No vemos las cosas como son, las vemos como somos nosotros.
Anaïs Nin
Sabes (porque lo sabes) que el modo en que ves las cosas es muy relativo y depende de muchísimos factores arbitrarios.
Sabes también que ver las cosas de un modo o de otro (o, lo que es lo mismo, contártelas de una u otra manera) va a ser ser determinante para cómo vives tus experiencias y de como obras en consecuencia.
Es decir, el modo en que entiendes o interpretas algo que te ocurre y el discurso que te sueltas a ti mism@ sobre él, va a alimentar en ti unos pensamientos, emociones y sentimientos determinado. También te va a empujar a adoptar una actitud y a emprender acciones determinadas.
Tu actitud y tus acciones van a afectar a tu entorno externo (otras personas y tus circunstancias).
Así pues, tu percepción es algo digno de atención ¿no crees? Tiene una gran afectación en tu vida.
Aprender a observarla te va a permitir canalizarla del modo más constructivo posible.
Sin embargo, casi siempre olvidamos esto en el momento de la verdad. Es fácil teorizar sobre ello, pero, cuando estás ahí fuera, viviendo, y percibes algo, reaccionas a menudo de forma automática sin plantearte siquiera si es verdad lo que ves. O si hay otro modo posible y factible de verlo.
Para ser cada vez más conscientes de nuestra propia percepción, podemos aprender a entenderla.
En este vídeo ahondamos sobre ella. Te expongo dos grandes formas (hay miles pero la clasifico en dos grandes grupos) de ver lo que vemos; de relacionarnos con aquello que nos pasa.
Aquí puedes ver más:
Al final del vídeo te hago una propuesta:
Como sé que es un tema un poquito abstracto, podemos volver a explicar esto en el siguiente vídeo sobre un caso real concreto. Y puede ser el tuyo.
Así que si se te ocurre la duda de cómo aplicar esto que cuento sobre algo que te está pasando, cuéntamelo y lo exponemos en el siguiente vídeo. ¿Qué me dices, te animas?
Espero esto te haya sido útil. Un abrazo.
(Ésta es la continuación de este contenido).
