PENSAMOS QUE LA FELICIDAD DEPENDE DE COSAS
Tu felicidad, sea lo que sea que entiendes por felicidad, depende más de ti de lo que estamos acostumbrados a creer.
Todo en nuestra vida nos ha llevado a pensar que nuestra felicidad depende de diversas circunstancias externas.
Dichas circunstancias tendrán que ver con distintos aspectos de nuestra vida, dependiendo de cada uno de nosotros: el aspecto económico, el profesional, el relacional, el de la salud, etc, etc. Depende de nuestras prioridades, nuestras preferencias, nuestro momento vital…
Y ES UNA DECISIÓN
Se nos desmontan bastante los esquemas cuando contemplamos la idea de que no somos felices o infelices en función de nada en absoluto, ni siquiera de aquellas causas más nobles o profundas. No al menos de una forma auténtica y sólida.
Podemos sentir una pena o una euforia transitoria.
Pero el que la felicidad nos acompañe en nuestro día a día impregnando cada momento, cada relación, cada escena… O que en cambio vayamos por la vida básicamente como seres desgraciados, contrariados o preocupados, convirtiendo cada anécdota en una lucha… Es tan sólo una decisión.
Puedes ser feliz ahora mismo. Sin que nada cambie. No necesitas esperar a conseguir nada. Es una elección. Elige la felicidad y la tendrás.
Da vértigo, ¿verdad?
Mil voces acuden a tu cabeza:
«Ya, pero…»;
«¡Qué fácil!»;
«¿Y eso es todo?»
Te da vértigo porque quizá te da la sensación de que, con la asunción de esta idea, desaparecen los objetivos, la motivación por los logros, las ganas de avanzar y mejorar.
AVANZAR CON UNA SONRISA
No tiene por qué ser así.
Ambas ideas no son excluyentes. Pueden convivir perfectamente.
Tendemos a pensar que la única motivación que tiene el ser humano para la mejora es la insatisfacción.
De hecho es así para muchos de nosotros en muchos casos. Y es cierto que, en este sentido, el sufrimiento es útil: nos mueve, nos empuja, hace que evolucionemos.
Sin embargo, en una versión avanzada del ser humano, éste puede mejorar por mero disfrute. Puede ser feliz y aun y así seguir mejorando, seguir desplegando su talento por la satisfacción de hacerlo.
DOS OPCIONES
Se puede vivir desde dos enfoques: Evitar el dolor o ir hacia el placer o la felicidad.
Parecen lo mismo pero no lo son.
El primero se basa en el miedo, el segundo en el amor.
El primero en la lucha, el segundo en el juego.
El primero en el recelo, el segundo en la confianza.
El primero en la rigidez, el segundo en la flexibilidad.
DESMONTANDO LA ILUSIÓN
Yo creo que todos nosotros hemos experimentado en mayor o menor medida la decepción después de alcanzar una meta que pensábamos que nos iba a hacer felices.
¿Quién no ha sentido un desolador vacío al conseguir un anhelado deseo?
¿Quién no ha sustituído rápidamente una meta alcanzada por otra aún por alcanzar?
¿Quién no se ha agotado corriendo sin parar tras una sucesión interminable de propósitos?
No digo que no sea bueno y enriquecedor plantearse metas y alcanzarlas.
Sin embargo, cuando condicionamos nuestra felicidad presente a la consecución futura de un logro, el sufrimiento inútil está servido.
¿Esto significa que hay que tumbarse a la bartola en el sofá y no querer mejorar en nada?
NO.
Significa que es más inteligente ocuparte de ser feliz hoy, sea la situación externa la que sea. y seguir avanzando con una sonrisa.
UNA DECISIÓN INTELIGENTE
Así pues, creo firmemente que la felicidad se encuentra en aprender a disfrutar del camino y no en la meta.
La meta en sí misma a veces puede ser decepcionante y, aunque no lo sea, no habrá valido la pena si se alcanza por medio de sacrificio y dolor.
Además, volviendo al conflicto que se nos despierta (a nosotros o más bien a nuestro ego) cuando nos planteamos que ser felices es tan sencillo como decidirlo y tomar la felicidad aquí y ahora:
¿Desde qué actitud crees que tienes más posibilidades de conseguirlo?
¿Qué estado de ánimo y energía crees que son la mejor gasolina para ponerte en marcha y no parar hasta realizar lo que sueñas?
ELEGIR LA FELICIDAD Y COMPROMETERTE
Puedes hacerlo mediante un pacto. Para ello, tendrás que «firmar» una serie de acuerdos y respetarlos.
Conozco 4 acuerdos maravillosos que, si los cumples en un buen porcentaje del tiempo en tu vida, van a ayudarte eficazmente a dejar de poner piedras en tu propio camino.
Estos acuerdos están basados en un fantástico, sencillo y breve libro: LOS CUATRO ACUERDOS, de Miguel Ruiz.
En el próximo artículo te hablaré de ellos.
Si quieres comentar algo al respecto, ¡adelante!

Me encanta la sencillez con que explicas las cosas Cristina. Tus palabras llegan hasta el fondo del ser y dan luz en el mar de dudas que a veces tenemos en la cabeza. Muchas gracias!!
Así es Javi. Todo parece oscuro a veces.
Sin embargo, la luz de nuestra conciencia puede iluminar todo de nuevo para que podamos ver colores, incluso más brillantes que antes.
Gracias por tus palabras
Un abrazo grande
Cristina:
Me parece que realizas un aporte valioso , racional , que permite dar apoyo a muchas personas que estén pasando por situaciones difíciles.
Me encanta la sencillez y fluidez con que planteas tus convicciones.
Agradezco el compartirlo.