COMPROMISO 10

TÚ LLEVAS EL TIMÓN

Muchas veces nos lamentamos de no estar consiguiendo lo que deseamos, de no estar viviendo la vida que un día soñamos para nosotros mismos.

Muchas veces estamos convencidos de querer conseguir algo. Y de quererlo de verdad.

¿Es eso cierto?

Piensa en algo que deseas. ¿Lo deseas de verdad?

Y antes de que digas que sí, profundiza sobre ello y sincérate contigo mismo.

¿Lo que dices querer está sujeto a un montón de condiciones?

Por ejemplo, si dices que quieres cambiar de trabajo, piensas que necesitas primero que alguien te asegure el éxito?

Pocas veces volvemos la mirada hacia nosotros mismos y nos preguntamos sinceramente hasta qué punto estamos comprometidos con eso que decimos desear.

¿Realmente quieres lo que dices que quieres? Hasta qué punto esto es así?

Creo que es un signo inequívoco de madurez el hecho de empezar a reconocer en serio la responsabilidad de la propia vida.

Y la responsabilidad no siempre es agradable, porque implica «mover el culo», implica dejar de quejarse, implica trabajar de verdad (o sea, en nosotros mismos).

Tu vida es 100% responsabilidad tuya, tanto lo que te gusta como lo que no te gusta de ella.


EL PRECIO

Es imperativo también empezar a contemplar todas las cosas de manera global y no parcial, como hacemos a menudo.

¡A qué me refiero con esto?

Pues a que nuestros sueños tienen un precio, ya sea en tiempo, esfuerzo, valentía o lo que sea.

Si dices que quieres algo, pero sólo te refieres a la cara alegre y fácil de tu deseo, no lo quieres en absoluto.

Todo, absolutamente todo, tiene un precio.

Si quieres (o crees que quieres) algo, averigua qué precio tiene y pregúntate si estás dispuesto a pagarlo.

Si la respuesta es NO o DEPENDE (que es un NO encubierto), renuncia. No malgastes tu tiempo y tu energía.

Si no estás dispuesto a pagar el precio, no te comprometerás. Si no te comprometes, difícilmente lo conseguirás. Y si lo haces, esto no te satisfará de verdad.

Así pues, antes de emplear tus ilusiones y energías en un sueño, descubre si de verdad estás dispuesto a pagar el precio. Si es así, comprométete de verdad y no habrá quién te pare.


LA PASIÓN

Para mí, el ingrediente imprescindible para comprometerse de verdad en cualquier proyecto, relación o propósito, es LA PASIÓN.

Y es que el precio del que hablábamos más arriba muchas veces suele ser bastante elevado.

Y ojo, porque aquí no me refiero al sacrificio. Para mí, nada que requiera un sacrificio merece la pena.  El sacrificio implica renunciar a algo que de verdad vale la pena.

El precio es algo que pagas a cambio de tu sueño, pero que al mismo tiempo te enriquece en sí mismo porque te enseña y te hace crecer.

Sin embargo, el precio a pagar (que más bien yo consideraría una inversión porque encierra en sí mismo múltiples beneficios) nos resulta incómodo a menudo: Implica disciplina, hábitos nuevos, aprendizaje constante, adaptabilidad al cambio, valentía para afrontar miedos….

Difícilmente tendrás la perseverancia de pagar el precio una y otra vez cuando se haya disipado el entusiasmo eufórico del principio, sin pasión.

La pasión está presente cuando te sientes  enamorado de tu proyecto o tu sueño.

Cuando para ti se hace verdad aquel dicho popular: La meta es el camino.

Cuando disfrutas haciendo lo que haces sin necesidad de una recompensa. No necesitas un caramelo al final de la actividad. La actividad es el caramelo.

Si no estás en ese punto, plantéate seguir con lo que tienes entre manos.

La pasión es darte al 100% en cada segundo sin esperar nada a cambio y, paradójicamente, recibir lo entregado multiplicado infinitamente.

 

2 thoughts on “COMPROMISO 10

  1. Hola Cristina creo que estoy pasando por un momento muy dificil, deposite todo en manos de quien nunca me valoro desubri que yo no me he querido y aunque ahora estoy empezando a quererme, es una lucha interna, por que aun siento que amo a ese hombre y que lo necesito en mi vida, sabiendo que el nunca me amo a mi,

  2. La vida te está pidiendo que tomes el compromiso más importante que puedes tomar. Y este es contigo misma.
    Los antiguos patrones de pensamiento, emoción y conducta tal vez tiren de ti. Es hora de reeducarte a ti misma. Puedes hacerlo y sin duda valdrá la pena.
    La experiencia me ha enseñado que las relaciones que no se basan en el amor propio (bien entendido, sin soberbia) de cada una de las partes, tiende al drama y al fracaso.
    Es hora de hacer limpieza en tus creencias y ponerte a ti misma y tu bienestar en primer lugar.
    Un abrazo grande.

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