¿TIENES OBJETIVOS POTENTES?

¿TU OBJETIVO ES DEL EGO O DEL SER?

¿Qué quiere decir eso? ¿Qué diferencia puede haber?

Podrás reconocer que no habita una sola voz en tu cabeza, sino varias.

En realidad, si simplificamos, existen dos: la de nuestro ser y la de nuestro EGO.

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O bien nos mueve conseguir la gloria en nuestro pequeño personaje y nuestra pequeña realidad o bien nuestro anhelo es hacer algo más grande que nosotros mismos. O bien buscamos trascender nuestras limitaciones, vivir al máximo y expandirnos para dar y recibir sin medida.

Desde luego, no siempre distinguimos esas dos identidades que viven en nosotros.

Para casi todo el mundo, suele ser muy importante alcanzar sus objetivos. Esto es así por diversas razones.

Generalmente, ha y dos opciones básicas: estos objetivos o bien responden a necesidades del ego o bien responden a necesidades del ego.

Puede haber una mezcla de ambas motivaciones pero, sin duda, hay una de estas dos que es predominante.

No sé si estás familiarizado con el concepto EGO, más allá del uso popular que se le da a veces para referirnos a la vanidad.

Es más que eso.

El EGO es un personaje que hemos construido para defendernos en el día a día y con el que solemos identificarnos dolorosamente. Y digo dolorosamente porque es una especie de muro de protección que acaba convirtiéndose en nuestra cárcel.

Este símbolo se ve clara y exquisitamente reflejado en El Caballero de la Armadura Oxidada, una novelita en la que el protagonista es un caballero atrapado en una armadura que no puede quitarse.

En fin, este no es el tema del que quiero hablar y puede dar mucho de sí. Tan solo diré que los objetivos que nos planteamos para cubrir únicamente las necesidades del EGO, nos atrapan y someten.

Solemos condicionar nuestra sensación de valía a un supuesto éxito o aprobación externos.

Esa clase de objetivos nos obsesionarán, nos conducirán a pensar en el futuro a todas horas y, en lugar de darnos poder, nos lo quitará. Estaremos tan pendientes de demostrar lo que sea al mundo, que perderemos el foco y la fortaleza que se cultivan cuando uno está centrado en sí mismo y en el momento presente.


¿PARA QUÉ QUIERES LO QUE QUIERES?

girl-1312899_640Es por eso que es tan importante que te pares cuanto antes y te hagas algunas preguntas:

¿Para qué quieres lo que quieres?

¿A qué necesidades responden tus deseos?

¿Qué significaría para ti conseguir tus objetivos? ¿Y para el resto del mundo?

Y lo digo porque lo primero que necesitas saber es si realmente vale la pena el esfuerzo la consecución de tus metas.

No queremos malgastar energía y batallar con una situación para darnos cuenta después de  que el logro alcanzado no nos va a hacer mejores en ningún aspecto.

Asimismo, si tienes muy claro el porqué de lo que quieres, ya que te has tomado el trabajo de profundizar en ello, o incluso de limar el enfoque, y llegas a la conclusión de que lograr tu objetivo realmente vale la pena, tendrás la fuerza de «mil hombres».

Tendrás la perseverancia necesaria en los momentos difíciles.

Serás imparable.

Hazte pues, este tipo de preguntas y contesta honestamente. Hazte la misma pregunta varias veces si es necesario, buscando la respuesta que se esconde detrás de cada respuesta.

Si no das con algo que te remueva las entrañas, retoca el enfoque o deshecha directamente tu objetivo.

Hay muchas cosas en las que invertir tus fuerzas, tus habilidades y tu tiempo. No derroches tu energía sin más.


IMAGINACIÓN AL PODER

Otra manera de rascar un poquito más en esta cuestión es adentrándote de lleno en un mundo virtual en el que tú ya has cumplido tu «sueño» (siento alguna contradicción con este término, pero bueno, ya me entiendes: aquello que a lo que te diriges).

Es decir, móntate una película mental en la que ya estés disfrutando del éxito que buscas. Y hazlo con todos los detalles que puedas hasta que te hayas metido bien en la peli.

Cuando estés convencido de que es real, observa lo que sientes.

No pienses demasiado, sólo siente.

¿Qué pasa dentro de ti?

¿Qué emociones te invaden?

¿Predominan la satisfacción, la sensación de plenitud y realización? ¿Te sientes en armonía contigo mismo y con el mundo?

O más bien te sientes perdido, confuso o vacío? ¿Quizá estás buscando ya tu siguiente objetivo?

Estas sensaciones son una pista certera para descubrir si tus objetivos valen la pena o no, Si te van a aportar una verdadera satisfacción y van a enseñarte lecciones valiosas de la vida o, por el contrario, son una lucha más contra ti mismo.


UNA BUENA CHARLITA CONTIGO MISMO

No sigas avanzando sin más.

No te aferres a tus objetivos sin ver que hay dentro de ellos.

No los utilices para como una huida constante hacia adelante.

Y, sobretodo, no caigas en el error de obsesionarte con la dichosa actitud positiva pensando que está prohibido desechar un objetivo a medio camino.

Si vale la pena perseverar, perseveraremos como el que más. Ahora bien, si el camino no me lleva a ningún sitio, me paro y saco el mapa.

Algunos hacen apología del acto de seguir y seguir intentándolo con una sonrisa, como si hundirse de vez en cuando no estuviera permitido o no fuera, incluso, saludable.

Yo te diría: No sé si has de ser positivo, lo que sí te animo es a ser auténtico y honesto, sobre todo, contigo mismo.

 

 

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