Cuando hablo de Decisiones Conscientes… ¿A qué me refiero?

 

¿Cual es la magia de tomar una decisión estando de verdad despiert@? ¿Y qué significa eso exactamente?

Verás, para mí fue una auténtica revelación cuando de verdad descubrí que la mayoría de las decisiones que había tomado y aún tomaba en mi vida, no eran mías. No en gran parte, al menos.

Desde luego, no las tomaba al cien por cien (ni al treinta por cien) de forma consciente, consecuente, responsable… Ni mucho menos, de forma libre.

Cada opción que tomaba en mi camino (fuera ésta más o menos importante) estaba fuertemente sujeta a un montón de condicionamientos que ni siquiera me cuestionaba. Que había automatizado tanto que ni tan sólo los veía.

Me refiero a que me dejaba influir muchísimo por cosas como:

 

  • Lo que hacía la mayoría a mi alrededor

 

  • Lo que me resultaba conocido porque ya lo había experimentado en el pasado

 

  • Lo que creía que se esperaba de mí

 

  • Lo que creía que era capaz de asumir (según un concepto muy limitado de mí misma)

 

  • Etc.

 

Por decirlo de otra forma:

Había construido una imagen de mí misma en base a la experiencia y el conocimiento de otros. Y, en mis elecciones de vida, poco o nada se salía de lo que correspondía a ese personaje. Estaba totalmente identificada con él, así que no me permitía ponerlo en duda e ir soltando algunos de sus atributos para ir creando un yo más autentico; más mío. 

 

Cada elección, entonces, la tomaba arrastrada por la inercia de los automatismos de quién yo creía ser.

 

¿Te suena todo esto?

Verás, no sé si alguien es capaz de deshacerse por completo de todos sus condicionamientos. No sé si yo lo haré algún día.

Sin embargo, mi experiencia fue que el simple hecho de darme cuenta de que no era libre… El hecho de asumirlo y afrontarlo, me acercó más que nada antes, a un grado nuevo de libertad.

Ahora, en la medida en que me daba cuenta, dejaba de darle fuerza a esas opiniones, creencias y juicios a los que me había aferrado hasta el momento.

Y eso sucedía de forma natural, sin luchas ni resistencias.

Sólo tenía que darme cuenta. Permanecer con los ojos (y el corazón) bien abiertos.

 

En qué consiste decidir conscientemente

 

Consiste, básicamente, en ir deshaciendo poco a poco los lazos que te unen con esos automatismos y “programas” heredados, que hacen que transites por el camino de tu vida con los ojos cerrados.

 

Es una forma de expresarlo.

Ya te he hablado de esto, en términos generales, un poquito más arriba.

Ahora voy a entrar un poco más en detalle, destacando algunos de los pasos que darás cuando empieces a tomar decisiones de este calibre. Como no puede ser de otra manera, se relacionan entre sí. Son estos:

 

  • Cuestionarte:

Poner en duda tus creencias, tus pensamientos y tu posición respecto a las cosas.

No se trata de que “discutas contigo” a todas horas, sino más bien de que empezarás a examinar de forma más exhaustiva tus modo de percibir las cosas y de proceder al respecto.

Te preguntarás cosas como: “¿Es realmente cierto esto que siempre he pensado?”; “¿Puedo ver las cosas de otra manera”?; “¿Podría serme útil abrirme a otras posibilidades ahora?”.

 

  • Mirar adentro

En la línea de lo anterior, cuando estés viviendo cualquier circunstancia, te fijarás más en cómo te sientes al respecto que en la circunstancia en sí. Tomarás tus decisiones más centrad@ en ello.

Por ejemplo, imagínate que te surge una oportunidad laboral que la mayoría considera afortunada. Sin embargo, tú te centrarás en si realmente ese empleo tiene un sentido para ti, y te sentirás libre de desecharlo si la respuesta es no, aunque la mayoría de personas a tu alrededor lo considere una locura.

 

  • Trascender condicionamientos

Relacionado también con lo anterior, estarás dispuest@ a ir más allá de lo que siempre has hecho o pensado. Estarás dispuest@ a descubrir otras posibilidades y nuevos horizontes.

 

  • Estar dispuesto a saltar al vacío

Asumirás, a veces, algunos riesgos que comporta el explorar “territorios” desconocidos. Te amigarás cada vez un poco más con la incertidumbre.

 

  • Entrenar el coraje

Encontrarás el valor en la confianza que irás desarrollando en tus propios recursos para afrontar las situaciones.

 

Potencial de una decisión así

 

Lo que puedes ganar a través de empezar a tomar tus decisiones de forma más genuina y consciente, es muchísimo.

Quizá no todo sea estrictamente agradable. Algunas vivencias que te traerán estas decisiones son de confrontación, pero siempre te va a dirigir a una mayor honestidad e intimidad contigo. Y eso es la antesala de una sólida paz interior y una vida realizada.

Te concreto un poco más algunos de los beneficios que sé de buena mano que trae consigo la toma de Decisiones Coherentes.

Para cada persona será diferente. Estos son sólo algunos ejemplos. Unos son más internos y otros más externos y, como comprobarás, también se relacionan entre sí.

Allá van:

 

  • Soltar tu vieja imagen

Ya no  necesitarás defender constantemente a tu viejo personaje porque ya sabrás que tú no eres él. Que eres algo más.

Te liberarás de sus limitaciones y normas y te permitirás descubrirte instante a instante en cada situación.

Puedes desplegar multitud de aspectos de ti mismo, dependiendo del caso. Ser flexible y adaptarte mejor a cada vivencia.

 

  • Sentir que “naces” constantemente

 

Como ya no te aferras con rigidez a estructuras y formas de ver la vida, cada momento es nuevo. La emoción, la sorpresa y la inocencia se renuevan a cada momento. Para mí, eso es estar vivo.

Con demasiada frecuencia, menospreciamos esa “vidilla” a favor de una seguridad aparente que, en última instancia, no es real.

 

  • Expandir tus posibilidades

Cuando no tienes tus respuestas estereotipadas, sino que te dejas sentir y te escuchas a cada momento, puede ocurrir cualquier cosa.

Tu espectro de posibilidades se abre de forma increíble.

Se pueden dar situaciones muy diferentes a las habituales, entablar relaciones distintas y tú ser una persona nueva cada vez.

 

  • Una sólida seguridad en ti mismo

Iras desarrollando una gran confianza en ti mism@ a medida que vayas enfrentando situaciones nuevas y te des cuenta de que tienes muchos más recursos de los que pensabas.

 

  • Volverte más “buena persona” contigo y con otros 

Aprenderás a escucharte y respetarte. A tomar tus decisiones entorno a tus valores y necesidades. Otro modo de decirlo es que dejarás paulatinamente de traicionarte y aprenderás a cuidarte.

Una persona que sabe respetarse y cuidarse, cuidará y respetará más y mejor también a los otros.

 

  • Dar ejemplo

Ocuparte de ti y de tu vida, cuidarte y regalarte felicidad, es el mejor modo de enseñar a otros a hacer lo mismo. Si te importa la felicidad y autonomía de “los tuyos”, tenlo en cuenta.

No puedes hacer feliz a nadie desde el sacrificio. ¡Métetelo en la cabeza ya {59} !

 

  • Tus relaciones más honestas

Si aprendes a sentirte libre en cada decisión que tomas, y no hacer las cosas para complacer a nadie, puede que alguna de tus relaciones se resienta o desaparezca. Sin embargo, las que construyas desde estas bases, serán más sólidas y honestas.

 

  • Curarte de alguna dolencia física

Todo el equilibrio interno que ganas con todo lo anterior, acaba afectando necesariamente a tu fisiología. A estas alturas, ya sabes que tu cuerpo no va por separado de tus emociones, ¿verdad?

La felicidad y la coherencia refuerza como ninguna otra cosa, el sistema inmunológico. Cada vez hay más estudios que lo demuestran.

Te cuento un poco más sobre esto en el siguiente apartado.

 

El más espectacular de todos lo beneficios

 

He decidido dedicarle un apartado especial a la última de las potencialidades que he nombrado, de tomar una Decisión Consciente.

Y lo hago así porque sorprende y a muchos les cuesta creerlo.

Es uno de los resultados más espectaculares; más tangibles.

Estoy hablando de que…

 

La toma de decisiones que alineen tu vida cotidiana con tu identidad más genuina e íntima, puede conducir  a la curación física de dolencias, incluso de enfermedades consideradas crónicas.

 

Y no me lo han contado. Lo sé.

Quiero dejar claro que este resultado se relaciona con todos los demás. No es el más importante, sino el efecto más visible y tangible, quizá.

Es la consecuencia natural de sanarte por dentro, en los aspectos más sutiles. De sanar tu vida, tus relaciones. El modo en el que estás en el mundo.

Es la resultado de poner en armonía tu energía.

Supongo que sabrás que yo trascendí una enfermedad “crónica” cuando resolví grandes conflictos internos que arrastraba de antiguo. Cuando tomé algunas decisiones que reestablecieron la coherencia en mí.

No soy la única. Existen muchas más personas que han vivido una sanación integral.

De hecho, te tengo algo preparado para la semana próxima.

 

He reunido a un grupo de personas que superaron una enfermedad gracias (del todo o en parte) a la toma de decisiones poderosas que sanaron su vida. Podrás leer sus historias en el post de la semana que viene.

 

Así es. En el post de la próxima semana podrás leer increíbles historias de superación que desafían lo establecido médicamente hasta el momento.

Permanece atent@ al blog, si te interesa, o a la bandeja de entrada si ya estás suscrit@ a esta web. Si no lo estás, puedes hacerlo ahora aquí y te mandaré el artículo en cuánto esté listo.

¡Hasta el siguiente post!

 

(Ahora ya puedes acceder aquí a ese post tan impactante Del que te hablé).

 

 

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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

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