¿Conectas con la abundancia?

¿No te ha ocurrido nunca el sentirte profundamente conectad@ a ti y a todo el mundo?

Es una sensación de ser más tú que de costumbre, como si algo se desbloqueara en tu mente y pudieras dejarte llevar libremente y sin miedo.

Tu mente, tu cuerpo y tu corazón van en la misma dirección y en armonía. Esa conexión se extiende a los demás.

Todo parece surgir fácilmente y se dan “casualidades” sorprendentes que te facilitan las cosas. Sientes una especie de poder, una seguridad irracional, pero certera.

¿Te ha pasado alguna vez? Seguro que sí…

Bien, eso es el estado de abundancia.

Puede que accedas a ese estado de manera esporádica y casual gracias a cualquier detonante. Y luego desaparezca sin más. O puede que tengas regularmente acceso a él de forma más constante.

Lo importante es que si lo has experimentado sabes que existe.

Se puede manifestar en todos los ámbitos (salud, dinero, relaciones, amor, tiempo libre, realización, sabiduría, el éxito, la belleza, la creatividad…).

Y es un estado al que podemos acceder de manera natural. Es sólo que nuestra identificación obsesiva y constante con nuestra mente racional nos separa de ese estado de conciencia.

Porque digamos que a él se llega a través de la apertura de corazón.

Es de este estado de abundancia y fluidez de lo que quiero hablarte hoy.

 

Es necesario que abras los brazos a la abundancia

 

 

En el artículo anterior, te hablé de la importancia de tomar la decisión a nivel interno de que tú eres merecedor de lo mejor.

Es sutil, y a menudo lo olvidamos. Como estamos con el “motor” de la mente racional siempre en marcha y a tope, nos parece que nuestro merecimiento también tiene que ir de la mano necesariamente de un montón de razones lógicas. Y a veces es sencillamente, una cuestión de amor.

Uno, si se ama de verdad, con profundidad y ternura, automáticamente está dispuesto a darse lo mejor a sí mismo.

Y este estado de amor, que nace en uno y revierte sobre los demás, nos conecta con la abundancia.

Puede que ese estado del ser te suene idílico y pienses: “Sí, muy bonito, pero yo no me siento así a todas horas”. Yo tampoco.

Somos humanos.

Vamos compaginando la experiencia de lo terrenal con la experiencia de lo espiritual. Porque somos las dos cosas. Unos viven más a menudo en una experiencia, y otros en la otra. Pero todos vamos combinando estos dos modos de estar en el mundo.

El caso es que puedes aprender a quererte más y mejor. O, dicho de otro modo:

 

Puedes ir desaprendiendo las construcciones mentales que te separan de conectar de forma genuina con aquel que eres en esencia. Y entonces el amor fluye más libremente.

 

Así pues, decide ahora mismo que mereces aquello que tú corazón anhela. Puedes hacerlo.

 

Permitir Vs obtener

 

Volviendo a tus anhelos…

Cuando piensas en ellos (ya sean objetos materiales, relaciones personales, metas profesionales, o lo que sea) es posible que lo plantees como algo que tienes que obtener.

Parece lógico.

Sin embargo también te lo puedes plantear como algo que puedes permitir que te alcance.

Es una diferencia aparentemente sutil, pero muy relevante. Y, como seguramente hayas observado, va en relación a la idea anterior de decidir que eres “merecedor de”. En seguida te lo aclaro.

De forma indirecta, la percepción de que “debes obtener algo”, implica lucha y dificultad. Denota que tú estás separado de ello y requiere de tus esfuerzos el cambiar las cosas.

Es la eterna lucha hacia fuera. Puede que acabes alcanzando tus metas, pero posiblemente el precio sea demasiado alto. Te habrás desgastado en el camino. Quizá ni siquiera te compense.

 

Conectar con la abundancia implica que comprendes que eso que anhelas está a tu alcance. Que esos recursos están en el universo, que son accesibles para cualquiera, si realmente se los permite.

 

Esto que te propongo es la misma idea sobre la que gira este hermoso libro, el cual te recomiendo encarecidamente. Pero ese es otro tema.

 

¿Qué te separa de la abundancia?

 

Si, como decimos, la abundancia es un estado natural al cual puedes acceder de forma natural en cualquier momento, ¿qué es lo que te lo está impidiendo?

Naturalmente, pueden ser muchas cosas y para cada persona es distinto. Digamos que es un tema complejo.

Sin embargo, a modo general, podemos afirmar que básicamente son dos cosas que se relacionan entre sí:

  • Tu “equipamiento mental”, que puede estar repleto de creencias limitantes, asociaciones negativas al dinero que te hacen repudiarlo a nivel inconsciente, programas mentales heredados, fidelidades ciegas en el clan familiar, etc.

 

  • Tu identificación con ese equipamiento mental, que te impide cuestionar y, por lo tanto, corregir o trascender tus ideas. Como crees que eso forma parte intrínseca de ti y que no hay otro modo de ver el mundo, tus pensamientos te esclavizan.

 

Preparando un terreno mental fértil para la abundancia

 

La buena noticia es que, como ya he dicho en algún momento en este post, puedes desaprender o soltar todo aquello que has construído en tu mente que te separa de vivir tu día a día conectad@ a la abundancia.

Puedes hacerlo cuando tomas consciencia de esas ideas y asunciones, te das cuenta de que te han hecho daño y te atreves a ponerlas en duda. Cuando, incluso, estás dispuest@ a soltarlas, llegado el momento, y cambiarlas por otras.

Es como quitar la mala hierba del jardín y sembrar semillas nuevas.

Si todo esto resuena profundamente contigo, puede serte enormemente útil como apoyo el programa que está lanzando en estos momentos mi amigo Saúl:

 

 

Se trata de un programa muy completo de 8 semanas que está a punto de empezar y al que aún estás a tiempo de acceder. Por pocos días, porque cierra sus puertas próximo lunes 19 de febrero.

En él se incidirá de forma concreta en todas las ideas (muchas veces inconscientes) que han generado tus conflictos con el dinero y la abundancia en general.

Si lo sientes, lánzate. Ya sabes, abre los brazos de par en par y disponte de verdad a recibir.

Está en tu mano.

 

 

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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

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