Congreso Tú eres Tu Medicina: Dificultades habituales

¿Te apuntaste al congreso online que organicé hace unas semanas? Si es así y viste el contenido (o parte de él), este artículo te interesa. 

En la anterior publicaciónenumeré las conclusiones y aprendizajes que la mayoría de asistentes al congreso que me han escrito, destacan como importantes. Son los aprendizajes más comunes.

En esta ocasión, voy a hacer un compendio de las dificultades, también más habituales, que soléis encontraros a la hora de aplicar la filosofía y enseñanzas que el congreso expone. Como en el artículo anterior, tengo en cuenta lo que me habéis hecho llegar a través de este formulario.

Voy a mencionar las que se han repetido más frecuentemente en vuestros mensajes y también voy a comentarlas (o hacer mi pequeño aporte al respecto).

Así que, leer este artículo, te va a servir a modo de repaso, de reflexión, de observación y, en consecuencia, como medio para afianzar más algunos conceptos e ideas.

Y si no te apuntaste al congreso, leer este artículo también va a serte útil para lo mismo… Reflexionar, observar patrones aprendidos, cuestionártelos y tener la oportunidad de ir más allá de ellos.

[Por cierto, en este artículo solo recojo algunas de las ideas que noto que están más presentes entre la mayoría de los asistentes al congreso. Por supuesto, hay muchas más].

¡Vamos a ello!

DIFICULTAD 1

"Dejar de hacer cosas y pararme y estar conmigo mismo".

Es algo muy común, y especialmente en los tiempos que corren: Estar bombardeados constantemente por «asuntos pendientes y urgentes»… Por estándares exigentes en cualquier área de nuestra vida (trabajo, gestiones, actividades sociales, consumo, asuntos de los niños, etc.).

Y, cuando nos enfrentamos al camino del propio desarrollo de la consciencia… Nos pasa un poco lo mismo.

Nos vemos envueltos en una vorágine abrumadora de información, de contenido, de propuestas, de cosas por hacer…

Y desde nuestra tendencia (condicionada) a asumir inconscientemente que cualquier camino solo se recorre dando pasos hacia fuera, empezamos a cargarnos de «pendientes»: contenido por consumir, cursos por hacer, terapias por tomar, temas por estudiar…

Eso, junto con el lío que ya teníamos en todo lo demás, muchas veces, frena nuestro desarrollo más que impulsarlo. Especialmente, si tenemos en cuenta que el desarrollo en consciencia parte especialmente, de la conexión con uno mismo. Y esa conexión necesita silencio, quietud, calma.

Importante al menos darte cuenta y ser cada vez más selectivo en aquello en lo que te embarcas. Y recordar a menudo que «menos es más». 

 

DIFICULTAD 2:

"Soy demasiado mental".

Es algo que habéis señalado muchos. También es una «cantinela» que he oído literalmente cientos de veces. También, yo lo pensé durante mucho tiempo (al respecto de mí y/o de otros). Ahora tengo esa idea un poco más «elaborada»; con algunos matices:

Ser mental no es una desventaja en sí mismo. De hecho, hay personas con una tendencia natural a una intelectualidad pronunciada (entre las cuales me incluyo). Y es su modo propio y natural de procesar lo que les ocurre, y afrontar la vida en general. La naturaleza de otras personas puede ser distinta (ser más terrenal, más emocional, más explosiva…).

Hay diferentes herramientas y potencialidades y todos tenemos una mezcla, pero decantándonos más hacia unas que hacia otras. Y la intelectualidad es una herramienta como otras. 

Así que ése no es el problema.

Sin embargo, a lo que realmente nos referimos cuando decimos «soy demasiado mental», es a que tenemos nuestra mente desconectada del corazón y de los instintos. O, dicho de otro modo: No sabemos escucharnos.

En el cole, por ejemplo, nos enseñaron a repetir como loros lo que leíamos en libros. Nos enseñaron también a centrarnos en recibir buenas notas y halagos (es decir, gustar a otros). Eso nos condujo a desarrollar poco el propio discernimiento; a valorar poco nuestras preferencias; a preguntarnos muy raramente lo que queríamos y lo que no. 

Todo eso nos va desconectando de nosotros. Y eso, a su vez, nos conduce a no saber quiénes somos y hacia dónde vamos. Y, ante una disyuntiva o algo que queremos resolver… buscamos respuestas en nuestra mente, y muchas veces, solo recibimos una verborrea incesante que nos confunde más y más; que no nos lleva a certezas, intuiciones, confianza, consuelo… En definitiva no nos ayuda a encontrar la respuesta que estamos buscando.

Eso es «ser demasiado mental».

DIFICULTAD 3:

"La teoría me la sé; la práctica es otra cosa".

Aquí otro clásico: «La teoría me la sé».

Esto es algo que muchos me transmitisteis a propósito de las enseñanzas del congreso: «Las ideas las comprendo, incluso mucha de la teoría ya la sabía, pero he de reconocer que no sé cómo aplicarlo de verdad en mi vida».

Y es que es algo sumamente habitual en el camino de desarrollo de la consciencia en general.

De lo cual puede derivarse que tanto acumular conocimiento teórico es contraproducente. Y puede serlo. Sobre todo porque tenemos una marcada tendencia a confundir el mapa con el territorio. 

Es decir, muchas veces sucede (especialmente en el inicio de nuestro camino de autodesarrollo) que por entender algo a nivel intelectual, creemos ya tenerlo asumido. Y eso nos lleva al consabido «ego espiritual»; nos conduce a incoherencias, conflictos varios y, lo que es más importante: a más inconsciencia (con todo lo que ello conlleva). 

Después, con el tiempo, empezamos a comprender la envergadura del desafío que tenemos delante y nos disponemos a practicar la humildad.

Entendemos que lo más difícil es integrar la nueva percepción a tal profundidad que nos transforme por dentro. Y, poco a poco, vamos abriendo nuestro corazón a dicha transformación.

Y ya dejamos de consumir tanta información y nuestro objetivo pasa a ser la aplicación de lo aprendido. Ser íntegros y consecuentes con todo eso que ya entendemos racionalmente. Vamos adquiriendo más y más compromiso.

Cuando esto sucede, empezamos a ser una persona nueva: Percibimos la realidad de modo distinto, reaccionamos distinto, tomamos otras decisiones. ¡Incluso emitimos una energía distinta!

DIFICULTAD 4:

"La inercia de mi día a día y la comodidad de hacer lo de siempre me ganan la batalla".

Muchos lo habéis notado y eso, en sí mismo, ya es un logro.

Esta observación va muy en la línea de la dificultad anterior: Precisamente, al intentar aplicar un «nuevo modo de estar en el mundo», nos encontramos con que las personas a nuestro alrededor siguen como siempre… Que el ritmo de la vida y de nuestras exigencias diarias, también. Que todo cuánto nos rodea parece esperar que sigamos siendo la misma persona de siempre.

Y lo fácil es dejarse llevar.

Se requiere fuerza, valor y perseverancia para vencer esa inercia. 

Hacer verdaderos cambios implica mucha atención, mucha autoobservación, honestidad y asunción de responsabilidad. Implica un gran compromiso para vencer la «tentación» que supone adoptar más o menos los mismos roles de siempre, hacer lo que esperan de nosotros, reaccionar como siempre, movernos en territorio conocido, etc.

Ante eso, lo mejor que puedes hacer es no castigarte por ello, pero sí mirarlo de frente y reconocerlo. Y volver a ponerte en predisposición de abrirte a una consciencia más amplia.

 

DIFICULTAD 5:

"Pasar a la acción".

Ésta dificultad y la anterior van de la mano. Quizá esta otra hace más referencia a decisiones concretas y deliberadas. A pasos más grandes e importantes en nuestro camino de vida.

Es típico que nos suceda que ya tenemos claro lo que queremos (y necesitamos) hacer para avanzar pero… Por una razón u otra seguimos sin hacerlo. Lo vamos postergando, o parece ponerse todo en contra y, al final, nos dejamos frenar por los obstáculos que aparecen.

Por ejemplo, te vas dando cuenta de que tu trabajo ya no está en armonía con tus prioridades y valores. Vas observando que te genera una incoherencia cada vez más dolorosa seguir allí. Sin embargo, a la hora de tomar la decisión, aparecen montones de motivos por los que seguir  (quizá necesitas el dinero y no ves cómo encontrar rápidamente otro empleo… Quizá te cuentas que tu jefe te necesita… Quizá empiezas a comparar tus condiciones con las de otras ofertas de trabajo y te cuentas que tampoco estás tan mal…).

Pero una parte de ti sabe que te estás saboteando. 

Una vez más, es importante reconocerlo con honestidad; no autoengañarte ni creerte tus propias excusas. Reconocer tus miedos, sin castigarte.

También ayuda el abrir tu visión y empezar a pensar de forma distinta y creativa. Eso te permitirá encontrar soluciones nuevas. Y también comprender que hay cierto nivel de incertidumbre y riesgo que uno ha de asumir al avanzar.

DIFICULTAD 6:

"Tengo muchas heridas internas y no sé por dónde empezar"

Otra cosa que sucede es que, cuando uno se pone a mirar adentro (especialmente después de mucho tiempo de no hacerlo) lo que encuentra es caos. 

Si empezamos a ser honestos con nosotros mismos y a dejar de evadirnos con distracciones y adicciones externas, empezamos a darnos cuenta de todo lo que anda mal con nosotros. Y puede ser realmente abrumador.

Y, además, como estamos acostumbrados a juzgarlo todo constantemente, somos muy duros con nosotros mismos y nos culpamos.

Esto puede desanimar a cualquiera. Es frecuente entonces volver a cerrar «la caja de Pandora» e intentar seguir como si nada.

Sin embargo, eso cada vez te pesará más. Es necesario afrontarlo. 

Algo que resulta útil es darte cuenta de que muchas de tus heridas, de tus «dinámicas tóxicas» tienen una base común. Son solo expresión de una misma disfunción o desequilibrio. Si te acostumbras a ir cada vez más a la raíz cuando observas alguna problemática… Si no te dejas engañar por las diferencias aparentes (de contexto o circunstanciales) todo se va simplificando.

Y te será más fácil entender los siguientes pasos que puedes dar.

 

DIFICULTAD 7:

"Aplico cambios, mejoro un poco pero cuando mi salud empeora, me hundo"

Muchos afirmáis daros cuenta de lo potente que es la mente, dada la influencia que tiene sobre todos nuestros pasos. Y veis que la mente juega un papel vital para llevarnos por un camino u otro. Y, al mismo tiempo, sois conscientes de  la contaminación enorme que tenéis en ella.

Así pues, se hace evidente la importancia de desaprender creencias, patrones, roles, automatismos, prejuicios, etc.

¿Por qué digo esto? Porque nos sucede que solemos codificar siempre todo lo que nos sucede en términos duales y de juicio. Es decir, o lo que sucede es «bueno», o es «malo». Así, cuándo el curso de los acontecimientos parece dirigirse hacia lo que tenemos codificado como «malo», nos dominan todos los patrones de derrota, fracaso, miedo, rechazo, evitación… Y, desde ahí, perdemos las fuerzas para seguir en el camino.

Y es lo que sucede cuándo tenemos muy asumido el paradigma mayoritario y socialmente establecido de salud y enfermedad, y los síntomas vienen a visitarnos. Así que te recomiendo encarecidamente, ir abriéndote a un nuevo Paradigma de Salud, mucho más constructivo.

[Esta dificultad se relaciona mucho con la que desarrollo un poco más abajo (la dificultad 11 )].

DIFICULTAD 8:

"Por una parte confío en al Amor y en mi Poder, pero hay otra parte de mí que desconfía constantemente de todo".

Una persona me escribió algo así: 

«Una parte de mí quiere confiar en la vida, en al Amor, en mi Poder… Sé y siento que es algo que necesito hacer y, cuando lo hago, me siento bien. Sin embargo, rápidamente aparece otra parte de mí diciéndome que soy una ilusa y me pongo a la defensiva ante la vida. Voy oscilando entre una postura y la otra».

Y lo destaco porque esta cuestión está implícita también en muchos de los comentarios que he recibido y sé que es un hándicap habitual.

Y es que estamos muy condicionados para dar por hecho que el único modo de conseguir cosas, de defenderse… de «ganar» en la vida, en definitiva… es luchando. Y, del mismo modo, tenemos asociado que la confianza y el Amor puede hacernos débiles y desvalidos. Existe un equilibrio maravilloso entre desplegar nuestras herramientas al máximo para salir adelante con fuerza ante cualquier desafío y, al mismo tiempo, hacerlo con alegría, con confianza y desde al Amor.

Este equilibrio; esta fusión de dualidades (como muchas otras) forma parte de la conquista que necesitamos hacer para convertirnos en el «super humano» que todos tenemos dentro.

DIFICULTAD 9:

"Salir del círculo vicioso parece imposible".

Desde luego, es el punto de inflexión más crítico en un proceso evolutivo y de superación. Se puede hacer difícil, pero también es enormemente satisfactorio cuando lo consigues.

Estoy hablando de «hacer girar la rueda en sentido contrario»: Seguramente, sabrás lo que es entrar en un bucle, en un círculo vicioso. Y sucede, casi siempre, en un proceso de enfermedad. 

Por ejemplo: Tienes un conflicto x inconsciente que te genera más estrés de la cuenta, acaba apareciendo un síntoma, ese síntoma te molesta, te limita, te asusta. Y eso te genera un nuevo conflicto interno y más estrés. Tu salud empeora y, con ello, tu malestar. Vas al médico, te da un diagnóstico con «mala prensa» y te asustas proyectando el desastre a futuro. Claro, tu estrés aumenta…. Y así hasta el infinito y más allá.

 Seguro, has vivido una secuencia similar a ésta. A través de un proceso de enfermedad, o a través de algún otro tipo de crisis vital.

Uno se va metiendo ahí sin darse cuenta y cada vez va quedando más y más atrapado.

Muchos me lo habéis mencionado como el más alto de los desafíos, y no es de extrañar. Sin embargo, el hecho de mencionarlo ya implica cierta toma de consciencia y de responsabilidad. Uno empieza a percatarse del recorrido que ha seguido inconscientemente hasta llega ahí. Y eso mismo, da las claves para salir.

Y, por supuesto, igual que existe la inercia de la vida para ir de mal en peor, también existe para crecer, sentirse cada vez más exitoso, fuerte y confiado: A esto le llaman también el «círculo virtuoso». 

Punto, como digo, muy, muy importante (y que sirve de gran entrenamiento en la fortaleza interna) para cualquier proceso de sanación y superación.

 

DIFICULTAD 10:

"Voy perdiendo el entusiasmo inicial al poco de no tener resultados".

Esto es algo habitual y presente en la mayoría de personas en un proceso de sanación, pero también en cualquier proceso que implique salir de la (manida) «zona de confort».

Y es que, socialmente, estamos altamente «programados» para alimentar expectativas egoicas; apegarnos a resultados concretos e inmediatos.

Empezamos cualquier proyecto o cambio con mucho entusiasmo, pero cuándo no vemos el cambio con el que habíamos fantaseado, nos aturden las dudas y la impaciencia. Y empezamos a comparar nuestro ritmo con el de otros… Empezamos a pensar que quizá no vale la pena el esfuerzo… Así es como nos desanimamos y desistimos. Y después, seguramente, nos sentiremos culpables por haber abandonado (todo un bucle, también).

Esto, aunque no lo parezca a primera vista, tiene mucho que ver con el «apego al resultado» que, a su vez, nace de asumir que algo externo a nosotros nos va a hacer felices o va resolvernos la vida. Es decir, ponemos el peso de nuestro «éxito» en un resultado externo concreto. Así, hay mucha presión y si el (único) premio parece no llegar, empezamos a perder la motivación. Sin embargo, si empezamos a ponernos en el centro; empezamos a darnos cuenta de que podemos disfrutar de todo el proceso (no solo del final) y nuestro objetivo es superarnos y crecer, en lugar de conseguir una meta específica, la motivación se va retroalimentando y perseveraremos.

En conclusión: Que el objetivo en el pongas tus ojos sea la persona en la que te quieres convertir y no habrá quién te pare.

 

DIFICULTAD 11:

"Es como si fuera adicto a mis viejos patrones".

Y, para ello, lo más importante es entender en profundidad lo que realmente significa ser responsable.

La responsabilidad es, literalmente, la capacidad que tienes de responder ante una circunstancia o problemática determinada. Es decir, el conocimiento del montón de recursos propios y a tu alcance y el buen uso de los mismos, para conducirte a ti mismo ante una circunstancia adversa de modo que salgas adelante de forma óptima y eficiente.

También se asocia con el hecho de tener asumida (al menos en cierto grado) nuestra propia capacidad creadora y la enorme influencia que tenemos (aunque mayormente sea inconsciente) sobre nuestra realidad y todo lo que en ella acontece. Y no solo a través de las acciones, sino a través de fenómenos más sutiles como la actitud, la atención, la capacidad de elegir, la perseverancia, la aceptación, etc.

Habitualmente tenemos muy tergiversado el significado de este concepto y lo usamos equivocadamente. Confundiéndolo, incluso, o equiparándolo en gran medida con la culpa

De ahí, tantísimas resistencias inconscientes y automáticas a asumir la responsabilidad sobre algo. Cuando, realmente asumir la responsabilidad te abre un abanico mucho más amplio de posibilidades que no hacerlo.

También porque hemos aprendido y hecho nuestras muchísimas actitudes y percepciones victimistas. Y asumir el rol de víctima tiene grandes «ventajas» (al menos aparentemente y a corto plazo). Y, a priori, no nos apetece renunciar a ellas.

DIFICULTAD 12:

"Pedir perdón y perdonar".

A modo de cierre, también quería mencionar el perdón como un desafío para muchos, porque así me lo habéis hecho llegar.

Es un proceso complejo, que tiene más enjundia de la que se le confiere popularmente.

Y es que el perdón terapéutico, que tan bien explica Héctor en el congreso, no trata tanto de perdonar a otro (como si él hubiera cometido un error y nosotros, que somos «tan buenos», le perdonamos). Trata más bien de asumir en profundidad la responsabilidad de todo lo que acontece en nuestra vida y, más específicamente, de asumir la responsabilidad de cómo nos sentimos respecto a cualquier evento. Desde esa asunción, se inicia un viaje de auto indagación y autodirección en el que aprendemos a manejar mejor nuestros procesos internos para no caer en drama y devastación fácilmente.

Cuando uno asume la responsabilidad y se pone en marcha para reconducir (o aceptar, según el caso) el «problema» en cuestión, el rencor, la rabia… Simplemente se neutraliza. Eso es el perdón.

Y lo dejamos aquí. Me he dejado muchas dificultades que me habéis compartido, como por ejemplo:
"Adquirir el hábito de meditar regularmente"; "Recordar el sentido de mi vida"; "No engancharme a ciertas situaciones"; "Aún no me siento preparado para dar ciertos pasos", etc.
Pero zanjo aquí para no prolongar el artículo en exceso. ¡Podemos ampliar esto en los comentarios! Coméntame las dificultades más importantes para ti.

En el próximo artículo...

¡Hazme tus sugerencias para el próximo artículo (o el próximo vídeo). ¿De qué te apetece que hable? ¿Tienes alguna pregunta concreta? Dímelo en los comentarios.

¿Te apetece añadir alguna dificultad nueva? ¿Compartes con nosotros tu impresión… tus reflexiones? 

Y también coméntame, si quieres, de lo que te apetece que hable en el siguiente contenido.

Nos vemos en el próximo artículo. 

¡Será un gusto leerte!

Desde 2014 liberada de una enfermedad "crónica" gracias a un proceso de transformación interior. Desde 2015 acompañando a otros a recorrer un camino similar al que hice yo.

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