Decide que tú mereces

Tomar una decisión no es necesariamente un proceso que se toma hacia fuera.

Una decisión no tiene que tomar necesariamente la forma de dar un paso hacia adelante de manera que sea observable para los demás.

 

Existen las decisiones internas. Tienen lugar de forma íntima en el diálogo que mantenemos con nosotros mismos.

 

De hecho, una decisión con verdadera fuerza y gran alcance, se toma primero dentro; en el corazón.

Las Decisiones Conscientes de las que siempre hablo, tienen primero lugar en el interior.

Hoy quiero hablarte de este proceso que está a tu alcance ahora mismo.

No voy a entrar de forma concreta en la cuestión sobre la que vas decidir, ni mucho menos en la decisión a tomar.

Eso es algo que puedes averiguar tú en función de tu momento, tu situación y, sobre todo, de tus prioridades y valores a nivel esencial.

Si no tienes claro esto último, tendrás que averiguarlo…

Hoy quiero centrarme, sin embargo, en esta parte del proceso de tomar una decisión tan y tan importante, y que a menudo nos pasa desapercibida: La decisión interna.

Más específicamente en tomar la decisión interna de que eres merecedor  o merecedora de aquello que sea que elijas.

Mereces aquello que tu corazón anhela. Pero has de decidirlo primero.

En realidad, sólo tú puedes hacerlo.

La libertad de elegir

 

En mi caso personal, ahora puedo darme cuenta del montón de cosas a las que condicionaba mi sensación de merecimiento de cualquier logro. Todo estaba sujeto a mis méritos, esfuerzos y sacrificios.

Es posible que a ti te haya pasado o te siga pasando esto mismo. Es algo común en nuestra sociedad occidental.

No estoy negando el hecho de que alcanzar metas importantes requiere de nuestro esfuerzo, atención y recursos. Tampoco estoy diciendo que no merezca la pena hacerlo.

“Esfuérzate” desde el disfrute de verte crecer. El maravilloso ver como se expanden, incluso de difuminan a veces, los propios límites.

Sólo digo que…

 

Es importante que conectes con tu valor intrínseco, incondicional. Ese valor que tú tienes sin condiciones, a pesar de que no hagas algo que se supone que debes hacer. Que te ames de verdad.

 

No te “ames” en función de tus logros y esfuerzos. Menos aún en función de tus resultados finales.

Es vital que conectes con la certeza de que mereces lo mejor porque sí. Porque tu esencia es pura, auténtica y lo merece todo.

Ese detalle se nos suele olvidar y entonces todo se convierte en una lucha sin cuartel. En una carrera sin fin. Todo esfuerzo parece poco y nunca nos sentimos “suficiente” para lo que sea.

¿Te ha pasado?

Eso claramente puede estar interponiéndose entre tú y el alcance de tus metas. Si, en el fondo, no te sientes dign@ de algo, ten por seguro que tu inconsciente encontrará una vía u otra para alejarlo de ti.

Y, por supuesto, en el caso de alcanzarlo, no lo disfrutarás. Te sentirás culpable, casi avergonzad@. O te restarás méritos a ti, o importancia al logro. ¿Te suena familiar todo esto?

La buena noticia, que puede darnos un poco de vértigo, es que tú eres libre aquí y ahora para decidir que TÚ MERECES.

 

Sin condiciones, ni marcha atrás

 

 

Esa resolución interna, que tiene lugar de forma silenciosa, encierra un enorme poder.

Cuándo uno toma esa decisión, nada cambia (en ese momento) y todo cambia. Ya no hay marcha atrás.

No sabes quizá de qué forma concreta lo lograrás, y no te importa. Ya eso da igual porque sabes cuál será la culminación de ese asunto. Y eso es lo único importante.

Sueltas un poco la necesidad de tener que controlar todo el proceso, te abres a que la vida te vaya mostrando el camino. Estarás atent@ a las señales y estarás dispuest@ a “saltar” cuando sea necesario. Porque tú ya lo has decidido.

Quiero aclararte, no obstante, que este tipo de decisión funciona mejor cuando no te aferras a la forma concreta del logro, sino al fondo; a la esencia. Y no te centras en el entorno, si no en ti como único protagonista.

Yo, por ejemplo, un buen día decidí que iba a deshacerme de mi enfermedad y las limitaciones a las que ésta me sometía. No tenía ni idea de cómo iba a hacerlo. Y me daba igual.

Tomé esa decisión, me la dejé sentir, me llené de poder y empecé a escuchar esa sensación como consejera en cada pequeña decisión que surgía en el camino. Todo se movió rápido y de forma natural. Aquí te cuento un poquito la historia.

 

Haz este pequeño experimento

 

Yo te animo a que ahora mismo hagas un pequeño experimento. Toma una pequeña (o gran) decisión al respecto de algo que anhelas de forma profunda. Y céntrate especialmente en ti y en tu sensación.

Por ejemplo, yo me centré en verme fuerte, con libertad de movimientos, autónoma y llevando una vida libre de dolor y medicamentos. Me centré en sentirme libre y satisfecha, empoderada.

No intenté controlar el proceso. No pensé cosas como: “Ahora el médico dará con la medicación perfecta”; “Surgirá una cirugía nueva que resolverá mi problema”, o “daré con la terapia alternativa perfecta”.

El medio a través del que me curaría se lo dejaría a la vida, que tiene más recursos que yo como persona (que no como alma).

Te invito a que hagas eso ahora mismo.

Puedes mirarte a los ojos en el espejo y tomar esa decisión en voz alta. ¿Cómo te sientes?

Si te surgen montones de dudas racionales, “razones lógicas” por las que no es posible, déjalo ir.

Date cuenta de que seguramente hay alguien en el mundo que consiguió algo más difícil que lo que tú te propones y con una situación más complicada. Es posible.

Y toma la decisión de nuevo. Sigue mirándote a los ojos. ¿Qué ocurre entonces?

 

¿Te resistes a merecer?

 

Puede ser que surjan resistencias en ti. Las primeras han sido en forma de discurso racional. Si te atreves a cuestionarlas e ir más allá de ellas, puede que surjan otras.

Puede que te des cuenta de que hay una parte de ti que no quiere alcanzar ese logro.

Quizá por miedo a posibles “daños colaterales”, quizá por miedo a la incertidumbre en general, quizá porque entonces se pondrá en tela de juicio alguna creencia que para ti era verdad hasta el momento y romperla traerá otras implicaciones…

No sé lo que pueda surgir. Pero atrévete a mirar todo eso de frente. E intenta resolver esas resistencias.

En el fondo de todas ellas, subyace la resistencia mayor: la sensación de que no lo mereces. Y eso está a una decisión de cambiar. Una decisión que puedes tomar aquí y ahora.

Tan sencillo (y difícil, a veces) como eso.

¿Tú qué decides?

 

Decidir que mereces, te conecta con la abundancia

 

Supongo que has oído hablar del término abundancia. Ahora está muy en auge.

En realidad, no se trata de nada nuevo, ni extraño. Se trata de conectar de forma natural con el flujo natural de la vida.

Lo hacen de forma armónica todos los seres de la tierra. Menos el ser humano, cuya intelectualización le ha acabado esclavizando y separando de dicha conexión.

Entonces lo convertimos todo en una lucha, todo tiene que encajar en nuestros patrones mentales, así que forzamos las cosas y nada fluye.

O dicho de otra manera:

Queremos cambiar lo que no podemos cambiar. Y lo que podemos cambiar, no lo cambiamos.

No aprovechamos nuestros recursos. No nos damos cuenta de lo que si se nos da o logramos. Agradecemos poco. Queremos más…

¿Conclusión? Somos infelices.

¿Ya tienes suficiente de todo esto? ¿Has decidido ya que mereces?

Pues te sugiero esto…

 

Volver a la abundancia

 

Mi amigo Saúl ha abierto estos días las puertas a un curso estupendo de ocho semanas para aprender a deshacer los patrones aprendidos que te separan de vivir fluyendo con la abundancia.

 

 

La abundancia, como ya sabrás, hace referencia a todos los ámbitos: el del dinero, la salud, el tiempo libre, el disfrute, la realización, el amor…

Él tiene mucha experiencia (personal y profesionalmente) en esta temática y ha confeccionado un medio de aprendizaje progresivo y potente.

Como confío 100% en su tarea, hoy te animo a que le eches un vistazo y te dejes sentir:

¿Esto puede ser para ti? ¿Es tu momento?

Si cuando veas la página del curso, hay un fuerte “tirón” que te dice que sí… ¿Qué vas a decidir hoy? ¿Te vas a permitir merecer lo mejor?

Lo que decidas ahora puede cambiar el curso de las cosas. Pero sólo tú sabes si es tu momento.

En todo caso, sí puedes decidir decirte que sí más a menudo. Decirle sí a la vida. Disfrutar, divertirte, arriesgarte un poco, tomarte menos en serio y abrirte a las infinitas posibilidades que están ahí y que no ves si sólo sigues el camino de siempre.

 

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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

6 thoughts on “Decide que tú mereces

  1. Me gusta mucho el contenido de lo que escribes .Estoy totalmente de acuerdo en que la vida es más sencilla y bonita de lo que nosotros la convertimos. No sabemos vivirla porque no sabemos escuchar las señales que nos da. Para mí ha sido un gran descubrimiento conocerte porque pones en palabras lo que yo siento y que me resulta dificil compartir con otras personas. Acabo de pasar por una gran crisis personal en todos los aspectos de mi vida, personal y laboral. Y me he dado cuenta de lo poco que me conocía y de lo inconsciente que era…, pero me cuesta conectar conmigo y a veces las decisiones me resultan dificiles de tomar en este sentido…., libres de condicionamientos… Aunque siento que me merezco lo mejor, no sé a veces lo que me gusta o quiero.., porque he perdido el contacto conmigo desde hace mucho tiempo . Me gustaría que me ayudases….., muchas gracias.

    1. Hola Arantxa, muchas gracias por tus palabras.
      Celebro que lo que escribo ya estuviera, de uno u otro modo, en alguna parte de tu conciencia y resuene contigo.
      Sí, en efecto, una gran crisis es una gran oportunidad. Ya lo sabes y, sin embargo… Cómo nos resistimos, ¿verdad?
      Una crisis te muestra aquello que ya estaba latente en ti y que no veías. En tu mano está el luchar contra ello y volverla una enorme bola de nieve, o utilizarla para abrir los ojos a tus rincones oscuros, integrarlos y crecer.
      Son palabras bonitas que a veces no son suficiente, lo sé… Pero te animo a abrirte y descubrir el tesoro que esconde esto que estás viviendo.
      Como dices, cuando nos hemos desconectado mucho de nosotros mismos, andamos perdidos. No sabemos qué es lo que de verdad queremos o necesitamos.
      Así que el principio pasa por aprender a escucharte, poner en duda tus respuestas, creencias y pensamientos automáticos. Cuestionar la que ha sido tu verdad hasta el momento y estar dispuesta a escucharte de verdad, aunque ello implique recorrer nuevos caminos que te hacen sentir insegura… El miedo, sólo es una ilusión.
      Puedes trascenderlo.
      Un abrazo grande.

  2. Me ha gustado mucho leerte Cristina, y he de reconocerlo que, me he ido directa al espejo, y me he mirado, y he decretado lo que quiero dejar atrás. He declarado en voz alta que decido dejar atrás mi personaje de sufrimiento, vacío, ansiedad e inquietudes varias, y, como bien decías, he sentido perfectamente esa parte de mí que se aferra a este patrón. La he sentido en mi cuerpo, como un tiron, un escalofrío al oír mi propia decisión, como un “no, no, espera, vas a dejar atrás esto?” Y, “ ¿cómo vas a hacerlo?” Y bueno, no me resisto mucho a esto. Se que está ahí, esta parte, este personaje, y que no se va a ir tan de repente.. aún así, yo sigo decidiendo, día a día, dejarlo atrás. Y confío en que así será. Muchas gracias por tu artículo.

    1. Hola Isabel.
      Gracias por tu aportación. Que lindo que te hayas puesto en acción cuánto antes… Esos “pequeños” gestos simbólicos son muy poderosos. También el hecho de que te animes a contárnoslo, fija la experiencia.
      Te estás comprometiendo. ¡Enhorabuena!
      Las resistencias, esas voces en contra que emergen también te revelan una información valiosa. Esos programas inconscientes tiraban de ti sin que te dieras cuenta. Ahora que los estás descubriendo, pierden fuerza sobre ti. Es un proceso natural. Intégralo, comprende que todo eso se ha formado entorno al miedo y a la ignorancia de tu poder, y sigue adelante con tu decisión.
      Precioso, muchas gracias :).

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