¿POR QUÉ INTENTARLO OTRA VEZ?


¿DUDAS ENTRE RENDIRTE CON AQUELLA META QUE TE MARCASTE O INTENTARLO UNA VEZ MÁS?

Las cosas no salen, se presentan obstáculos y sientes que pierdes las fuerzas…

Tienes un sueño, un propósito, una intención. Da igual de qué se trate. Te has propuesto una meta con la ilusión de un niño y la fuerza de mil hombres.

Sin embargo, según avanzas en tu camino, miles son también las veces que te asalta la duda de si ha llegado el momento de abandonar.

Si te pones racional, la balanza se inclina hacia la opción de rendirte, dejar correr tu objetivo, pues ya te ha salido bastante cara “tu lucha” y no tienes garantía alguna de que vaya a salir bien.

Quizá has pagado un alto precio literalmente o en materia de tiempo, energía o decepciones.

Entiendo perfectamente esas dudas y son totalmente razonables. Y es que dos ideas opuestas se pelean a muerte en tu mente. Casi parecen dos personajes con identidad propia.

Está el superhéroe que hay en ti, un eterno motivado. Y luego estás tú, un simple mortal, agotado y con miedo a cagarla, la verdad sea dicha.

Está muy bonito eso de los supermensajes de pensamiento positivo: “persigue tus sueños”, “si quieres puedes”, “si te caes levántate”, etc.

Pero el día a día te muestra cosas distintas: dificultades reales, otros asuntos que atender, relaciones que cuidar, facturas que pagar, incertidumbre, miedo a decepcionar a alguien importante, dudas del sentido que tiene tu propósito. Te preguntas si realmente vale la pena el esfuerzo o es tan solo un capricho…

Puede que pienses que por tu cabezonería estás renunciando a otras cosas que tal vez sean más importantes que tu meta.


¿SENSATEZ O COBARDÍA?

El enigma aquí es: ¿Es eso cierto o es sólo una excusa para abandonar porque no te atreves a seguir adelante?

No soy partidaria de ponerse las orejeras de burro, mirar solo pa’lante y darse de ostias una y otra vez con la misma pared.

Tampoco lo soy de tirar la toalla a la primera de cambio y rendirse fácilmente buscando tan solo la comodidad y la seguridad (que no existen, por cierto).

Eso no es VIVIR, es sobrevivir.

Es el camino más directo que conozco al “apagón personal”: te conviertes en una persona gris, con la mirada perdida y los hombros caídos. El tipo de persona que se limita a seguir el camino que otros han marcado y dar el siguiente paso que toca sin entusiasmo ni la más remota idea de por qué hace lo que hace.


¿DÓNDE ESTÁ EL PUNTO MEDIO?

¿Dónde está la sabiduría del equilibrio?

En el MOTIVO.

¿Por qué haces lo que haces? ¿Para qué lo haces?

Si eres capaz de llegar a la verdadera causa de tu decisión, y no sólo a las capas superficiales de tus motivos (las explicaciones lógicas)…

Si soportas la más cruda honestidad contigo mismo (sin juzgarte) y llegas a la cuestión más irracional e impulsiva que te mueve por dentro sin que puedas evitarlo…

Tendrás una respuesta.

Sabrás con toda seguridad si lo que estás haciendo vale la pena o no.

Esa respuesta vendrá seguida de una decisión automática: O SUELTAS O SALTAS.

Te va a resultar del todo imposible no tomar una decisión si de verdad conectas contigo mismo y con la verdadera razón que te ha llevado a dónde estás.

Entonces no habrá dudas ni titubeos.

Será del todo innecesario que te pongas a elaborar tediosas listas de pros y contras, o consultes con setenta y cinco personas tu decisión.

Sabrás lo que tienes que hacer y, lo mejor de todo, lo harás a gusto, seguro y libre.

Sin esfuerzos, sacrificios ni miedos paralizantes.

Así pues, ha llegado el momento de ahondar en ti mismo y en el verdadero motor que te mueve en esa dirección.

Nada de autoengaños o rodeos.

Hazte la pregunta varias veces si no te sientes satisfecho.

Por ejemplo:

“Quiero estudiar oposiciones para aprobarlas y trabajar de funcionario. ¿Por qué? Porque tendré un trabajo estable y bien pagado. ¿Para qué quiero eso? Para vivir una vida tranquila y poder ocuparme de otras cosas. ¿Por qué necesito eso?…»

¿Para qué...- (1)

 

Así hasta que sientas que has dado con la verdadera causa raíz.

Lo sentirás en tu interior, no te preocupes por eso.


¿Y AHORA QUÉ?

Para ser concretos, creo que tu propuesta valdrá la pena si responde a causas internas y profundas que, de alguna manera, te trascienden a ti mismo.

Si haces lo que haces para mejorar, para crecer, para transmitir ese mensaje de crecimiento a otros, para mejorar de algún modo la vida de otros, para aportar tu granito de arena al mundo, para conocerte y autodescubrirte más, o algo similar, sin duda, merece la pena.

Puede ser de mil maneras. Puede ser construyendo papeleras o bailando desnudo, pero si la causa raíz es algo como: utilizar y expandir tu creatividad, aprender, trascender tus límites, perseverar, mostrarle a otros que es posible, mejorar la calidad de vida de alguien… Sin duda, se trata de un propósito valioso.

Es posible, sin embargo, que descubras que el verdadero motivo de hacer lo que haces es eludir otra cosa que te da miedo,  demostrarle a alguien lo que vales para que te aprecie, tener dinero para tener una sensación de seguridad que necesitas exageradamente debido a una falta de autoconfianza o algo así.

Si eres muy honesto contigo y descubres algo similar a esto, no hace falta que tomes la decisión de desistir de forma inmediata si no quieres.

Tu determinación hacia tu meta perderá fuerza de forma natural. Y tu propósito no sobrevivirá al próximo obstáculo.

Será el momento de soltar. En ese caso no será un fracaso.

Será un éxito descubrir en ti la fortaleza de dejar ir. Dejarás hueco para que un propósito más sólido se coloque en tu punto de mira. Y notarás la diferencia. Identificarás su autenticidad de forma rápida y fácil.

Siempre y cuando, consigas acallar en gran medida las voces de tu mente racional (lo lógico, lo correcto, lo que se espera de ti, lo que será mejor en un hipotético futuro…)

Siempre y cuando escuches una voz más serena y sutil que se abre paso, más firme que ninguna otra, en el silencio.


PARA CONCLUIR

Si te centras en el verdadero motivo, lo difícil se hará más fácil y lo imposible no tendrá lugar.

2 thoughts on “¿POR QUÉ INTENTARLO OTRA VEZ?

  1. Es exactamente lo que me sucede. Me siento en un «bucle» del cual es tremendamente difícil salir…. o simplemente romper.

    Gracias infinitas. …….!!!

  2. Hola M. Victoria. Gracias por pasarte por aquí y compartir tu punto de vista.
    Sé que el dolor emocional en estos momentos es abrumador, no obstante, puede ayudarte el hecho de tener claro que todo crecimiento, y todo salto hacia adelante significativo, nace de una crisis como la que estás viviendo.
    Aprovecha ese dolor como impulso. Es posible, desde luego, aunque pueda no parecértelo ahora mismo.
    Un abrazo M. Victoria.

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