vemos la próxima semana!

Un abrazo.

Desde 2014 liberada de una enfermedad "crónica" gracias a un proceso de transformación interior. Desde 2015 acompañando a otros a recorrer un camino similar al que hice yo.

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