UN PACTO CON TU FELICIDAD (II)

LA FELICIDAD ES UNA DECISIÓN

¿Agotado de perseguir una felicidad fugaz y esquiva?

En el artículo anterior te hablé de que, a pesar de lo que se nos ha enseñado a la mayoría, la felicidad es una decisión.

Sentirte bien (en paz y agustito contigo mismo) es un compromiso que puedes adquirir ahora ya, sin necesidad de que ocurra nada especial.

Suena crudo pero es mucho más así de lo que podemos pensar.

Nos pegamos la vida (vale, tú no, pero sí la mayoría) dándonos de tortas con multitud de circunstancias y obstáculos, luchando contra ellos…

Derribamos muros con nuestras cabezas estoicamente esperando encontrar la felicidad al otro lado…

Y sólo encontramos otro muro.

Después de la decepción inicial, nos sacudimos el polvo, nos damos una autopalmadita en la espalda y nos decimos: «¡Venga, a la próxima sí que sí!».

Y a la próxima otro muro.

¿Así hasta cuando?

¡DECÍDETE!

Ves creyéndotelo. Cuánto antes mejor.

Serás feliz cuando decidas serlo.

Cuando te quieras tanto que hagas un compromiso al 2000% con tu felicidad.

Sé que suena abrumador. Pero siempre existen ayudas.

LOS CUATRO ACUERDOS

Si estás dispuesto a tomar esa decisión…

Si ya sufriste o te agotaste lo suficiente…

Haz contigo mismo los Cuatro Acuerdos que te presento a continuación. Están sacados del famoso libro LOS CUATRO ACUERDOS, de Miguel Ruiz.

Son fáciles de entender, el sentido común te dirá de seguida que no son ninguna locura y notarás un bienestar casi inmediato.

Ahí van:

ACUERDO 1: SÉ IMPECABLE CON TUS PALABRAS

Este es el pacto más importante y también el más difícil de cumplir.

Parece simple pero es sumamente poderoso.

Tus palabras constituyen el poder que tienes para crear. Mediante las palabras expresas tu poder creativo. Independientemente de la lengua que hables, tu intención se pone de manifiesto a través de las palabras.

Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes como ser humano.

Sin embargo, son como una espada de doble filo: pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea.

A menudo hablamos sin pensar o utilizamos irresponsablemente palabras y afirmaciones que transmiten a otros y a nosotros mismos negatividad, desánimo, juicios, etc.

Y lo hacemos sin darnos cuenta, que nuestras palabras, así como el origen del que provienen (pensamientos, emociones) son una potente arma creativa. Son el medio a través de cual se expresa el estado de nuestro interior, allá donde tenemos la atención. Y dónde ponemos nuestra atención, ponemos nuestra energía.

Es por eso que tenemos tendencia a caer en círculos viciosos y a repetir nuestra historia una y otra vez:

Creemos en algo, y así lo expresamos con palabras, nuestros actos son dirigidos a esas creencias y todo ello trae unas consecuencias. Dichas consecuencias nos hacen creer aún más en la veracidad de nuestras creencias y así nos sentimos, así nos expresamos… Etc. Y vuelta a empezar.

Todo un círculo vicioso.

Empieza ya a tratar con el respeto que se merece tu poder para la expresión y pon atención a lo que dices y a cómo lo dices.

¿Qué emociones y creencias se esconde detrás de ese comentario aparentemente inofensivo o de aquella broma que parece casual?

Esto requiere mucha atención (sobre todo al principio, luego uno le va cogiendo el truco) y mucha honestidad con uno mismo.


ACUERDO 2: NO TE TOMES NADA PERSONALMENTE

Ayyyy, cuanto sufrimiento, malentendidos y discusiones agotadoras nos ahorraríamos si tan sólo aplicáramos este acuerdo la mitad del tiempo…

Cuando alguien supuestamente «nos ataca», ese alguien está reflejando un malestar interno que proyecta sobre nosotros inconscientemente y poco o nada nada tiene que ver con nosotros.

Esto podemos entenderlo intelectualmente, pero qué difícil se nos hace no reaccionar como energúmenos cuando nos provocan. Casi parece antinatural no hacerlo.

Es más, ni siquiera necesitamos ser atacados en realidad por nadie para tomarnos un comentario o una actitud ajena personalmente.

El vecino puede traer mala cara hoy y tú interpretar alegremente que le pasa algo contigo.

No negarás que lo has hecho.

Y en realidad al vecino le pueden estar ocurriendo mil cosas que no tienen nada que ver contigo. Incluso puede que no le ocurra nada y has interpretado mal la expresión de su rostro.

Deja de mirar para otro lado. Te tomas personalmente la conducta (atacante o no) de alguien en la misma medida que estás de acuerdo con ella.

Deja de pensar que eres el centro del Universo. Nada de lo que hacen otros es por ti, sino por ellos.

Todos estamos enlatados en  nuestras burbujas de interpretación errónea intransferible.

Así que deja de comerte la basura emocional de otros y de convertirla en propia.


ACUERDO 3: NO HAGAS SUPOSICIONES

Este acuerdo está muy relacionado con el anterior.

Tendemos a hacer suposiciones sobre todo y, lo es más, a dar por asumido que lo que suponemos es una verdad absoluta.

Cada ver que te sorprendas a ti mismo haciendo una suposición y dándola por cierta, retrocede. Te vas a meter en problemas, eso seguro.

Lo más probable es que reacciones a tu interpretación lanzando veneno a diestro y siniestro y, en muchos casos, acabarás convirtiendo tu suposición en realidad.

Así que detente cuando estés dando algo por hecho. Sé que decirlo es más fácil que hacerlo.

Tenemos ese hábito sumamente arraigado y además se trata de algo inconsciente. Pero a fuerza de práctica, crearás poco a poco el nuevo hábito de observar sin juzgar y mantener tu mente abierta a una percepción más clara, sin la interferencia constante de tus prejuicios.


ACUERDO 4: HAZ SIEMPRE LO MÁXIMO QUE PUEDAS

Este último acuerdo es el que permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundamente arraigados.

Independientemente de los resultados que obtengas, lo más importante es que hagas siempre lo máximo que puedas. 

Unas veces podrás más y otras menos. Dependerá de múltiples factores.

Lo que cuenta es que perseveres, que no te fustigues si te das cuenta de que estás inclumpiendo estos acuerdos la mayor parte del tiempo y que vuelvas a tomar la decisión de intentarlo de nuevo.

No esperes ser siempre impecable con tus palabras, sólo haz lo máximo que puedas.

No esperes no volver a tomarte las cosas personalmente, sólo haz lo máximo que puedas.

No esperes no hacer nunca más una suposición, sólo haz lo máximo que puedas.

 

 

 

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