Cómo plantearte Propósitos de Año Nuevo que de verdad funcionen: 14 pasos para alcanzar tus Metas

Resumen de los puntos:

Con mucha probabilidad, ahora que acabamos de despedir el año 2022 y el nuevo 2023 comienza, te habrás sentido tentado/a a plantearte cambios para mejorar algunos aspectos de tu vida. O para superar ciertas limitaciones, que intuyes que son franqueables, pero que aún no has logrado quitarte de encima. Es algo que nos pasa a muchos. En parte porque es una tradición muy extendida que se nos contagia, en parte porque hay algo de natural e instintivo en ello.

Con el cambio de año se perfila una etapa claramente delimitada que acaba y otra que empieza. 

Aunque, en verdad, uno puede arrancar cambios en cualquier momento y lo verdaderamente importante es la trascendencia y el sentido de nuestros propósitos, así como la perseverancia y el empeño que le ponemos, es cierto que es una buena excusa para situarse y replantear la vida, o parte de ella.

Y esa percepción (real o ilusoria) de fin de lo viejo e inicio de lo nuevo, te facilita visualizar esa  «página en blanco» que se extiende frente a ti; ese lienzo a estrenar repleto de potencial y posibilidades.

Sin embargo, también sabrás que esto tiene algo de «terreno pantanoso»…

Muchos hemos visto cómo van transcurriendo las primeras semanas del nuevo año y esos objetivos van perdiendo presencia en nuestra atención… Aparecen las excusas mentales, las distracciones… El día a día nos invade. Lo que nos planteamos se olvida o no parece ya tan importante. Paralelamente, y como no puede ser de otra manera, si pensamos en ello de nuevo, observamos que no nos estamos acercando a nuestras metas. Y el dolor de la frustración puede empujarnos con  fuerza a evadirnos, excusarnos, contarnos que no nos importa… con tal de paliar la angustia. Lo cual, claro, nos lleva a un mayor fracaso. 

El bucle está servido.

Es una historia conocida, ¿eh?

Es posible que eso te lleve a ponerle menos entusiasmo a esto de «los nuevos propósitos» cada año. 

No sé si esto me parece «bien» o «mal». El hecho de desvincular el planteamiento de nuevas intenciones a una fecha en la que todo el mundo lo hace, me parece guay. Todo lo que huela a abandonar el rebaño me lo parece.

Sin embargo, amig@, no subestimes el poder de fijar objetivos, definirlos. Tenerlos claros. En el hecho mismo de reflexionar, decidirte, ordenar tu mente… ya hay un trabajo valioso de autoconocimiento, que te conduce de manera orgánica a vivir de un modo más coherente y con mayor sentido. Además, es indispensable como primer paso para avanzar hacia esas mejoras que deseas y que te desafían.

Te voy a dar algunas claves bestias (y no tal evidentes) que marcan la diferencia para que tú hagas este año, una obra de arte en el diseño y recorrido de la ruta que elijas para esta nueva página en blanco que todos estrenamos y que no todos rellenarán y decorarán de la mejor manera.

Vamos a ello.

¡Por cierto!
Este artículo va a constar de 2 partes: En la primera las claves que te comparto están dirigidas al planteamiento mismo de tus objetivos y en la segunda, están dirigidas a la consecución de los mismos.

¿Qué tipo de propósitos puedes hacerte?

Por supuesto, de cualquier tipo.

Sabes que en esta web hablamos especialmente de la sanación holística, aunque realmente la base de fondo (de la web, de mi labor y de la sanación misma) es el desarrollo personal y espiritual.

Así que este artículo va dirigido a facilitarte el acertado planteamiento y la exitosa consecución de propósitos que favorezcan tu evolución, en general.

De modo que puedes aplicar estos consejos para preparar propósitos en cualquier área de tu vida, siempre que te eleven un escalón (o más) con respecto al lugar evolutivo que ocupas ahora mismo.

 

Clave 1: ¿Quién quieres Ser?

Hazte esta pregunta antes de siquiera empezar.

Cuestionarte esto te va a ayudar a no desviarte de tus anhelos más profundos atendiendo cuestiones que, sin darte cuenta, te distraen y te alejan de lo que va a llenarte el corazón de verdad. 

Por ejemplo, imagina que quieres darle un nuevo rumbo a tu trayectoria profesional, pero no sabes exactamente qué hacer. Y empiezas a escuchar los consejos de alguien que te dice «lo que tiene mayor probabilidades de éxito»… O asumes que necesitas un montón de formación «equis» antes de nada… O, a la primera idea que se te ocurre, te quedas atrapado en pensar en «cómo» lo harías.

Te vas a alejar de un enriquecimiento genuino y lleno de sentido. Y, además, seguramente, acabarás teniendo menos «éxito externo», porque no darás lo mejor de ti o acabarás abandonando porque eso no vibra de verdad contigo.

Así pues, pregúntate seriamente «¿Quién quiero ser?» y describe y concreta todo lo que puedas, los atributos de la persona en la que te quieres convertir, haciendo especial hincapié en sus valores profundos e intangibles (tales como el coraje, la resiliencia, la creatividad, etc.).

Puedes hacértela de forma más genérica o ahondar exhaustivamente en ella. Puedes detenerte a escribir sobre ello, incluso. Depende de si sientes que ya tienes esa cuestión trabajada o no. Sé honest@ contigo en esto.

Es una pregunta que hago hacerse a mis clientes en consulta siempre que se ven atrapados en una indecisión o les cuesta entender el camino que más les conviene seguir.

Clave 2: Lo Sutil antecede a lo Denso

Lo sutil prevalece sobre lo Denso en importancia porque lo primero es causa de lo segundo.

Haz lo posible por tener esto presente, ya que es vital para tu éxito. Además, nuestra tendencia como «animalitos instintivos, reactivos y poco sabios», así como todo a nuestro alrededor, nos lleva a, justamente, el enfoque contrario. 

¿Y a qué me refiero con «sutil» y «denso»?

Lo sutil es aquello intangible y pertenece al mundo de las ideas y de los afectos, mayoritariamente. Por ejemplo, el miedo, el valor, la motivación, la fe, la confianza, el entusiasmo… Todo ello es sutil. También es sutil un límite aprendido, una asociación de ideas (por ejemplo asociar la belleza a sentirte aceptado o querido), un prejuicio o una contradicción interna.

Lo denso es aquello tangible que se manifiesta en el mundo de lo físico. Una enfermedad o síntoma del cuerpo, un trabajo, un bien material, un libro escrito, un proyecto acabado, una transformación en tu cuerpo, una discusión familiar… Todo ello, por ejemplo, se engloba dentro de lo denso.

Nos olvidamos, casi siempre y en casi todas las cuestiones, de que, antes de que se dé un fenómeno en lo denso, ha tenido que darse en lo sutil. Por ejemplo, una enfermedad física es fruto de una malestar interno sostenido, por citar el tema que normalmente me ocupa: Más ejemplos:

Antes de que se dé un divorcio, un despido laboral… Antes de que se abandone un proyecto a medias o el mismo fracase… Han tenido que darse fricciones e interferencias en lo sutil. Tales como malestares internos de las partes implicadas, falta de motivación o comunicación, etc.

Podríamos profundizar mucho más en esto, pero creo que ya entiendes a lo que me refiero.

Así pues, es necesario que tengas lo sutil en un lugar privilegiado a la hora de planteare tus propósitos nuevos para que estos tengan un verdadero sentido para ti y, de este modo, se sostengan en el tiempo y a pesar de los embates de contratiempos o inercias varias.

Por ejemplo, cuida «sutilezas» como: Proponerte aquello que te mueva desde lo más profundo, creer que es posible, resolver contradicciones internas que te pueden llevar a rechazar inconscientemente tu propósito, etc.

Clave 3: Desidentifícate de tu versión actual

Para crecer tienes que abandonar o romper tu «antiguo molde». Así que, si quieres mejores o mayores resultados en cualquier área de tu vida física, vas a tener que ser una versión más elevada (en cualquier aspecto) de ti mismo/a. 

Para tomar mejores decisiones, atreverte más, estar más inspirado, ser más creativo, tener más constancia en lo que emprendas, etc., necesitas creer (o saber) que eres el gigante capaz de hacerlo.

Como hemos dicho, lo sutil antecede a lo denso. Así que el primer cambio tiene que ser en el modo en el que te ves a ti mismo/a, aunque aún no hayas manifestado grandes cambios (o cambio alguno).

Puede parecer un trabajo mental titánico (y lo es). Pero es necesario, y eres capaz de hacerlo.

Además, la buena noticia es que luego todo es más fácil: Como te sientes más capaz, tienes mejor actitud y tus acciones son más óptimas. Como consecuencia de ello, tienes mejores resultados. Y, como consecuencia de esta mejora en los resultados, tu autoconcepto mejora de forma natural, dándote más fuerza cada vez.

Y así sucesivamente.

Así que, cuestiónate cualquier «etiqueta» con la que te hayas identificado. Puedes hacerlo ahora, «en frío», reflexionando sobre ello. Pero, sobre todo, has de darte cuenta cuando, en tu vida cotidiana, te estés identificando con algún rasgo de tu personalidad y, mentalmente, salte de esa «caja». Di para tus adentros: «Yo no soy eso; soy mucho más, puedo ser lo que quiera».

Es importante desidentificarte hasta de las partes de ti que te gustan, porque forman parte de la misma «cárcel» en la que te encierras. No quiere decir que las rechaces o dejes de alimentarlas. Solo date cuenta de que tú eres mucho más grande que cualquier aspecto que estés manifestando ahora mismo.

De este modo, serás mucho más libre a la hora de elegir cada una de tus actitudes, de tus comportamientos.

Clave 4: ¡Concreta!

No tiene, ni mucho menos, la misma fuerza decir «quiero ser más saludable» que decir «voy a ocuparme de que al menos, el 90% de todo lo que ingiero sea natural, fresco y saludable, así como de hacer ejercicio físico un mínimo de cuatro horas cada semana en el próximo año». 

Cuando te plantees tus propósitos hazlos, mínimo, con ese nivel de concreción. Esto te obligará a profundizar de verdad en lo que quieres y te llevará a verlo con más claridad en tu mente (recuerda: lo sutil antes de lo denso).

Clave 5: Escribe y ordena

Escribe cuidadosamente tus propósitos. Y no, esto no es opcional.

¿Por qué es tan importante? Por varios motivos: 

Es un primer paso de compromiso. Si ya te da pereza solamente escribir tus propósitos… ¡Apaga y vámonos! ¿De dónde sacarás la fuerza para hacer lo que tengas que hacer para avanzar cuando el entusiasmo de la novedad se haya esfumado, o cuando surjan un montón de cuestiones cotidianas aparentemente «urgentes»? ¿Cómo perseverarás cuando aparezcan tentaciones que te proporcionen gratificación inmediata (como mirar el teléfono o ver una serie)?

Además, si los escribes te quedarán más grabados y los tendrás más presente a lo largo del año. Y, por supuesto, si los dejas visibles en algún sitio, o vuelves a revisarlos a menudo, te servirá de recordatorio. 

Si escribimos nuestros propósitos va a ser más fácil concretar y ordenar nuestra mente

Solemos dar por hecho que con solo pensar es suficiente. Y la idea de lo que quieres es muy engañosa. Se entremezcla lo que tú quieres conscientemente con un montón de interferencias inconscientes. Por eso escribir ordena la mente, prioriza las ideas, ayuda a decidirte, etc. (Y, ya sabes, lo que pasa en lo sutil, es de suma importancia).

Al escribir tus deseos, podrás ocuparte de escribir tu deseo correctamente y evitar errores que tuerzan tu rumbo del tipo:

«Voy a buscar un trabajo» (lo cual implica buscar, no encontrar). O «voy a adelgazar» (lo que implica tener sobrepeso previamente, así que puedes adelgazar y de nuevo engordar para poder adelgazar otra vez).

Esto te puede parecer absurdo, pero en nuestra cabeza tenemos ideas cruzadas y contradictorias. Lo cual dirige también nuestras fuerzas creadoras de forma que se atropellen y se entorpezcan, saboteando el avance y culminación de nuestros deseos.

Es un tema complejo. Podemos ahondar sobre ello en otro artículo. si te interesa profundizar, dímelo en los comentarios.

Ten en cuenta que, aquí, la palabra «ordenar» tiene un doble sentido: Si ordenas en tu mente tus ideas y tus deseos, estás, al mismo tiempo, ordenando al Universo esos deseos en forma de «pedido» efectivo. 

Al organizarte en lo sutil, se manifestará más rápida, limpia y directamente en lo denso.

 

Clave 6: Escúchate atentamente

Una vez hayas delimitado al detalle tus propósitos, los tengas escritos y bien presentes, toca escucharte a ti mismo/a. Sí, escucharte en tu día a día mientras hablas con cualquiera, incluso mientras hablas contigo mismo.

Esto puede parecer banal. Pero en absoluto lo es.

En primer lugar, no es tan fácil como parece. La función del habla pertenece al hemisferio izquierdo del cerebro, mientras que la función de la escucha pertenece al hemisferio derecho. Y no es para nada habitual tener activos ambos hemisferios al mismo tiempo (aunque es más que recomendable entrenarte para ello).

Y, en segundo lugar, no es banal en el sentido de que hacerlo marcará una enorme diferencia, pues podrás darte cuenta de que, cuando hablas de forma más o menos automática, se te escapan muchas afirmaciones que contradicen tus deseos. Por ejemplo, decretos que afirman que siempre vas a estar como estás (sin conseguir lo que quieres), afirmaciones que son incompatibles con la nueva vida que querías, errores como los mencionados en el punto anterior, etc. 

Por ejemplo, yo puedo desear cumplir ciertos objetivos profesionales muy ambiciosos. Y luego, cuando estoy en mi día a día, ajetreada con las tareas de la casa y los niños y «con la guardia baja», afirmar alegremente: «Es que es imposible llevar la casa y ser efectivo en el trabajo», por ejemplo. ¡Zas! Energías cruzadas. Si te escuchas te darás cuenta de esto y te encargarás de cambiar esa creencia inconsciente que te limita. Y buscarás una posición intermedia, como por ejemplo: «Necesito una organización exhaustiva, fuerza de voluntad y bajar algunas exigencias en mis tareas domésticas para llegar a todo».

Esta es una visión menos limitante, más constructiva y que pone directamente el foco en los pasos que te van a llevar a seguir avanzando. 

 

Algunos "extras"

Algunos extras a tener en cuenta al plantearte tus propósitos (y lo resumo para no extenderme demasiado) son:

  1.  Olvídate de lo que la mayoría considera «deseable» o «popular». No temas ser diferente si de verdad quieres establecer propósitos con genuino sentido para ti.
  2.  Ignora también aquello que es considerado por la mayoría como «posible» o «imposible». La mayoría de personas están muy condicionadas y limitadas por lo que les han contado que se puede o no se puede hacer. Y se lo han creído (sutil) y así lo manifiestan (denso) retroalimentando su impotencia aprendida.
  3. Haz caso omiso, del mismo modo, de lo que la mayoría piensa que es necesario para conseguir lo que quieres. Por los mismos motivos antes desarrollados.
  4. Y, por último, deshecha de tu sistema de creencias el hecho de achacar nada de lo que te ocurre a la «casualidad», el «azar».

CONTINÚA...

En el siguiente artículo te doy claves para la "fase de ejecución". O sea, para que, a lo largo del año puedas convertir esos propósitos en realidad.

Desde 2014 liberada de una enfermedad "crónica" gracias a un proceso de transformación interior. Desde 2015 acompañando a otros a recorrer un camino similar al que hice yo.

Mi Consulta Online

Mis libros

© 2023 Cristina Hortal

Todos los derechos reservados

Accede a esta clase gratuita

Descubre ahora los 18 errores más comunes que puedes estar cometiendo y frenan tu Autosanación sin que te des cuenta.

6 thoughts on “Cómo plantearte Propósitos de Año Nuevo que de verdad funcionen: 14 pasos para alcanzar tus Metas

  1. Muy buenas claves! Y muy bien explicadas. Me parece fundamental escuchar cómo nos hablamos, y saber definir bien nuestros propósitos para que sean efectivos. Gracias!

  2. ¿Y qué hacer cuando has perdido la esperanza en la vida?
    Aparte de que mi salud es peor cada vez, no disfruto de nada y ningún psicólogo ni medicación me ayuda…
    Me siento muy sólo e incomprendido y cansado de sufrir.
    Y he hecho caso a lo que recomiendas y también otras muchas cosas de biodescodificación.
    Incluso he rezado y rezo cada día pidiendo ayuda a Dios…al menos para recuperar la esperanza

    1. Hola Pedro, lamento leer que te sientes tan mal. Realmente a veces resulta difícil salir de un círculo vicioso como el que describes (una cosa no funciona, nos desanima y nos lleva a que otra también funcione cada vez peor, y así sucesivamente).
      NO tengo todas las respuesta, ni mucho menos puedo condensarlas en un par de líneas escritas… Lo único que quiero decirte es que siempre, sin excepción alguna, en cada situación, por horrible que parezca, hay oculta una oportunidad. Una oportunidad de darle la vuelta desde dentro. Es decir, cambiando el modo en que observas tu realidad venciendo todas las inercias de tu mente que te aseguran que todo es un desastre.
      Y mientras más duro es el panorama, la oportunidad es de una salto evolutivo mayor.
      Te mando fuerzas y un abrazo sentido.

    1. Hola María, gracias por compartir tu reacción al leer este artículo. Al respecto, 3 cosas:
      1. Sanar una enfermedad física desde la sanación interna y profunda va mucho más allá que «ser positivo». Hay malentendidos y simplificaciones erróneas al respecto. Es más, a veces incluso el querer ser positivo a toda costa (porque hemos aprendido que es «mejor») puede ser contraproducente, ya que nos hace rechazar y reprimir emociones menos agradables generando bloqueos y estancamientos inconscientes que tienden a somatizarse.
      2. Es cierto que incluso haciendo un buen trabajo de limpieza emocional, es posible que una enfermedad siga su curso (por motivos espirituales como el destino, el Karma, etc.,) o porque ya no se llegue a tiempo de revertir un proceso muy avanzado.
      Y 3. El hecho de que siempre haya riesgos de que «las cosas salgan mal», no hace que no sea valioso y recomendable poner todo de nuestra parte para mejorar y crecer.
      Un abrazo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

insert emoticons powered by JavaScriptBank.com