La belleza del dolor

Hoy voy a hablarte de salud y bienestar físico.

Si conoces y/o sigues este blog, sabrás que viene siendo una temática más o menos habitual últimamente.

Y, si bien es cierto que suelo empujarte (sí a veces, de manera un poco brusca) a que reflexiones sobre tu realidad interna, el tema de la salud, no está separado de lo primero.

A mi entender, somos un compuesto de un sinfín de mecanismos que operan de manera conjunta. Mente, emociones, cuerpo, espíritu…

Todo forma parte de un engranaje en el que cada parte tiene su labor y ejerce su influencia en la otra.

Si esto te cuadra, sigue leyendo.

 

¿Tienes síntomas físicos?

 

Si contestas con un no rotundo a esta pregunta, házmelo saber en los comentarios para que pueda quedarme un rato con cara de “hay algo que se te escapa en la vida, Cris…”.

Me sorprendería, sí.

Por lo que sé, todos tenemos un “sintomita” u otro a veces. Y es que, mientras seamos personas con un cuerpo y una vida que afrontar (con las emociones y estados diversos que esto nos despierta) será bastante improbable ser del todo inmune a algún malestar, aunque sea puntual.

No le veo problema a la aparición de un síntoma de vez en cuando.

Fíjate que ni tan siquiera le veo problema si, en tu caso, se trata de algo más intenso y constante. Al menos no como tal.

He podido comprobar que la enfermedad no tiene poder sobre ti si te conectas de verdad con tu poder interior.

Sí veo, no obstante, que el modo en que vivimos ésto, a menudo (a  “menudísimo”), genera un círculo vicioso que se nos escapa de las manos y crea una situación desproporcionada, sin que ni siquiera sospechemos que tenemos que ver algo en el asunto.

Sigamos.

Tu relación con tu dolor

 

No voy a ponerme filosófica en este post (ganas no me faltan, siempre me apetece {13} ), sólo quiero plasmar una pequeña idea antes de seguir:

En un altísimo porcentaje de las ocasiones en las que enfrentamos una adversidad, colocamos el conflicto fuera de nosotros y nos ponemos a luchar con ello, como si la vida se hubiera puesto en nuestra contra.

Nos salta el automático de observar la situación como si fuera algo separado de nosotros, algo que “nos ocurre” desde fuera. Nos sentimos víctimas de las circunstancias y ajenos a cualquier tipo de responsabilidad al respecto.

No es distinto para las enfermedades o lo síntomas físicos.

Vivimos nuestra afeccióncomo algo que “nos ha pasado” a nosotros.

Esto nos genera una serie de emociones y actitudes, tales como: rabia, impotencia, miedo, sensación de injusticia, la típica postura de “indefensión aprendida”, dependencia de otros para resolver el asunto, y un largo etcétera.

Puedo decir que he vivido en primera persona la evidencia de que tenemos una (gran) parte creadora y responsable de aquello que vivimos. También en el caso de enfermedades y síntomas (sin excepción).

Pero no solemos vivirlo así.

Es más, si bien la dolencia física nació de un conflicto interno, al vivirlo de este modo, convertimos a la propia enfermedad en otro conflicto en sí mismo, con su correspondiente somatización. Podemos entrar así en un callejón sin salida.

¡Pero esto son buenas noticias! Si tienes mucho que ver en lo que le ocurre a tu cuerpo, puedes tener que ver en su sanación.

Puedes revertir eso

 

Me consta (porque me consta) que si cambias el enfoque  y te ocupas del origen (tu conflicto interno) y tomas una nueva consciencia de tu mundo interior (a menudo inconsciente), el reflejo físico se debilita o extingue.

Si dejas de pelear con tu malestar como si éste fuera tu enemigo; si dejas de buscar la tabla de salvación fuera de ti y  vuelves la mirada a tu interior con total honestidad y coraje, ocurren “milagros”.

Esto es algo que puedes hacer de manera paralela a tus tratamientos convencionales, si así te sientes más cómodo y seguro. Pero es necesario para una curación real y estable.

¿Quién soy yo para hablar de esto?

 

Soy un testimonio vivo de lo que afirmo.

Batallé con una enfermedad considerada “crónica” durante años. Sufrí. Busque en mil lugares, me agoté y no paraba de verme empeorar.

En un momento dado, experimenté una comprensión profunda de aquello que ocurría en mí en planos más sutiles.

Algo se transformó desde dentro y no tardé en ver los cambios reflejados en mi vida y en mi cuerpo.

Ahora me encuentro bien y hago una vida perfectamente normal sin ningún tipo de medicación desde hace más de tres años.

Como además contaba con un amplio bagaje en temas de conciencia, autoconocimiento y desarrollo personal, ahora dispongo de herramientas suficientes para acompañar a otros en su camino hacia esta nueva comprensión de sí mismos y su enfermedad.

Un taller para ti si estás cerca de Barcelona

 

 

 

Para aportar herramientas prácticas y concretas que permitan a otras personas integrar este nuevo enfoque en sus vidas, he creado mi primer taller sobre este tema junto a mi amiga Núria de La Escritora de tu Vida.

Ella, por si no la conoces, enseña a liberarse del dolor a través de la terapia de movimiento y el autoconocimiento.

El objetivo del taller es aprender a relacionarte con tu dolor y tu síntoma de un modo distinto para que la evolución de los mismos sea también distinta a partir de ahora.

Sé que es algo posible y que está a tu alcance.

Así que, si estás cerca de Barcelona (será en el centro Barcelona, España) y convives de algún modo con el dolor físico, este taller puede ser para ti.

Puedes contactarnos a Núria o a mí a través de nuestros correos, indicados en la imagen de más arriba.

Del mismo modo, si no es tu caso, pero conoces a alguien a quién esto pueda interesarle, por favor,ayúdanos a hacérselo llegar  {59} .

Te agradeceré mucho si me ayudas a difundir este post o la información del taller.

¡Dame feedback!

 

A parte del tema del taller, y como siempre, te animo a que aportes tu punto de vista sobre este tema en los comentarios.

Sabes que me encanta saber tu punto de vista y que mi post cobra mucho más valor si tú participas en él  {37} .

Así que… ¿cuál es tu experiencia y relación con el malestar físico?

¿Caben en tu mente estos paradigmas que te propongo?

¿Cuéntame lo que quieras!

 

 

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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

4 thoughts on “La belleza del dolor

  1. Hola Cristina! Al final siempre que leo tu blog termino pensando en mi pareja… Hasta al leer las preguntas finales he pensado en él…
    Me parece sumamente increíble esto de sanar desde dentro. Cabe en mis paradigmas (de todo hay en la viña del señor!) pero no deja de parecerme alucinante! La mente tiene un poder incalculable y muchas veces no somos conscientes de ello.
    En mi caso sufría de eczema y el médico me decía que me echase corticoides y no me estresase (claro, así de sencillo, oiga). Y tras varios años en los que no conseguí dominar el problema por mí misma y me negué a usar los corticoides, tuve la suerte de encontrar a una una naturópata que usa el Método Naet. Recalibra tu cuerpo a nivel energético para que no reaccione frente a las alergias (mi eczema venía en su mayor parte de alergias, y se acentuaba con el estrés o las situaciones negativas). Y aquí viene la relación con lo que cuentas, trata la parte emocional del dolor a la vez que su consecuencia física. En mi caso la parte emocional tardó en salir pero logré deshacerme de una vez por todas del eczema, de la sequedad de la piel, de los problemas digestivos (que ignoraba que tenía, porque pensaba que el dolor que sentía era normal!), incluso de los dolores menstruales! y sobre todo he aprendido el poder que tenemos en nosotros mismos para cambiar lo que nos está haciendo daño. He reconectado con mi yo interior que estaba abandonadito!

    Como siempre, un placer leerte. Un abrazo!

    1. Hola Isabel, ¿cómo estás?
      Gracias por pasarte por aquí y dejar tu aporte.
      Me parecen buenas noticias que el sistema médico tradicional ya contemple la relación de “los nervios” con casi todas las dolencias.
      Sin embargo, se queda en algo muy genérico: todo lo meten en el saco de los nervios y sin aportar pautas para abordar el tema.
      Es curioso, justo ahora me ha hablado el dependiente de la tienda a la que he ido a comprar, de una dolencia que, según el médico, era fruto de los nervios. ¡Y ahora llego a casa y leo tu comentario!
      De todos modos, me parece correcto que empecemos a ser nosotros los que empecemos a busca respuestas y soluciones distintas. Y no esperemos que sea de nuevo algo externo a nosotros quién nos lo dé todo “masticadito”.
      En la simple búsqueda en nuevos medios ya hay crecimiento.
      Y, por supuesto, estoy de acuerdo contigo en que se puede combinar el tratamiento para el síntoma físico (ya que ya se ha manifestado en el cuerpo) y la indagación sobre el desajuste emocional de fondo.
      Es una solución a largo plazo `que recomiendo tomarse con cierta paciencia y confianza. No es, quizá tan rápido como tomarse una pastilla, pero es una solución real.
      En fin, super interesante lo que me cuentas de tu eczema y tu aprendizaje al respecto. Sin duda, así es.
      Muchísimas gracias por compartir y aportar tu útil experiencia.
      ¡Un abrazo Isabel!

  2. Hola Cristina,

    una excelente reflexión acerca del dolor de algo que solo se puede opinar si se ha sufrido de verdad.

    Estos días ando reflexionando sobre el tema de como enfrentarnos a ello tras leer el libro “Vivir bien con el dolor y la enfermedad”, de Vidyamala Burch. De como nuestra resistencia al dolor y al sufrimiento que conlleva añade más sufrimiento al asunto. Lo que ella llama, el sufrimiento secundario.

    Hay tantos aspectos sobre está temática que es necesario analizarlo desde diferentes puntos de vista y no tan sólo el de “tómate esta pastilla que te quita el dolor”.

    Gracias por este texto que invita a la reflexión.

    Un abrazo.

    Séfora

    1. Hola Séfora. ¿Qué placer verte por aquí!
      Sí, realmente es un área sobre la que tenemos responsabilidad directa y, por lo tanto, poder. Me refiero a cómo vivimos aquello que vivimos (en este caso, en la enfermedad).
      Poner la atención en nuestra percepción y empezar a cuestionárnosla es, para mí, doblar el primer barrote de nuestra cárcel.
      No sabes cuánto celebro estar compartiendo camino contigo en esto de alumbrar este lugar oscuro de la conciencia (propia y de otros).
      Un abrazo grande y gracias por tu comentario.

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