Lo que hago para curarme sola

Hoy te traigo un post que puedes aplicar de manera muy práctica en tu vida. Esa es mi intención al escribirlo.

Voy a compartir contigo el paso a paso de lo que hago yo para curarme los síntomas físicos de manera natural.

Cada vez son más las personas que me escriben interesándose por mi experiencia personal de “curación espontánea” de una enfermedad considerada “crónica”.

He contado mi caso en diferentes artículos, en éste y otros blogs. Te dejo aquí algunos por si quieres echarles un vistazo:

Mi Gran Decisión

Entrevista “Ahora tengo la llave de mi salud”

La reinvención como camino hacia la mejora de tu salud

Aquello fue un antes y un después en mi vida que me enseñó muchísimas cosas sobre mi cuerpo, mi salud, mi bienestar y mi vida en general.

En cuanto a la salud, sigo aplicando lo que aprendí entonces cada vez que me aparece cualquier síntoma físico.

De hecho, decidí escribir este artículo a partir de compartir en mi newsletter una dolencia que había desarrollado y que asociaba con un momento vital de cambio que estaba atravesando. Fui contando cómo lo afrontaba y a muchos les interesó.

Hoy voy a contarte el paso a paso concreto que sigo cada vez que me aparece un síntoma.

En fin, sigamos.


¿Por qué te voy a hablar hoy de salud?

Hace un tiempo que decidí dejarme llevar cada vez más por lo que siento a la hora de escribir mis contenidos para este blog.

Y siento que haberme curado yo sola de una enfermedad considerada crónica ha sido uno de los mayores logros de mi vida.

Así que quiero escribir sobre esto. Quiero compartirlo y transmitir mi mensaje de la mejor manera posible.

Además, me consta que a muchos de vosotros os interesa este tema, ya que me hacéis muchas preguntas relacionadas. Y no es de extrañar, ya que la salud es un pilar indispensable de nuestro bienestar.

Y encontrar el modo de hallar las soluciones sobre esto en uno mismo, sin depender (o hacerlo lo mínimo posible) de agentes externos, es libertad de la buena.

Y yo soy fan de la libertad.

Y soy fan de difundirla a las cuatro vientos. En cualquiera de sus formas.


¿Quién soy yo para hablar de esto?

Quiero dejar claro que ni soy médico, ni tengo conocimientos de medicina como tal.

Sencillamente, soy alguien que ha aprendido a conocerse por dentro y que ha experimentado los efectos de esto sobre su salud. Y lo utilizo a mi favor a diario.

No menosprecio otros modos de cuidarse, ya sea a través de la medicina tradicional, métodos alternativos o un estilo de vida saludable en general.

De hecho, creo que todo puede ser beneficioso según el caso y que una sabia combinación de todo ello, seguramente sea lo mejor.

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Así que mientras avanzas en esta lectura, entiende que lo que te cuento, no excluye otras teorías y maneras de equilibrar tu salud.

Yo hoy te hago una propuesta menos convencional y se basa 100% en mi experiencia (que otros comparten). No vas a perder nada si te atreves a probarla y sí tienes mucho que ganar.

¿Qué dices?

¿Te va tan bien con tu salud como para que no valga la pena concederle el beneficio de la duda a esto que voy a contarte?

Yo te cuento y tú decides.


Primero, un poco de mi filosofía de vida

Lo primero que hago es tener una filosofía de vida determinada que también atañe al modo en que me relaciono con mi cuerpo y con mi salud.

Aquí te cuento unas pinceladas:

Bien, cada día tengo más claro que somos 100%  responsables de lo que vivimos. Y eso incluye también a nuestra salud.

Aunque, teóricamente, es una idea atractiva, sé que a la hora de la verdad despierta muchas resistencias. Y es natural.

No está montada así la sociedad. Ni ninguno de nuestros sistemas (económico, médico, educativo…). Hemos sido fuertemente condicionados (consciente e inconscientemente) para vivir como víctimas y espectadores pasivos de lo que nos ocurre en muchos aspectos.

 

El arte de desaprender

O sea, lo que te estoy proponiendo es que al menos tengas la predisposición de ir cargándote gradualmente tus antiguas creencias. Que estés abiert@ a ir renunciando a lo que crees saber, para que una nueva comprensión cale en ti.

No tienes que hacerlo perfecto, ni rápido. Puede costarte, puedes desviarte a menudo.

Pero sí necesitas tener ganas de aprender a desaprender. Necesitas estar dispuesto a ello.

Necesitas estar dispuestoa a aprender a desaprender

Atrévete a soltar creencias y conductas, si has descubierto que los resultados a los que éstas te llevan no son los que quieres.

Atrévete a mirar el mundo con ojos nuevos.

 

Asume la responsabilidad de tu cuerpo

En concreto en el tema de la salud, aquí te dejo algunas ideas que puedes empezar a poner en tela de juicio ( o a desmantelar sin compasión, si te ves capaz):

  1. El cuerpo se enferma sin que nosotros tengamos nada que ver en el proceso.
  2.  Todos los medios para curarnos nos los proporciona el sistema médico.
  3.  Cuando hay un síntoma, se puede tratar al cuerpo por separado.
  4. La medicina es nuestra única opción.

Esto es sólo una muestra, pero ya puedes ver por dónde voy.

Lo que intento transmitirte es que tú tienes que ver (y mucho) con lo que le ocurre a tu cuerpo.

Tienes que dejar de recurrir a la comodidad de pensar que la solución está fuera de ti, si quieres también conectar con el poder sobre tu cuerpo y tu salud.

Coger fuerte la responsabilidad de ti, de tu vida y de tu cuerpo, es la clave.

Basta ya de quejarse, de buscar que algo o alguien nos cure.

 

La enfermedad no es mala

Bajo el punto de vista convencional, la enfermedad es mala. Algo que hay que evitar.

Comprendo, hasta cierto, punto este enfoque. Es sólo que no funciona.

Si lo piensas bien, esta premisa te lleva a añadir más dolor y sufrimiento a la enfermedad es sí.

Lo convierte en una lucha que te deja agotad@ y sin energía. Además, si alimentas este modo de ver las cosas, cada vez le tendrás más miedo a cualquier forma de enfermedad. Esto te hará sufrir de antemano sin necesidad (ya estás sufriendo antes de que aparezca incluso) y, cómo estás enfocando tu energía en esto (aunque sea rechazándolo) es más que probable que lo atraigas a tu vida.

Parece una broma macabra de la vida. Pero resulta que tienes un gran poder creador. Y la vida no juzga tus creaciones. Si decides creer en la enfermedad , eso es lo que creas.

Este poder es un arma de doble filo, así que más vale que aprendas a usarlo.

Si comprendes que la enfermedad no es mala, ni tiene un poder real sobre ti, desmantelas esa especie de “encantamiento” que has creado y que comparte la gran mayoría de la sociedad.

La enfermedad es una consecuencia objetiva de un conflicto interno que genera desequilibrio en tu energía. Y este desequilibrio acaba enfermando tu cuerpo.

Si quieres poner solución, deberás incidir sobre la causa: el conflicto interno.

Visto así, la enfermedad no es tu enemiga, sino tu aliada. Ella puede ayudarte a detectar lo que anda mal contigo de fondo.

Como normalmente tenemos más fe en lo que vemos manifestado que en lo que se halla dentro de nosotros de manera invisible, nos creemos la enfermedad como algo que nos ocurre a nosotros. Algo cuya ajena es totalmente ajena a nuestra responsabilidad. Eso nos hace sentir víctimas de la misma y generamos más conflicto y sufrimiento, lo cual le da fuerza y la creación se hace más potente.

¡Círculo vicioso al canto!

Sé que esto puede estar removiéndote por dentro. Y puede que aparezca cientos de objeciones en tu cabeza.

Sólo te digo: si enfermas y no sabes cómo resolverlo, tu modo de ver las cosas no te ayuda, no te funciona. Renuncia de una vez a tus esquemas. Abre tu mente a nuevos paradigmas.

Yo ayudo a hacer esto en mi consulta online porque a veces hacerlo sólo se hace cuesta arriba. También porque es fácil caer en la vorágine del modo convencional de ver las cosas que te rodea.

Se necesita sembrar nuevas semillas para ver nuevos frutos. Y, como éstos tardan un poco en aparecer, uno puede sucumbir a la tentación de dejar de regarlos y volver a la siembra habitual. (¿Se entiende la metáfora?).

En fin, resumiendo:

La enfermedad física es tu aliada. Te muestra algo que estaba enfermo en ti y no veías.

Deja de pelearte con ella y utilízala para crecer.

En mi caso, la enfermedad se ha convertido en mi gran maestra.

 

Bien hasta aquí un poco de la filosofía que sustenta “mi método” para curarme.

Ahora te desgloso el paso a paso.


Primer paso: Aparición del síntoma

Cuando aparece un síntoma físico es molesto. Sientes dolor, te incapacita quizá para hacer algo importante para ti, te obliga a cambiar de planes…

Aquí puede que empieces a sentir emociones de frustración, rabia, impotencia, desconsuelo, miedo a empeorar…

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STOP.

Aquí es dónde quiero que te detengas.

En lugar de dejarte arrastrar por esta vorágine y el círculo vicioso del que antes te hablaba empiece a coger una fuerza exagerada, detente.

Párate a observar. No estoy diciendo que reprimas esas emociones. Siéntelas. Tienes derecho a sentirte así.

No te juzgues por ello. Siéntelo.

Simplemente, te invito a que lo observes sin juicios para que no añadas dramas innecesarios.

Sé consciente de todo ello y recuerda que todos estos procesos (emoción y síntoma) tienen lugar dentro de ti, con lo cual, te pertenecen.

Recuerda que todo está en ti y en tu mente y retoma el compromiso de asumir la responsabilidad de tu vida.

Pero hazlo libremente, sin presión.

Tómate el tiempo que necesites para esta fase. Pueden ser unas horas o unos días.

RESUMEN: Simplemente, observa tus emociones permitiéndolas. Sin embargo, no alimentes en exceso la queja, el victimismo ni el miedo.

Recuerda que la causa (que no culpa) está en ti y, por lo tanto, no hay nada que temer. Tú tienes las claves que necesitas para recuperar tu equilibrio.

Y estás dispuest@a hacerlo, así que… ¡adelante!


Segundo paso: Investigar dentro de ti

Bien, ya has hecho una primera fase de soltar toda la frustración que te causa el síntoma en sí y te has relajado un poco.

Has recordado tu poder y tu responsabilidad.

Estás más preparad@ para empezar a trabajar.

Toca investigar. ¿Dónde? ¡En ti!

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Yo lo que hago son dos cosillas:

Primero de todo, recuerdo el momento exacto en qué el síntoma empezó a manifestarse.

Segundo, me voy a momentos o días anteriores buscando un conflicto. Algo que no haya sabido encajar, que me haya dolido especialmente. Suele tratarse de algo inconsciente. Así que busca algo a lo que no le hayas querido dar importancia, alguna cosa que tú racionalmente quieres ver de otro modo pero ha surgido una emoción negativa inevitable y la has reprimido sin querer.

En mi caso, el último síntoma significativo surgió de una congoja que me nació a raíz de decidir mudarme lejos de mi hogar.

Cómo era algo que yo decidía libremente, creía que todo tenía que ser positivo. Y, sin querer, rechacé el”dolor” que brotaba.

Ese dolor que ocultas y reprimes es el que suele somatizarse.

Así que busca esa emoción escondida.

Si no soy capaz de identificar el conflicto, me ayudo de este diccionario de causas emocionales de la enfermedad. Aquí busco el síntoma que tengo y leo las explicaciones, buscando aquello que me resuena.

Quizá no te identificas con toda la información al 100%. Pero seguro que hay algo que resuena fuertemente en ti. Céntrate en eso, toma conciencia. Reconócelo sin juzgarte.

RESUMEN: Busca un momento de conflicto interno anterior a la aparición del síntoma. Busca especialmente una emoción reprimida. Puedes ayudarte de diccionarios de causas emocionales de la enfermedad. Toma conciencia de todo esto sin juzgarte.

 


Tercer paso:  Trasciende la emoción y corrige el error

Desde la aceptación y la comprensión, ves más allá de esa emoción.

Es decir, nada de reprimirla. Pero una vez, te hayas permitido sentirla y reconocerla, busca soluciones más constructivas.

Puede ser aprendiendo a ver las cosas de otra manera. Puede ser teniendo más paciencia con la circunstancia, la otra persona o contigo mismo (según el caso).

Puede ser también reinterpretando el hecho pasado que ha podido causar esa emoción, Y en lugar de buscar culpables, simplemente comprende, acepta y busca alternativas.

También puede ser que la situación requiera una solución externa. Tomar una decisión que resuelva una incoherencia. Por ejemplo, te has dado cuenta de que te estás obligando a hacer algo (porque se supone que es lo correcto) y que ya sea hora de decidir dejar de hacerlo, por ejemplo.

En muchos casos, lo ideal es hacer ambas cosas: hacer una interpretación nueva de los hechos y tomar alguna decisión que aún reconduzca más el tema.

RESUMEN: Corrige la emoción fuente de conflicto, o bien alterando tu percepción de los hechos, o bien tomando alguna decisión que cambie el curso de los acontecimientos, o ambas cosas. Hazlo desde la comprensión.

Tiene que tratarse, eso sí, de algo que dependa exclusivamente de ti.


Finalmente, observa tu proceso con honestidad

Éstas son las fases que yo llevo a cabo.

Si lo has hecho todo, sentirás un alivio interno que no tardará en traducirse en un alivio externo.

Si esto no ocurre, es hora de repasar todo el proceso. No obstante, dale un cierto margen de tiempo para que todo se ponga en su lugar.

Ten en cuenta que vas a tener que integrar de verdad estos cambios y mantener dichas “correcciones”. Si lo haces sólo un tiempo y luego vuelves a tus pautas habituales, es probable que el síntoma reaparezca.

Te sugiero no olvidar estas pautas y tenerlas en cuenta en la aparición de síntomas futuros. Por graves que sean.

Recuerda que puedes hacer esto mientras te tratas de cualquier otro modo, si así te sientes más segur@. No es excluyente y no pierdes nada.

Y ya nada más por mi parte.

Espero que te sirva para aplicarlo en tu vida y a relacionarte con tu cuerpo y tus síntomas de un modo más constructivo.


Dime la verdad… ¿tú como ves todo esto?

Exprésate en los comentariosSé que es un tema delicado y , si has lidiado con la enfermedad (en tu piel o en la de seres queridos), puede que incluso te molesten mis afirmaciones.

En ese caso, te comprendo muy bien. Yo he pasado por todo esto también. Cuéntame tu experiencia, tus reservas para con estas ideas  o lo que quieras. Hazlo en los comentarios y charlamos.

Si tienes alguna duda u observación que quisieras compartir conmigo por privado, no dudes en hacerlo escribiéndome a contacto@cristinahortal.com.

Estaré encantada de hablar contigo.

 

 

 

 

 

 

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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

12 thoughts on “Lo que hago para curarme sola

  1. Me encatan tus post! Está claro que muchísimas enfermedades (¿todas?) vienen de heridas emocionales. Me ha gustado mucho tu técnica para conocer mejor o descubrir nuestra herida para poder sanarla. Lo veo fácil de decir pero un poco más difícil de hacer. Es todo un trabajo ver que el problema viene de nuestro interior y que está en nuestra mano cambiarlo. Parece tan sencillo tomarse una pastillita mágica química que esconda el problema! Pero al final nos creamos dependencias absurdas que nos hacen orientar nuestra vida en función de la pastillita. ¡Qué triste!

    1. Hola Isabel. Muchas gracias por pasarte por aquí y dejar tu visión.
      Entiendo que afirmar que todas las enfermedades tienen una causa emocional, puede se demasiado para muchos.
      Yo encuentro que si esto funciona para unas, no tendría sentido que dejara de funcionar para otras. Ya que operan las mismas leyes. Además, he visto remisiones espontáneas de pacientes de todo tipo de enfermedades que han desactivado su enfermedad conectando con su interior y poniendo su vida en coherencia.
      Sin embargo, sí creo que algunos casos son más complejos que otros y nos puede costar más quizá llegar a la causa original.
      Sé que esto entraña dificultad, pero más bien por lo condicionada que está nuestra mente para buscar las soluciones fuera. Por eso, como digo, creo que se trata más de desaprender que de aprender.
      Yo te invito a que te cuestiones tus creencias y las “verdades” asumidas por todo el mundo con respecto a este tema.
      Te invito a experimentar sin juicios. A ir estando cada vez más dispuesta a soltar aquello (ideas) que no haya demostrado serte útil en los últimos dos años (como hacemos con la ropa).
      Y en cuánto a lo que comentas de la pastillita… Más que fácil, es cómodo.
      Si nos paramos a ver, ¿qué tiene de fácil vivir siempre atemorizado por la aparición inesperada de una enfermedad y dependiendo de otros para encontrarnos bien?
      Simplemente, hay otras posibilidades y está en nuestra mano usarlas a nuestro favor.
      Gracias de nuevo por tus palabras.
      Un abrazo grande.

  2. Hola Cristina,

    ¡me ha encantado tu post! Y es que coincido totalmente en que el cuerpo grita lo que el alma llora, o sea, que en nuestra mano está saber escucharlo y sanar el alma para así sanar el síntoma en el cuerpo.

    Yo aún estoy en ese proceso de aprender a curarme. Y cuando lo he conseguido ha sido una experiencia increíble, no solo ha desaparecido el síntoma físico, sino que he solucionado un “quiste emocional” que tenía guardado y afloraba en determinadas ocasiones. Pero últimamente arrastro desde algún tiempo un dolor en la ciática que no consigo callar, me cuesta encontrar el origen emocional, porque parece ser que lo que yo creía que era no era. ¿Algún consejo?

    Enhorabuena por el post y gracias por compartir tu experiencia tan enriquecedora.

    ¡Un abrazo fuerte!

    1. Hola Maite; ¿cómo estás?
      ¡Qué alegría verte de nuevo por aquí!Tu frase lo dice claro: “el cuerpo grita lo que el alma llora”.
      Sí, creo que está bien saber que esto existe y podemos avanzar en esta dirección, pero también es interesante tomárselo con calma. Ir combinando todas las formas de tratamiento que consideremos mientras integramos cada vez más la conciencia de que somos un todo y nuestro ser invisible también tiene que ser atendido.
      Así que estupendo que estés en ello. Yo también sigo aprendiendo, por supuesto.
      Me alegra especialmente que hayas experimentado ese éxtasis de sentirte conectada a tu cuerpo y de que has sabido recibir sus mensajes. Como dices, a parte de la satisfacción de saber curarte, se convierte en un aprendizaje que va más allá.
      En cuánto a lo de tu ciática, si quieres hablamos un poco más por privado. ¡Yo tengo un máster en ciática, jeje!
      Un abrazo grande,y gracias de nuevo por dejar tu valioso aporte.

  3. ¡Venga te cuento mi verdad! Jajaja

    Creo al 200% que el cuerpo es el templo de Alma. También creo que cuando no escuchamos las pequeñas señales la vida nos para y luego es mucho más difícil corregir los GRANDES errores que hemos podido ir cometiendo por ignorancia e inconsciencia.

    Esta semana me picaba la garganta. He hecho exactamente lo que tu dices: PARAR- ACEPTAR- DISEÑAR- TRANSFORMAR. Por supuesto tenía miedo a expresar algo y me lo guardé. Yo no creo en los médicos pues he vivido muy de cerca la enfermedad de mi madre que por desgracia sólo entendí a los meses de fallecer. Creo que es como la muerte, nos cuesta aceptar que sin ella, la vida no sería tan intensa y maravillosa.

    Gracias por tu labor, campeona.

    1. Hola Ana, ¡qué alegría verte por aquí!
      ¡Coincido contigo al 300 :)!
      Ser capaces de ver todos los aspectos de nuestra vida como un conjunto, y no como piezas aisladas le da un sentido nuevo a las cosas.
      Nos abre a una nueva percepción de todo.
      Como dices, la muerte y la vida se necesitan mútuamente para alimentarse. Comprender esto de verdad, nos conduce de manera natural a dejar de juzgar, a perdonar… Y la paz interior se abre paso.
      Según mi experiencia, cuánto más refinamos nuestra vibración, más rápido somatizamos las incohernecias y auto-traiciones, como si el filtro fuera cada vez más fino.
      Eso es una putada, pero también una ventaja. Tenemos el “chivato” bien despierto para darnos cuenta de dónde hemos “patinado”.
      El picor de tu garganta, te permite darte cuenta de que te estás dañando. ¿No es maravilloso?
      Un abrazo, Ana, y gracias por pasarte.
      (Por cierto, hoy he paseado al sol escuchando esa charlita tan chula tuya con Borja). Un gozo.
      Gracias a ti también por tu tarea.

  4. Hola Cristina,
    Soy amiga de Ana Bizarro y a través de que lo ha compartido ella me ha llegado este fántastico post.
    Te felicito, estoy totalmente con lo que dices.
    Lo único que enferma es la mente, nos avisa de nuestras ideas erróneas a traves del cuerpo, al observar poner atención la emoción que experimentas, tomas conciencia y tienes poder de sanar.
    Mi experiencia de afirmar esta certeza la he comprobado en la boca (muelas), si bien cierto que muchas personas no lo van creer, decirle que antes era incrédula en muchas cosas yo también hasta que un dia decidí probary funcionó.
    Gracias por este regalo del diccionario de las emociones que tan útil es y les va a servir de mucha ayuda a tu comunidad si deciden probar.
    Desmepeñas una gran labor, tu misión es genial.
    Un abrazo.

    1. Hola Carme
      Muchísimas gracias por tus palabras y por compartir tu experiencia con nosotros.
      Es cierto que suelen aparecer miles de resistencias cuando entramos en contacto con un paradigma diferente nuevo, una nueva manera de entender las cosas.
      Es como si, en cierto modo, antepusiéramos la fidelidad a nuestros “programas” antiguos, a nuestro equilibrio y bienestar.
      Es una especie de adicción al sufrimiento. Y tiene su lógica. Nos identificamos con el personaje que tenía esas creencias, aunque no sea perfecto, así que cuando empezamos a renunciar a él, hemos de enfrentarnos al vacío (sobrecogedor pero necesario) de no saber quiénes somos hasta que hallamos nuevas respuestas.
      Yo lo que suelo decir (y decirme) es: “¿Tal y como ves el mundo y haces las cosas, te funciona? ¿Te conduce a la plenitud o podría mejorar? Si la respuesta es la segunda opción, toca soltar y probar algo nuevo.
      Al fin y al cabo, quién eres de verdad (en esencia) permanecerá imperturbable. Se trata de ir encontrando una forma (pensamientos, percepción…) que encaje cada vez mejor con nuestro fondo (quiénes somos de verdad).
      Celebro que hayas podido comprobar este modo de entender la sanación con los problemas de tu boca. A seguir así. Cada síntoma que aparezca puede ser una oportunidad para ti de trascender algo encallado que se oculta tras tu afección.
      Ya la enfermedad deja de ser un enemigo para convertirse en aliado. Para mí es precioso (aunque no siempre fácil).
      Un abrazo enorme, Carme. Y gracias de nuevo por dejar por aquí tu valioso aporte.

  5. Que buen articulo Cristina, gracias por compartir esa parte de tu vida, es muy enriquecedor. Creo que somos uno, mente, cuerpo y alma, todo esta interconectado. Aprender a escuchar nuestras emociones y sentir nuestro cuerpo es super necesario. Estoy en el camino, me siento casi como eterna aprendiz en ello. He tenido muchas migrañas y conocerme mas, hacer yoga me ayudo muchisimo aceptar, parar, rediseñar ciertos pensamientos y cambiar algo dentro poco a poco. Creo en poder de nuestra autocuracion claro con otras posibles alternativas, si es tan necesario. Aunque no soy fan de tomar las pastillas de forma continua, ya lo hice cuando era mas pequeña y empeore muchisimo mi sistema imunologico. Todo ese proceso no es facil, pero pienso que necesitamos practicarlo, aprender y comaprtirlo con los demas. gracias guapa por tu dedicacion y tu trabajo. un abrazo

    1. Hola Elena
      Gracias a ti por dejar tu valioso aporte por aquí.
      Creo que ser capaces de vernos como un todo (tal como mencionas) y, por lo tanto, contemplar distintos modos de cuidarnos de forma inclusiva, es un gran paso.
      Somos cuerpo, mente y espíritu. Para estar bien necesitamos que cada una de las “partes” funcione bien en sí misma (por separado) y también entre ellas, relacionándose con armonía.
      Y aquí entra el juego el autoconocimiento. Saber en que punto estamos en cada una de estas facetas y cómo esto afecta al resto y viceversa.
      Vaya, que atender al cuerpo por separado (ejemplo de la pastillita) no funciona como solución a largo plazo. Puede ser una medida provisional mientras se busca una solución de fondo, pero quedarnos ahí es insuficiente.
      Del mismo modo que no tendría sentido que quisiéramos ser plenamente felices, dando pasos para ello y maltratáramos deliberadamente nuestro cuerpo. Un bienestar completo sería imposible así.
      En fin, sé que nos cuesta porque no estamos “entrenados” para detectar nuestros propios autosabotajes, y menos para encauzarlos, pero pasito a pasito, avanzamos. Creo dn la importancia de disfrutar en el proceso y celebrar cada logro.
      Un abrazo y gracias de nuevo!

  6. Hola Cristina,
    Nunca me canso de escuchar tus palabras sobre este tema, me encanta la forma en que lo expresas y el mensaje empoderador que transmites (y en el que creo totalmente).
    A mí me vienen pequeños dolores repentinos a veces, un diente, un pie, un tobillo… y lo curioso es que inmediatamente lo relaciono con algún enfado que he tenido, o alguna frustración que he vivido ese día y hablo mentalmente con mi dolor, le digo que sí, que sé que está ahí por lo que está, que estoy al tanto y le invito a que se marche… Y en nada y menos se marcha. Habrá a quien le parezca un chiste, pero de chiste nada 🙂 Tenemos buena comunicación, además casi inmediata 😉
    Y ahora mismo me lo llevo para compartirlo, porque me e-n-c-a-n-t-a este post.
    Un beso guapetona, y un abrazote!
    Cristina

    1. Hola Cristina
      ¡Qué alegría tenerte por aquí! Un honor que una profesional de la salud y el bienestar como tú, coincida con este enfoque.
      Muchas gracias por compartir tus “truquillos”. Muy sencillo, práctico y efectivo tu sistema. Gracias porque habrá quién se lo anote, seguro.
      Como dices, ir desplegando puentes de comunicación entre nosotros y nuestro cuerpo, facilita y acelera este proceso de “auto curación”.
      Ahora parecemos unas locas (que no tanto como hace unos años), pero estoy convencida de que habrá cada vez más evidencias científicas que expliquen estos procesos.
      Yo lo que digo es: “Si el modo en que lo vienes haciendo hasta ahora, no te funciona del todo, ¿qué pierdes probando esto? (Se pierden las creencias, la identidad antigua…). Sin duda merece la pena. Eso es evolucionar, aunque entiendo que nos es difícil.
      Paso a paso y con apoyo se avanza en esta dirección de coger el poder que nos pertenece.
      Gracias por dejarnos tus “perlitas de sabiduría”.
      Un abrazo.

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