Dos formas de ver lo que ves

 

No vemos las cosas como son, las vemos como somos nosotros.
Anaïs Nin

 

Sabes (porque lo sabes) que el modo en que ves las cosas es muy relativo y depende de muchísimos factores arbitrarios.

Sabes también que ver las cosas de un modo o de otro (o, lo que es lo mismo, contártelas de una u otra manera) va a ser ser determinante para cómo vives tus experiencias y de como obras en consecuencia.

Es decir, el modo en que entiendes o interpretas algo que te ocurre y el discurso que te sueltas a ti mism@ sobre él, va a alimentar en ti unos pensamientos, emociones y sentimientos determinado. También te va a empujar a adoptar una actitud y a emprender acciones determinadas.

Tu actitud y tus acciones van a afectar a tu entorno externo (otras personas y tus circunstancias).

Así pues, tu percepción es algo digno de atención ¿no crees? Tiene una gran afectación en tu vida.

Aprender a observarla te va a permitir canalizarla del modo más constructivo posible.

Sin embargo, casi siempre olvidamos esto en el momento de la verdad. Es fácil teorizar sobre ello, pero, cuando estás ahí fuera, viviendo, y percibes algo, reaccionas a menudo de forma automática sin plantearte siquiera si es verdad lo que ves. O si hay otro modo posible y factible de verlo.

Para ser cada vez más conscientes de nuestra propia percepción, podemos aprender a entenderla.

En este vídeo ahondamos sobre ella. Te expongo dos grandes formas (hay miles pero la clasifico en dos grandes grupos) de ver lo que vemos; de relacionarnos con aquello que nos pasa.

Aquí puedes ver más:

 

Al final del vídeo te hago una propuesta:

Como sé que es un tema un poquito abstracto, podemos volver a explicar esto en el siguiente vídeo sobre un caso real concreto. Y puede ser el tuyo.

Así que si se te ocurre la duda de cómo aplicar esto que cuento sobre algo que te está pasando, cuéntamelo y lo exponemos en el siguiente vídeo. ¿Qué me dices, te animas?

Espero esto te haya sido útil. Un abrazo.

 

 

 

(Ésta es la continuación de este contenido).

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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

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