¿Quieres ser valiente? Siente el miedo

No hay otro modo.

Si tu intención es crecer de verdad, y no aparentar que eres valiente, vas a tener que sentir tu miedo.

Sin trampas. Sin rodeos, sin excusas ni argumentos interminables.

Sentirlo, reconocerlo, permitírtelo… Y seguir adelante.

Con humildad y coraje silencioso.

¿Estás de cambios? ¿Te gustaría estarlo? Pues acompáñame unos minutos.

 

Algo en ti quiere crecer

 

Nuestra mente es alérgica a las situaciones que nos suscitan esta emoción (y en parte está bien, es su obsesión por protegernos).

Así que despliega un abanico formidable de explicaciones y argumentos “razonables” para que rodeemos el obstáculo. Para que demoremos sin fin nuestro enfrentamiento con él.

Hay una parte de ti que puede adaptarse a esto cómodamente.

Peeeeero…

Hay otra que no.

Está tu alma en estado salvaje, que sabe que puede crecer y superarse. Y quiere hacerlo.

Está el héroe que hay en ti, que se siente atrapado en una cárcel si no despliega su potencial.

Hoy le hablo a ese que está ahí, en ti. Silencioso y expectante.

Cómo sueles enfrentarte a esto

 

Cuando unos se plantea un cambio, cuando toma una decisión importante… Casi de inmediato aparece el miedo.

Justo momentos antes de dar pasos definitivos, se manifiesta en su máxima magnitud.

El bombardeo de nuestra mente puede ser brutal y dejarnos confundidos y sin recordar por qué demonios quisimos hacer semejante cosa.

¿Te suena?

Personalmente estoy viviendo cambios estructurales en mi vida en este momento.

Y me ha pasado, ya lo creo que sí  {59} .

Ante esto, normalmente y en el modo convencional de valorar las cosas, nos decantamos por una de estas dos opciones:

 

  • O bien, sucumbimos al miedo y nos creemos nuestras historias.

 

  • O bien, nos ponemos el traje de guerrero, apretamos los puños y los dientes, y nos obligamos a echarle pelotas. Nos negamos a escuchar y sentir el miedo, o luchamos contra él.

Estoy simplificando mucho, pero creo que me sigues.

 

Hay otra opción

 

¿Y si hubiera una tercera opción?

 

¿Y si no se tratara de elegir excluyendo, sino de hacerlo incluyendo?

En mi experiencia personal, tengo visto y comprobado que si me decanto por un extremo, en cualquier tema de la vida, tarde o temprano me veo empujada hacia el otro extremo, movida por una ley natural que me empuja al equilibrio.

Ese pasar de un extremo a otro, hace que me agote sin conseguir un avance real.

Esto es aplicable a cualquier asunto.

En lo que nos ocupa: Si un extremo es sucumbir al miedo, y el otro es luchar contra él…

Puedes observar que, en el fondo, son dos extremos de lo mismo: Miedo.

Cuando luchas contra el miedo, estás demostrando que crees en su existencia, en su poder sobre ti. Y estás renunciando a tu fuerza.

 

Rechazar al miedo (de cualquier forma) es miedo al miedo

 

Puedo sentir culpa por no avanzar y me obligo a superarme. Sin embargo, de algún modo me sigue moviendo el miedo (a mis propias represalias en este caso). No disfruto del proceso y tarde o temprano la presión puede conmigo y me rindo, cayendo en la comodidad de la cobardía. Pero esto me hace sentir culpa y volvemos a empezar.

El círculo vicioso está servido.

Resumiendo: Vencer, dominar, derrotar… o cualquier acto beligerante contra tu propio miedo…. No me parece una inversión inteligente de nuestras energías. Hay otro modo.

Cómo puedes enfrentarte a esto

 

Si, por lo que sea que esté ocurriendo en tu vida, se te ha despertado la emoción del miedo, lo más valiente que puedes hacer ahora es sentirlo.

Atrévete a sentirlo sin tener que ocuparte de inmediato de lo siguiente que hay que hacer. Suelta la necesidad de pasar a otra cosa.

Ya llegará el momento de actuar, ahora sólo siéntelo.

Atrévete a sentir.

 

Ten el coraje de sentir en toda su crudeza algo que al fin y al cabo eres tú mismo.

 

Si te atreves a sentirte, con toda tu oscuridad, conectarás al mismo tiempo con el poder que en ti reside.

¿Te parece simplista?

Observa esto:

Sentir la emoción que ya te está invadiendo, en una actitud de no huida total, desactiva el patrón del miedo. Es pura paradoja, pero tiene todo el sentido.

Envía un mensaje de coherencia y armonía a tu mente que le aporta serenidad y fortaleza.

Esa es la magia de la aceptación de la que habrás oído hablar mil veces y que puede aplicarse a cualquier tema que se te ocurra.

Un paso que puedes hacer ahora mismo

 

Provócate el miedo y siéntelo.

Piensa en alguna que sueles evitar en tu mente. Imagínate una escena no deseada.

O mejor, haz algo que te incomode ahora mismo.

Provoca como mejor se te ocurra la emoción del miedo y quédate quieto. No cambies de tema en tu mente, no te expliques nada al respecto, no lo juzgues, ni para mal ni para bien… Sólo siente todo lo que venga a visitarte.

Y si quieres, cuéntame algo al respecto en los comentarios y enriquece este artículo con tu paso por él.

Si te gusta, compártelo 🙂
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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

12 thoughts on “¿Quieres ser valiente? Siente el miedo

  1. Hola Cristina!
    Que bonito como lo explicas! este tema de como enfrentar el miedo. Ya había leido acerca de abrazar el miedo…pero aún no me caía “el veinte” (una experesión de por acá, referiendonos a que no lo había entendido). Te cuento hace unos días me apanicó el saber que mi esposo pudiera perder su empleo, ya sabes el tormento de ideas y malos pensamientos durante el día, ideando como enfrentar esto si llegara a suceder, etc.,y a ratos tratando de evitar esos pensamientos; hasta que me cansé ya por la noche dije esto no es posible, no puedo hacer nada y tampoco ha sucedido, así que lo que tenga que pasar será. Has de cuenta que dije un mantra y toda esa ansiedad que ya empezaba a sentir, desapareció. Creo que algo así, es lo que explicas!
    Por eso comenté que apenas lo entendí. Muchas gracias por compartir tus conocimientos, saludos cariñosos!
    Mónica

  2. Hola Mónica
    Muchísimas gracias por tus palabras y compartir tu manera de entender esto.
    Efectivamente, el miedo se hace pequeño ante la grandeza de nuestra presencia. Tan sencillo como estar PRESENTES y nuestra fuerza se manifiesta y lo sentimos sabiéndonos fuertes y en paz.
    Tú lo hiciste cuando soltaste tu necesidad de controlar el futuro y te centraste en el presente sin más. Parece simple, pero es un gran paso: ¡zambullirse en el presente con confianza! Y tu SER se encarga de la situación.
    Me he puesto un poco mística, pero es que me emociono cuando la comprensión y la conciencia hace sus milagros en nosotros.
    Un abrazo y, de nuevo, gracias por pasar por aquí y compartir.

  3. Hola Cristina!! Qué ilusión que hayas escrito sobre mi propuesta del mail 😀 ¡Me ha encantado leerte! Y me ha hecho recordar la última sensación de miedo que viví. Fue una experiencia de esas absurdas que no sabes por qué le estás dando tanta importancia cuando es una nimiedad. Tenía que hacer una llamada que me acojonaba y no era capaz de marcar el número. Evité la sensación de miedo todo lo que pude y al final lo que me dio fuerza para superarlo fue realizar la llamada de marras en un parque rodeada de árboles y en presencia de una amiga. Ahora cuando recuerdo la sensación de miedo la tengo asociada a la paz que me transmite la naturaleza y ese parque en particular! Tu artículo me ha permitido llegar más allá en mi reflexión de cómo sentir el miedo. Creo que es algo que siempre hemos de seguir trabajando no vaya a ser que se nos olvide cómo era! Muchas gracias por el post, me ha encantado!

    1. Hola Isabel.
      Un placer, sé que es un tema que nos afecta a menudo, así que valía la pena dedicarle un espacio.
      Muchas gracias a ti por compartir tu vivencia. Ya todos sabemos (aunque aplicarlo nos cueste) que es necesario afrontar el miedo si no queremos que éste nos esclavice. Mi propuesta es, además, hacerlo de la manera más consciente posible. Para mí la consciencia deja de lado juicios y opiniones y simplemente lo observa todo, con gran atención.
      En tu caso de la llamada, por ejemplo: sin juzgar si el motivo es una tontería, siento el miedo, observo los pensamientos que brotan y permanezco ahí, sintiéndolo, atendiéndolo y respetándolo… Pero también avanzando sin detenerme en mi objetivo.
      Se abre un espacio nuevo de posibilidades, te das cuenta de que la limitación no era real y, en consecuencia, te sientes más expansivo, más poderoso y libre. Más en paz.
      Adelante, Isabel. Sigue experimentando y jugando con tus experiencias sin llenarlas de demasiada importancia, sólo úsalas para descubrirte. Te vas a enamorar de ti cada vez un poco más.
      Un abrazo enorme y un placer charlar contigo.

  4. Hola Cristy me encanto todo y cada una de las palabras como lo explicas,yo pase hace unos 8 años por una experiencia q me dejo una ansiedad muy fuerte el solo echo de pensar en pasar por el sitio donde habia ocurrido me provocaba un miedo horrible ,me hice el proposito de pasar cada dia mas cerca de lugar ,después cuando lo logre pasar por ahi ,fui acercando cada dia mas la hora ,hasta q llegue a la hora exacta de los echos y logre parar mi auto y bajarme,justo ahi me sente y empese a vivir cosa por cosa de lo q habia sucedido ,y pir arte de magia desapareció.Hoy en dia estoy luchando junto con mi hijo de 9 años con sus crisis de ansiedad q fueron provocadas por quedarse encerrado en un baño de un centro comercial mi meta es llevarlo justo a ese baño y q entre sin temor alguno y hoy estoy feliz porq no encontraba como plantearselo y al leer tu tema me encantaron tus palabras ,se lo escribire exactamente como tu lo dices y se lo daré en forma de carta ,estoy segura q tus palabras lo animaran a enfrentarse a ese miedo tan grande q le quedo ,prometo escribirte despues de q lo logremos para agradecerte y platicarte la historia de mi pequeño guerrero..

    1. Hola Claudia Elizabeth
      Muchas gracias por tu comentario y de verdad, celebro que estas palabras te inspiren :).
      Recuerda no “luchar” contra la ansiedad de tu hijo, sino ayudarle a integrarla; a que la utilice para descubrir que él es más grande y puede trascenderla.
      Esta crisis es una oportunidad para ambos, no lo olvides. Entiendo que quieras ir más allá de ella y que tu hijo no se quede atrapado en el sufrimiento y el miedo, pero puedes hacerlo desde el amor y no desde la lucha. Porque sería una especie de miedo al miedo. Espero haberme explicado :).
      El mejor modo de empezar es por ti misma. Observa que hay una parte de ti que tiene miedo en esta situación (miedo al bloqueo de tu hijo por su sufrimiento y/0 sus consecuencias), atrévete a sentir tu miedo e ir más allá de él.
      Os mando un abrazo a los dos. Y sí, por favor! Cuéntame como evolucionáis con esto.
      Gracias de nuevo por estar ahí y por aportar.

  5. Hola
    Soy nueva aquí, tengo 31 años y eh sufrido de ansiedad y ataques de pánico desde los 16 años, una de las cosas que más me da pánico es salir a la calle sin llevar agua, esta situación no era tan fuerte para mi, yo podía ir a la tienda o a la plaza sin llevar agua y todo estaba bien, solo requería el agua para comer porque siento que no puedo pasar los alimentos y me ahogo, y también al salir en un viaje largo, porque en ocasiones me daban ataques de pánico en el transporte publico y esa sensación de ahogarme, mucha sequedad en la garganta y atragantarme con mi propia saliva. Pero empeoró cuando en uno de esos viajes mi esposo no me compró el agua que le pedí, me dijo que cuando llegáramos a nuestro destino lo haría y que el viaje sería corto, pero no fue así, el viaje fue largo y el carro iba lleno, me puse mal, entré en pánico y empecé a sentir que me ahogaba, estaba desesperada, literalmente lo obligue a bajarnos del carro y que me comprará el agua, se molesto mucho pero la verdad no me importó, tiempo después me dijo que lo hizo tratando de ayudarme, y solo lo empeoró, aún no logro perdonarlo. Desde entonces no puedo salir sin agua, me entra ansiedad y pánico de inmediato, no sé como enfrentar esto porque de verdad me paraliza por completo.

    1. Hola Vanessa
      Quizá este comentario no es el lugar para ahondar mucho en tu situación concreta. Solo puedo decirte que esta necesidad tuya por llevar agua no es el problema en sí, sino es el síntoma de algo más profundo.
      Si te quedas solo con lo aparente e intentas luchar contra ello sin resolver la raíz del problema, no harás si no agravar la situación, como creo está ocurriendo.
      La obsesión por el agua, el aire… Simbolizan miedos más profundos. Es cierto que esta situación externa, requiere cierta confrontación. No creo que la solución sea hacerlo de forma frontal (como intentó tu marido) ni sea sucumbir siempre tu necesidad de proveerte de lo que parece darte seguridad. Existen los términos medios.
      Y, no obstante, me reitero, esto solo sería el modo de como sobrellevar el síntoma mientras se trabaja en la verdadera causa. Sin embargo, la primera que ha de estar dispuesta a indagar en esos miedos y en ese dolor, eres tú misma. El primer paso es esa voluntad. Te deseo la mayor de las fuerzas.
      Un abrazo y gracias por compartir.

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