Un Nuevo Paradigma para la Salud (1a Parte)

En el último post, te mostraba un poco mi perspectiva al respecto de los últimas restricciones aprobadas en España (pasaporte covid obligatorio y demás coacciones). 

Entre otras cosas, mencionaba la ineficacia tan evidente de nuestro sistema médico y sanitario para proveernos de una vida lo más equilibrada y sana posible, y el cual se sustenta en un paradigma erróneo, contraproducente y totalmente obsoleto.

Quién más quién menos, puede darse cuenta de que la medicina en el mundo occidental es comparable, por ejemplo, a su política: Bajo el «paraguas» del servicio al ciudadano, ha ido desviando cada vez más su actividad hacia fines que nada tienen que ver con nuestro beneficio. En apariencia, este sistema nos ayuda y, en el corto plazo, efectivamente, nos aporta ciertas soluciones. Sin embargo, a largo plazo, las «soluciones» generan problemas más graves que los iniciales o nos limitan enormemente.

Solo hace falta observar un poco fríamente.

Y, por supuesto, el problema, la «putrefacción» viene de «arriba»; de los que dirigen desde la sombra todas las decisiones. Desde luego, no estoy señalando al médico, por ejemplo, que al fin y al cabo se encuentra supeditado a las órdenes de otros que, a su vez, obedecen a otros, etc., etc. 

Es algo que sucede de forma aún encubierta, pero cada vez más grotesca y descarada.

El caso es que las bases ideológicas, los «axiomas» que sustentan, tanto el sistema médico y sanitario, como nuestro modo habitual de concebir y «cuidar» nuestra salud, tiene «grietas». Enormes fallas.

Así que considero imprescindible, ir haciendo nuestro un Nuevo Paradigma de la Salud, al menos de forma individual y al ritmo de cada uno. 

Y en este post, te expongo mi propuesta.

El post tiene dos partes (porque finalmente me ha quedado muy largo). Ésta es la primera parte y la próxima semana, publicaré la segunda.

Resumen de los puntos:

1. Desaprender creencias limitantes y falaces

Más que aprender ideas y conceptos nuevos (que también), lo más importante es desaprender lo viejo, lo que ya no sirve. Aquellas premisas que siempre dimos por ciertas y que, claramente, nos están estorbando para avanzar. Nos están frenando y limitando. 

Imagínate que quieres hacer un cuadro, una pintura hermosa… ¿Qué es lo primero que necesitas? Un lienzo en blanco, ¿cierto?

Imagina que te pones a pintar en un lienzo ya pintado… Por bonito que te quedara, no luciría. Se mezclaría con el anterior dibujo y perdería su armonía, su gracia, su fuerza… El resultado sería un batiburrillo confuso y caótico.

O ponte ahora en la situación de que quieres redecorar una habitación de tu casa, quieres que tenga un nuevo «aire», o que cumpla a partir de ahora una función distinta… Compras nuevos muebles, complementos, etc… Antes de colocarlos, tendrías que retirar los elementos viejos, ¿no? Al menos una parte de ellos. No tendría el efecto que quieres si simplemente añades nuevas piezas sin previamente haber dejado espacio libre.

 

Así pues, te animo a adoptar una actitud curiosa, ciertamente inocente. Abierta para descubrir nuevas posibilidades. Que te disponga a confiar y a sorprenderte.

Eso implica también que, a menudo, cuestiones premisas que solías dar por ciertas automáticamente y, que prácticamente todo el mundo a tu alrededor, acepta sin pensar.

Por ejemplo, cuestionar:

  • El significado y exactitud del calificativo «crónico»
  • Lo determinante de la herencia genética
  • Lo ineludible del uso de fármacos en según qué situaciones
  • Tu actitud si tienes un síntoma (quizá sea mejorable e influyente)
  • Etc.

Y esto me enlaza con lo siguiente…

2. Abrirte (de verdad) a lo nuevo

Siguiendo con la importancia de permanecer abierto a nuevas ideas y posibilidades que te mencionaba en el anterior punto, quiero hablarte de las cuatro etapas de la competencia:

Tal como muestra la imagen de la pirámide que tienes aquí arriba, la primera fase de la competencia (o el aprendizaje) es la Incompetencia Inconsciente. Es decir, no sé que no sé. O dicho de otra manera: Tengo ideas equivocadas que doy por ciertas.

Mientras siga creyéndome que sé, no me abriré al conocimiento «correcto», pues no siento necesidad.

El siguiente «escalón» de ese camino es la Incompetencia Consciente. Es decir: Saber que no sé.

Y, si bien, es un estadio muy incómodo (el que más, seguramente) es un territorio fértil y el punto clave del inicio del aprendizaje de cualquier índole.

Aunque no tengo el conocimiento, y ya soy consciente (con la inseguridad y/o frustración que esto me pueda traer), estoy abierto, atento y dispuesto a aceptar nuevas ideas, descubrir nuevas posibilidades, vivir nuevas experiencias.

Y éste es el inicio de todo descubrimiento, aprendizaje o conquista. Y, a mi parecer, la fase más importante.

Cuando crees que ya sabes algo, partes de esa base, sin cuestionarla. Si está equivocada, no llegarás muy lejos y quizá no sepas dónde te has «perdido»; quizá sigas dando vueltas sin avanzar.

Después viene el estadio de la Competencia Consciente, que es aquella en la que ya vas haciendo cierto «aprendizaje real», pero, necesitas estar muy atento para acordarte; para usar el nuevo conocimiento. Algo así como cuando aprendes a conducir. Necesitas hacer conscientemente cada paso; y eso conlleva cierta tensión.

Y, por último, está la Competencia Inconsciente, que es aquella en la que ya has integrado completamente el nuevo conocimiento y lo has hecho «tuyo». Entonces ya lo aplicas inconscientemente, sin presión y de forma natural. Como cuando ya sabes conducir, que das los pasos sin esfuerzo.

Mi deseo principal para ti es que, si estás en la primera fase en alguna cuestión importante referente al concepto de Salud, subas a la siguiente. Que traspases ese muro invisible que te impide avanzar y que empieces a dar pasitos certeros (aunque sean pequeñitos o lentos) y te vayas acercando a entender lo que necesitas para tener un cuerpo fuerte y sano y una vida equilibrada y feliz.

También, y por supuesto, el objetivo de este post y de todo mi trabajo en general, es apoyarte en ese ascenso a través de la pirámide de las competencias: Es que pases de creer que sabes, a saber que hay un mundo por descubrir; y que pases de estar expectante a realmente hacer nuevas comprensiones, y que, de ahí pases también a dominar un nuevo modo de enfocar y tratar tu salud.

3. Desarrollar un agudo discernimiento

El siguiente punto se deriva de los anteriores:

Si es necesario cuestionar aquellas creencias, premisas y automatismos erróneos que nos alejan de conquistar un equilibrio sólido y duradero en nuestra salud interna y externa… Lo siguiente será saber reconocer cuáles son esos «conocimientos» erróneos que ya toca desechar y cuáles son los «saberes» útiles y verdaderos que te interesa atesorar.

Evidentemente, es un tema complejo y extenso de abordar, y no voy a darte algo así como un listado con «verdades» y «mentiras». Más bien, voy a proponerte unas preguntas que puedes hacerte y que te ayudarán a discernir entre una y otra «categoría».

Son preguntas que te van a servir para cuestionar tu comportamiento automático cuando trates de responder ante un síntoma o cuidar de tu salud en general. O para cuestionar los consejos que recibas, sea de un amigo, un médico o un medio de comunicación.

Puedes hacerte dichas preguntas en cualquier supuesto en el que entre en juego tu Paradigma de la Salud. Te pongo algunos ejemplos:

   ·Tu hijo está indispuesto y te planteas hacer tal o cual cosa; 

   ·Ves una noticia sobre salud pública y observas las medidas que se proponen para resolver el problema; 

   ·Observas que cuando piensas en una enfermedad x, vienen a tu cabeza una serie de ideas asociadas (por ejemplo qué tan grave es, si tiene cura o no, cuales son los tratamientos necesarios…); 

   ·Te fijas en los procedimientos legales y «oficiales» para abordar la salud (por ejemplo, la utilidad y enfoque de las bajas médicas, la salubridad de la alimentación que se      comercializa y promociona…); 

   ·Ves la reacción emocional que tienes cuando sospechas que puedes «tener» una enfermedad determinada y las creencias que tienes al respecto… Etc., etc.

Todos éstos y muchos más ejemplos, muestran el Paradigma de la Salud que impera en tu psique y tu vida, consciente o inconscientemente. Observándolos detenidamente, puedes cuestionar y transformar dicho paradigma.

Aquí tienes las preguntas. Ya sabes, háztelas sobre un supuesto similar a los mencionados o cualquier otro que se te ocurra (y que quizá te encuentras con frecuencia en tu vida):

  • ¿Es común en la mayoría de personas de tu sociedad?
  • ¿Es similar a otras reacciones o comportamientos anteriores por tu parte? ¿Dieron éstos señal de poder llevarte a una solución fiable?
  • ¿Te hace sentir ciertamente bien desde el inicio o tienes la sensación de hacer un duro sacrificio para poder estar bien, «después»?
  • ¿Qué tan natural es? ¿Qué tan en armonía está con la naturaleza? Por ejemplo, si se trata un remedio que tomas… ¿Es muy sintético, es natural, es natural pero un poco manipulado artificialmente? Si se trata de una práctica o estilo de vida… ¿Se da en armonía con tu naturaleza?
  • ¿Se trata de algo que tú puedes integrar, de algún modo en tu día a día? ¿O dependes para ello de factores externos a ti?
  • ¿Puede reportarte beneficio a largo plazo, o solo de forma inmediata? ¿Puede ser incluso perjudicial a largo plazo?
  • ¿Te beneficia, en menor o mayor medida, de forma global en todas la áreas de tu vida? ¿O, por el contrario te perjudica significativamente en otras facetas?
  • ¿Hay alguien (o algún organismo) que sale muy beneficiado de este enfoque, creencia o remedio? Es más, ¿se beneficia de que tu malestar persista en el largo plazo (sea porque siga igual, empeore, o se transforme en otra dolencia)?

 

Estas preguntas pueden guiarte en una reflexión que te ayude a discernir mejor. Si se te ocurre alguna otra, por supuesto, adelante. (También puedes compartirla en los comentarios, claro).

Por supuesto, estas preguntas y las respuestas que tú des son un indicador que te puede servir de forma general para ver aquello que te acerca a la verdad y lo que no. Aunque no son matemáticas y pueden haber excepciones. 

Lógicamente, no voy a indicarte, qué respuesta te lleva al conocimiento «real» y cuál no. Eres un adulto inteligente y maduro. Guíate por tu intuición.

La próxima semana...

La próxima semana te traigo la continuación de este post. Cómo te digo más arriba, empecé a escribirlo y se me hizo muy largo. Así que la segunda parte, la publico el próximo domingo. En él vamos a ver comparativas concretas del viejo paradigma con el nuevo que yo te propongo.

Comparativas muy interesantes que te harán pensar.

¡Nos vemos el próximo domingo!

 

Desde 2014 liberada de una enfermedad "crónica" gracias a un proceso de transformación interior. Desde 2015 acompañando a otros a recorrer un camino similar al que hice yo.

Mi servicio "Descifra tu Síntoma"

Mi Consulta Online

Mis libros

© 2021 Cristina Hortal

Todos los derechos reservados

Accede a esta clase gratuita

Descubre ahora los 18 errores más comunes que puedes estar cometiendo y frenan tu Autosanación sin que te des cuenta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

insert emoticons powered by JavaScriptBank.com