Crisis existencial, enfermedades psicosomáticas y plenitud

Este post te interesa especialmente si has sentido en alguna ocasión que no encajas en el mundo y que no sabes dónde está tu lugar. Si te ha costado reconciliar lo que parecía que se te exigía en el mundo “real” y lo que anhelabas en tu mundo interno.

También si padeces algún tipo de enfermedad y si estás preparado para concebir la idea de que tú eres el creador (inconsciente) de la misma, y que está en tu mano el curarte con un cambio de conciencia.

Y te interesa, sobre todo e independientemente de lo anterior, si tú lo que quieres es más paz interior y más coherencia en tu vida.

 

El origen de este artículo

 

Este es un artículo peculiar y preparado con especial cariño.

Les pedí a los suscriptores de mi blog que me hicieran propuestas para mi siguiente artículo; que me describieran su post ideal. El post que les gustaría leer en mi blog y que tratara el tema que les preocupa y con el enfoque que quisieran encontrar. Y prometí elegir uno de ellos.

He recibido bastantes propuestas y muy interesantes. Las tendré en cuenta, sin duda, para siguientes artículos. Pero ahora se trataba de elegir uno.

Y aquí está. Este post responde al caso concreto y personal que me expone un lector. A partir de ahora le llamaremos “Mario” (nombre ficticio). Intento darle respuesta de la mejor manera posible.

He elegido éste por varias razones. Una de ellas, para qué negarlo, es que me siento especialmente vinculada a la temática y sé que tengo bastante que aportar al respecto.

Otra, es que me parece que puede resultar útil para (casi) cualquiera.

 

Te puede servir a ti

 

Así que… A ti, que estás ahí leyendo esto, te digo:

Si sabes (y no por que te lo hayan contado) lo que es una crisis existencial; si te ha abrumado más de una vez un vacío sobrecogedor que no entendías, si te has mirado en el espejo y has mirado tu vida y has dicho: ¿Esto es todo?… Sigue leyendo.

Si vives una enfermedad, o padeces síntomas a menudo y estás dispuesto a asumir la responsabilidad de todo esto… Sigue leyendo.

Si sientes que te traicionas a menudo, o que no sabes lo que quieres, que no te entiendes ni tú… Sigue leyendo.

Porque el caso de “Mario” te puede servir, y mucho. Vamos a conocerle un poco.

El caso de “Mario”

 

“Mario” me propone un post sobre cómo sobreponerse a las enfermedades psicosomáticas porque padece dolores articulares y problemas digestivos.

Él ya es capaz de vincular este cuadro físico con su estado interno, aunque aún está buscando el modo de conectar los puntos para encontrar respuestas concretas que le conduzcan a la sanación (interna y eterna).

Me cuenta que desde los once años ha sufrido numerosas depresiones y que se da cuenta de que éstas empezaron con una excesiva autoexigencia. Le solía acompañar la sensación de nunca ser lo bastante bueno; de no estar a la altura. Y le atemorizaba no ser amado.

Con el tiempo fue dándose cuenta de ello y entendiendo que todo empezaba en el hecho de que realmente no sabía amarse él mismo.

En su vida, han ido creciendo a la par dos necesidades que parecen no tener punto de encuentro entre sí: por un lado, la necesidad de adaptarse a un entorno competitivo y por el otro, la urgencia de dar respuesta a sus anhelos internos, que en principio, nada tienen que ver con las demandas del exterior.

Me comenta, además, que desde el año 2011 ha vivido numerosas experiencias espirituales. No ha entrado en detalles sobre esto, pero me puedo hacer una idea.

El caso es que afirma que esas experiencias no han hecho más que agrandar la ya evidente diferencia entre su día a día y esa otra realidad paralela, mucho más espiritual, y que tanto anhela.

Parece que su mayor dolor es que no sabe como unir esos dos mundos.

Y le entiendo perfectamente.

“Mario” ha recorrido un buen trecho del camino

 

Lo primero que se deja ver en su historia, y sobre todo por cómo expone los hechos, es que ha realizado un gran camino de autoconciencia (aunque no se lo reconozca demasiado).

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Él es consciente de que su autoexigencia le ha dañado y que esa herida interna, tiene que ver con su estado físico.

Ese es un paso previo (y vital) para empezar a tomar una verdadera responsabilidad (y poder) sobre el estado propio de salud.

Además, tiene la humildad de reconocer que, aunque ha tenido experiencias de comprensión mayor y ha conectado con su esencia, no sabe cómo aplicar ese conocimiento superior a la práctica en su día a día. Y que ser consciente de esto, le duele.

[En ese punto, uno preferiría, volver atrás,  a su feliz ignorancia].

Es una fase incómoda y, en efecto, dolorosa, pero necesaria. Si te sientes identificado con “Mario” en esto, relájate un poquito, ¿de acuerdo?

Ese malestar va ser el motor que necesitas para hacer un movimiento significativo de una vez por todas. Es lo que hay; el ser humano aprende a través del sufrimiento.

Por decirlo de alguna manera: es la presión que ejerce tu alma para que la dejes manifestarse en tu vida.

Te regala experiencias de conexión maravillosas para que saborees ese contacto. Sin embargo, en tanto tú te alejas de ello en cada pequeña decisión de tu vida cotidiana, obedeciendo a los patrones antiguos de comportamiento basados en el miedo, te recuerda a través del dolor (físico y emocional) que ese no es tu camino.

Cambiar el enfoque

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¿Conclusión de lo anterior? El dolor no es el enemigo. Es un aliado para nuestro crecimiento, si lo aprovechamos. 

Es la señal de alerta que te indica que te estás saliendo del redil. Así que deja de pelearte con él, convirtiéndolo en un conflicto aún mayor, y escucha el mensaje que tiene para ti.

Utilízalo de indicador para guiarte en tus decisiones, y no dudes en cambiar de dirección si así lo sientes necesario.

Convierte esto en prioridad y cárgate costumbres, creencias, compromisos, obligaciones, moralidades autoimpuestas y todo lo que haga falta.

Comprométete de una vez contigo. Al fin y al cabo, eres el único ser que has venido a cuidar en esta vida.

 

Si tu estás descentrado, desalineado y con la energía por los suelos (y ya no digamos enfermo o muerto) difícilmente aportarás un valor real a nadie.

 

(Esta es la versión sin edulcorar de “Para amar y ser amado, primero tienes que amarte a ti mismo).

¿Qué nos dicen los síntomas físicos de “Mario”?

 

No voy a hablar de los conflictos emocionales concretos que se encuentran detrás de los dolores articulares y los problemas digestivos de “Mario” (de lo cual se da la “casualidad” tengo un amplio conocimiento y experiencia al respecto).

No es el propósito de este artículo y se alargaría demasiado.

Además, quiero que tú puedas aplicar esto a tu vida independientemente de los síntomas que padezcas.

Lo que me parece interesante que retengas en tu memoria, es que toda enfermedad manifiesta una gran incoherencia interna. Nos dice que la persona que se encuentra mal, se está traicionando, de alguna manera.

El propio “Mario” afirma que está observando una distancia cada vez mayor entre el “Mario” que anhela ser (y que ya es en un plano sutil) y el “Mario” que manifiesta en el plano terrenal, en la vida cotidiana.

Aquí hay autotraición.

No es culpable de ello, ni mucho menos, porque lo hace de manera inconsciente. Deciden por él los condicionamientos varios que ha recibido del entorno a lo largo de su vida.

¿Quién no ha hecho esto mil veces? ¿Quién no se ha dejado llevar por el miedo? ¿Quién no ha dejado de escuchar su voz interna para escuchar y seguir las voces del exterior?

Pero, si quiere sanarse, va a tener que aprender a revertir esto.

La pelota en su (tu) tejado

 

Cuando uno se encuentra en una situación así (en su vida hay un dolor que empieza a ser insoportable) y además ya es cada vez más consciente de la propia responsabilidad, tiene dos opciones:

 

  • O bien, sigue sufriendo y se resigna a ello.

 

  • O bien, mueve el culo.

 

Mi experiencia me dice que no hay más opciones. No hay término medio en esto.

En mi caso, lo tuve claro y removí mi mundo.

Bueno, aunque en realidad no fue a la primera {02} . Soporté, antes de ello, grandes dosis de sufrimiento.

Y a veces, se trata más de una reorganización de la escala de valores que de grandes actos (al menos inmediatos; evidentemente, un cambio de valores acaba conduciendo a cambios externos irremediablemente).

O sea, que estoy hablando de dejar que tu dolor de atraviese y te transforme; que dejes de huir de él y lo utilices como catalizador del cambio que necesitas.

(Y coloco aquí de nuevo esta frase de Jung que me encanta):

La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para sanar al hombre.

Carl Gustav Jung

Resumen de la transformación necesaria

 

Voy a tratar de dar una pequeña pincelada de la transformación hacia la que le está empujando a “Mario” su dolor. (Y aplícatelo a ti en la medida en que esto te resuene):

El momento “Basta ya”

Es necesario que llegues al momento en que digas: Basta.

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Ese momento en que el sufrimiento te haya dado la fuerza suficiente para estar dispuesto a atravesar tu dolor, tu miedo y tus propios límites.

Es lo típico de “Cuándo tocas fondo, la única dirección posible es hacia arriba”.

 

Dispuesto a sentir tu dolor

En el momento en el que comprendes que si sigues como hasta ahora, todo empieza a carecer de sentido, empiezas a perderle el miedo a tu propio dolor. Empiezas a perderte el miedo a ti mismo.

Estás dispuesto a llegar al fondo de la cuestión. A cambiar lo que haya que cambiar. A asumir riesgos.

 

Si la vida “segura” que has construido no tiene sentido para ti, empieza a a tener sentido vivir una vida “insegura”.

 

En cada caso esto significará una cosa distinta.

 

Sinceridad contigo sin límites

Muy en la línea del anterior punto, está el necesario paso de dejar de engañarte a ti mismo. 

No hace falta que compartas lo que descubras de ti con nadie, pero es indispensable que no tengas secretos contigo.

Parece una tontería, pero como somos nuestros peores enemigos a menudo; el principal blanco de nuestros juicios y nuestras críticas, no nos reconocemos la verdad porque, como menciono en el punto anterior, nos tenemos miedo a nosotros mismos.

Así que hay que empezar a contarse toda la verdad sobre nosotros. Lo que nos gusta y lo que no nos gusta.

Es el modo de entrenar el “músculo” de escucharse y entenderse.

Para conectar con tu verdadera sabiduría, y dejar de buscar a la desesperada respuestas fuera que nunca nos satisfacen del todo, hay que primero abrazar nuestra oscuridad. No hay otro modo.

De hecho, la “iluminación” no es otra cosa que poner luz (o conciencia) en lo que está oscuro; lo que permanece oculto.

Para que este punto de salga bien, tienes que “trabajar” simultáneamente el siguiente.

 

Practicar el no juicio

Obsérvalo todo. Tanto en ti como en tu entorno. Fíjate en lo que te hace bien y lo que te hace mal y haz tus elecciones en consecuencia. Pero intenta no juzgar, no etiquetar. Empezando por ti mismo.

 

El hábito de juzgar es inversamente proporcional a la paz interior.

 

Tomar decisiones (grandes y pequeñas) acordes con lo que vas descubriendo de tu yo más íntimo

Considero que las decisiones son el punto de encuentro entre esos dos mundos que “Mario” menciona; nuestra realidad material y nuestra realidad espiritual.

Es por esto que le doy mucha importancia a las decisiones en mi trabajo y te regalo este ebook para empezar a profundizar sobre ello.

Llega un momento en que si la expansión de nuestra consciencia no va en coherencia con nuestra realidad cotidiana (actividades, relaciones, ámbito profesional, etc.), la incoherencia acaba siendo insoportable.

A mí me ocurrió y sospecho que es el punto en el que se encuentra nuestro amigo “Mario”.

Y para tomar este tipo de decisiones va a ser ineludible que te lances a…

 

Morir para ser tú

Esto es:

  • Tener miedo y hacerlo igual.

 

  • Estar agotado y seguir avanzando.

 

  • Tener todas las señales de alarma disparadas en tu mente y desoírlas mientras te adentras en lo desconocido.

 

  • Hacer cosas que no has hecho nunca o de un modo completamente distinto.

 

  • Ignorar los consejos de tu entorno.

 

  • En algunos casos, cambiar de entorno.

 

  • Ir más allá de tus límites.

 

  • Ponerte a prueba.

 

  • Confiar en tu intuición y a las “señales” por encima de todas las cosas.

 

  • Dejar de buscar la seguridad. Amar la incertidumbre.

 

  • Enterrar algunas de tus creencias más arraigadas.

 

Y todas las ideas que se te ocurran en esa misma línea.

 

Y, por supuesto, disfrutar del proceso

Y todo esto, a pesar de ser un gran reto, tiene sentido si lo vives al máximo instante a instante. Si saboreas cada fase y comprendes que, en cada momento, vives el mejor de ellos.

No conviertas esto en un medio para llegar a un supuesto final feliz, porque te habrás atrapado en tu propia trampa.

Ama cada trance, por duro que sea. Ámate por estar en este trayecto, por torpe que te sientas.

Y siéntete agradecido porque vas a ver que, aunque te pongas en marcha sólo, encontrarás todo el apoyo que necesitas por el camino.

 

Para acabar…

 

Hasta aquí mi mensaje para “Mario”. (Espero que te haya sido de utilidad y se acerque a lo que necesitabas leer).

Evidentemente es sólo un pequeño punto de partida, pero espero que le haga un par de clics en la mente y le inspire e impulse para mover las primeras fichas.

Ojalá tú también hayas recogido algo que guardarte en esta lectura.

Ayúdame: ¿Tú que le dirías a “Mario”?

 


Exprésate en los comentariosMe encantará que participes en los comentarios y completes este post con lo que consideras que le falta
o le dirías a Mario para arrojar un poquito de luz a su perspectiva.

Adelante, seguro que le aportas valor.

En fin, yo estaré encantada de leerte y crear diálogo. ¡Hasta la próxima, amig@!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

2 thoughts on “Crisis existencial, enfermedades psicosomáticas y plenitud

  1. Hola Cristina: le diría a “Mario” que al igual que el habemos muchos que estamos en esa búsqueda de trascendencia y de paz interior. Que los estereotipos que maneja la Sociedad, las costumbres y tradiciones junto con la Tecnología que nos llena de información, nos confunde más.

    1. Hola Marcela Tamara
      Muchas gracias por tu aportación a nuestro amigo.
      Concuerdo contigo. Es más, le diría que todos estamos en esa búsqueda, aunque algunos no sean conscientes y se entretienen confundidos buscando otras cosas. De hecho, yo puedo decir que lo hice por años. Por ejemplo, me sentía poco válida y creía que necesitaba un trabajo en el que me reconocieran, me sentía sola y creía que necesitaba más amigos, apuntarme a más eventos sociales… Y así sucesivamente.
      Pero la insatisfacción, tarde o temprano, te lleva a buscar en otro lugar. Te lleva a decirte: “Debe haber otro modo de estar en el mundo, de vivir”.
      Nuestro anhelo es volver a ser quienes somos. Y este es un camino de despojo, de soltar, de deshacer más que de hacer. De desaprender más que de aprender.
      Esto es volver la vista hacia dentro, mantener el foco en lo importante, en lo que llena nuestra vida de sentido y no sucumbir a la sobreestimulación (como bien mencionas) a la que somos sometidos.
      Un abrazo y muchas gracias por pasar y dejar tu granito de arena.

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