Soy Cristina Hortal.

 

Lo más antiguo que recuerdo de mí forma de ser y que aún me acompaña a día de hoy, es mi insistencia en hacerme preguntas poco comunes y profundas. "Filosofaba" , a mi manera infantil, sobre ellas. 

Recuerdo, por ejemplo, ser muy pequeña e ir en coche con mi madre. Cuando frenaba y mi cuerpo se iba hacia adelante, reflexionaba (a mi nivel) sobre el mecanismo de la inercia y me preguntaba si ocurriría igual en sentido figurado con otras cosas de la vida.

No sabía cómo explicar mis inquietudes a otras personas y, cuando supe hacerlo, me daba vergüenza. Me sentía rara.

Ese tipo de inquietudes, si bien ha evolucionado con el tiempo, era innato en mí y aún está presente. Nunca me ha abandonado.

Eso forma parte de mi esencia. De quién soy yo.

Este rasgo de mi personalidad se ha manifestado de manera sana e insana a lo largo de mi vida, y en todas las áreas posibles. Especialmente enfocaba mi inquietud y necesidad de respuestas, en las relaciones personales. Si bien esto las dotaba de intensidad, también ejercía  presión sobre ellas por mi necesidad de realizarme a través de ellas.

Con el tiempo, aprendí a buscar respuestas en mí misma. A ayudarme quizá de elementos externos, pero asumiendo la plena responsabilidad. Eso me proporcionó paz y pude recuperar mi poder.

A día de hoy utilizo ese rasgo para indagar en mí cada vez de forma más profunda y sincera. Para conectar conmigo de manera más íntima. 

Esa mejora en la relación conmigo misma me sirve para desarrollarme en las relaciones con otras personas y en mi desempeño profesional de manera más satisfactoria.

Resumiría esta peculiaridad mía en tres adjetivos:

  • Inquieta
  • Observadora
  • Sensible

Puedo potenciar este rasgo mío y beneficiarme de él mejorando mis habilidades comunicativas, para poder compartir mis preguntas y mis respuestas. Aprender y enseñar. Utilizar ese aprendizaje compartido en una creciente comprensión de mí misma y de otros.

Puedo poner palabras a los estados inconscientes y abstractos que otros experimentan con miedo o conflicto porque no los comprenden.

Esa mayor comprensión conduce a una mayor paz interna y, por lo tanto, a un mayor foco y fortaleza. 

Resumiendo, puedo (ya lo hago y lo seguiré haciendo) utilizar ese rasgo para mi propio desarrollo personal y el de otros.

Eso beneficia a otros y me beneficia a mí. Puedo realizarme y dotar mi vida de sentido.

Esto forma parte de mis rasgos más innatos y auténticos en mí. Sin embargo, hay otros rasgos con los que no nací, pero que he ido adquiriendo por el camino de mi vida.

Algunos me favorecen, y otros me obstaculizan el avance.

Entre los primeros (favorables) destaco estos tres:

  • Autodisciplina
  • Integridad
  • Valentía

Y entre los segundos (desfavorables),  estos otros:

  • Autoexigencia excesiva
  • Orgullo
  • "Pensar demasiado"

Dado que se trata de algo que no me pertenece de forma intrínseca, hoy tomo la decisión de potenciar los primeros y alejarme gradualmente de los segundos. Se trata de una elección libre.

Tendré en cuenta esta elección en próximas encrucijadas de mi vida. Me ayudará a tomar la decisión más elevada para mí.

 


 

En relación, pues, a quién yo soy, los valores más importantes de mi vida son:

  • El Amor
  • La Libertad
  • El Aprendizaje
  • La Audacia
  • La Honestidad

Si elijo un día común de mi vida, y hago un honesto repaso, ésta es la puntuación que le pongo a cada uno de mis valores en cuánto al grado en el que suelen manifestarse:

  • Amor: 8
  • Libertad: 8
  • Aprendizaje: 8
  • Audacia: 7
  • Honestidad: 9

Puedo aumentar estos valores, por ejemplo, dedicándole un poco más de tiempo a la meditación matutina. Hacerlo me inspira muchísima confianza y me ayuda a lanzarme y ser más valiente. También me conecta conmigo misma y con los otros (me conecta con el Amor).

También puedo reírme más a menudo y con más ganas de mí misma. Eso abre mi mente y me ayuda a aprender cosas nuevas y otro modo de ver la realidad.

 


 

Reflexiono y me doy cuenta de lo siguiente: 

Si no tuviera miedo, tomaría decisiones más arriesgadas en mi negocio. Y expondría más (aún) mi lado más sensible, por si a alguien le resulta útil.

Si supiera que voy a morir, hoy mismo le escribiría una carta a mi madre, a mi hermano, a mi marido y a mi hija. Le diría que fui feliz, que enriquecieron mi vida, y que uve mucha suerte.

Si pudiera elegir un recuerdo que les quedara de mí a mis seres queridos, sería el de una escena charlando o riéndonos muchísimo y sintiéndonos, de alguna forma, uno sólo.

Por todo lo anterior, he decidido hacer hoy mismo, una pequeña acción que simbolice mi determinación a aproximarme sin demora a mis prioridades.

Y he decidido escribirle una carta de amor y agradecimiento a mi hija Sofía. Carta que prometo guardar y mostrarle cuando pueda leerla.

Y voy a hacerlo hoy mismo.


 

Esta es, a grandes rasgos, la información más genuina que he podido extraer de mí misma, de mi yo actual.

La reconozco y la acepto con respeto y elijo libremente poner cada día más coherencia entre esta descripción y mis hechos y manifestaciones diarias en mi vida "terrenal"..

  

 

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