¿Cómo tus decisiones te ayudaron a curarte físicamente?

 

Disfruto proclamando a los 4 vientos las maravillas de aprender a tomar una consciencia más profunda y despierta de uno mismo y todo lo que hay en nuestro interior.

Me refiero a:

  • Mirar allá donde no sueles (o no te gusta) mirar.

 

  • Hacerte preguntas poco habituales y cuestionar tus respuestas automáticas.

 

  • Poner luz a tus sombras.

 

  • Tomar tus decisiones desde esa conexión con tu yo esencial. Hablaba de ello en el artículo anterior, por ejemplo.

 

 

Establecer una buena intimidad contigo y tener el coraje de vivir respetando lo que descubres en tu interior, es realmente transformador.

Este nivel de compromiso contigo mismo, tiene el potencial de elevar tu vida y tu bienestar interno. Incluso tu sistema inmunológico y tu salud saldrán beneficiados.

Esa es mi experiencia.

Como mi gran empeño es que abras tu mente a esta posibilidad, para que la dejes entrar en tu vida, hoy te traigo un grupo de personas que han experimentado en su salud la magia de reconducir su vida, mediante la toma de decisiones conscientes y coherentes.

Ellos van a contarte su historia de sanación personal de distintas enfermedades o dolencias. Una sanación holística (mental, emocional y física).

Comprobarás, que en muchos casos, la enfermedad se convirtió en un aliado cuando la persona decidió escucharla, y ver a través de ella, lo que andaba mal en su vida.

Fue el detonante para encontrar la fuerza de ponerse a sí misma y a su bienestar como prioridad absoluta… Para que sus decisiones defendieran por primera vez y de veras, su felicidad.

Y esto (a veces, junto con más factores) obró el milagro.

 

Te van contar sus historias a través de tres preguntas que les he hecho:

 

  1. ¿Cuál era tu dolencia y tu situación de vida en general cuando la
    padecías?
  2. ¿Qué decisión o decisiones tomaste que dirigieron tu vida a un
    mayor bienestar interno y qué te llevó a hacerlo?
  3. ¿Qué papel sientes que
    tuvo este cambio en tu mejora física?

 

Te dejo con sus historias de sanación, que son francamente inspiradoras. ¡Disfrútalas!


 

Contenidos

Séfora Bermúdez: Migraña

www.seforabermudez.com

 

¿Cuál era tu dolencia y tu situación de vida en general cuando la padecías?

 

Sufría varias veces a la semana fuertes migrañas que me incapacitaban para llevar una vida normal. Las migrañas son unos dolores de cabeza fortísimos, acompañados de intensa sensibilidad a la luz y al ruido.

Además tenía contracturas constantes y problemas estomacales. No tenía ninguna enfermedad catalogada como grave o mortal, pero me sentía secuestrada en vida. No podía planear unas vacaciones o una cena con amigos porque en cualquier momento podía encontrarme enferma. Tampoco podía estudiar y me aterraba entrar en el mercado laboral.

Toda esta situación me provocó mucha ansiedad y una tristeza constante.

 

¿Qué decisión o decisiones tomaste que dirigieron tu vida a un mayor bienestar interno y qué te llevó a hacerlo?

 

Debido a los dolores tan fuertes que tenía tomaba muchísima medicación.

Un día, tras la ingesta de unos relajantes musculares recomendados por mi médico, sufrí un fuerte efecto secundario y acabé en el hospital.
Recuerdo estar en urgencias, sentada en una silla de ruedas y pensar “No soy feliz. Tengo que hacer algo para serlo”. Sorprendentemente, no me importaba curarme o no, sino salir de ese pozo negro en donde mi mente se había visto arrastrada.

A partir de ese día comencé a implementar cambios en mi vida con el objetivo de mejorar mi estado anímico, sin saber que finalmente también lograría mejorar mi estado físico hasta eliminar total y definitivamente las migrañas de mi vida, hace ya 11 años.

El primer cambio consciente que realicé fue apuntarme a clases de yoga y meditación. Los aprendizajes que aprendía en las clases las extrapolaba a mi vida diaria.

Por ejemplo, siempre me resistía frente a una postura llamada Padahastasana que consiste en (estando de pie) agacharse hasta tocar el suelo sin flexionar las rodillas. Yo me resistía, temblaba y me dolía. Luchaba y era una postura odiada por mi.

Un día nuestra profesora dijo que no debíamos resistirnos frente a lo que no nos gusta, como las posturas incómodas. En ese momento dejé de resistirme, de luchar y de maldecir en silencio. Mi cuerpo respondió: dejé de temblar y podía mantener esa postura durante varios minutos.

Descubrí que en mi vida luchaba contra todo lo que no me gustaba, desde la rabia y el enfado, en vez de responsabilizarme y gestionarlo.  Así mi gestión emocional tuvo una reacción directa en mi cuerpo ya que, tras aquella experiencia comencé a tener menos dolores de cabeza y contracturas.

Paralelamente, mejoré mi alimentación y comencé a enfrentarme a cada problema de salud como un conflicto emocional a resolver.

 

¿Qué papel sientes que tuvo este cambio en tu mejora física?

 

Un papel básico. Si hubiese seguido haciendo las mismas cosas, hubiese tenido los mismos problemas. Cuando toqué fondo me di cuenta que tenía que cambiar mi mente y cambiaría mi cuerpo.


 

Sandra González: Fibromialgia

www.vitalizaccion.com

¿Cuál era tu dolencia y tu situación de vida en general cuando la padecías?

Sufría fibromialgia y un síndrome de hipersensibilidad central, mi vida era un dolor constante.

Tenía dolor en las articulaciones: en mi caso sobre todo en manos, muñecas, codos. No podía ni mantener una misma postura. Y sufría contracturas en cuello y espalda de manera habitual.
Tenía la piel seca, picores, me salían ganglios frecuentemente y dermatitis en el cuero cabelludo.
Además de insomnio, piernas inquietas, ojos secos, acúfenos, cansancio, intolerancia al ruido, la luz, los productos de higiene y limpieza, migrañas, tristeza, fatiga, sequedad íntima.
Se le sumaban problemas digestivos: estreñimiento, dolor abdominal, malas digestiones.
Con este cuadro, puedes imaginar la calidad de vida que tenía: Ninguna.

Mi vida, mis aficiones, mis relaciones, mi trabajo, ya no podían ser iguales.

Esta situación me supuso tener que replanteármelo todo.

 

¿Qué decisión o decisiones tomaste que dirigieron tu vida a un mayor bienestar interno y qué te llevó a hacerlo?

La decisión fue AMARME, por encima de todas las cosas. Y esto implicó lo siguiente:

– Responsabilidad vs culpa: asumir la responsabilidad de mi salud, que no es lo mismo que tener la culpa. Sino, ver qué cosas estaban en mi mano para mejorarla.
– Aprender a aceptar la vida tal y como es en cada momento.
– Cambiar mi alimentación y pasar a una alimentación consciente, ahora también le llaman “comida real”.
– Conseguir el hábito de hacer ejercicio 5-6 veces a la semana, aunque fuese de baja intensidad.
– Renunciar a obligaciones que en el fondo de mis ser había asumido por agradar a otros.
– Decir adios a personas tóxicas que había en mi vida.
– Cambiar mi discurso y poner el foco en las cuestiones positivas del día a día (he de decir que ésto no fue fácil).
– Aprender a estar sola y en silencio.
– Soltar el control. Darme cuenta de que no todo depende de mi y dejar fluir.
– Empezar a hacer cosas para mí, y no siempre para los demás.
– Dejar de exigirme tanto y perdonarme. Trabajar el perdón hacia mi misma y los demás ha sido un trabajo importante

 

¿Qué papel sientes que tuvo este cambio en tu mejora física?

Marcó un antes y un después. Hasta ese momento todo lo que había probado se centraba exclusivamente en la parte física, sin tener en cuenta la emocional, mental y espiritual.

Así que los resultados eran parciales y temporales.

Cuando me permití entrar dentro de mi, todo cambió. Y el resultado fue poder dejar de medicarme, que los síntomas desaparecieran y no tener que volver a ir a los médicos por esta razón.

 


 

Lorena Molinero: Migraña

www.lorenamolinero.com

¿Cuál era tu dolencia y tu situación de vida en general cuando la padecías?

 

Desde los dieciocho años, sufría de constantes migrañas. Por lo general, aparecían unas dos veces en semana.

Eran ese tipo de migrañas que te impiden hacer vida normal, con las que únicamente puedes remitirte a meterte en la cama, dejar la habitación completamente a oscuras y tomarte algo fuerte que te permita dormir unas horas.

Por aquellos momentos era fumadora y mi alimentación estaba basada en fritos, comida rápida y carne en general. Vivía de una forma inconsciente: Trabajo, estudios, presión…

Aunque meditara, en mi vida cotidiana había muchos ajustes por hacer y muchas heridas emocionales por sanar.

Durante esta etapa de mi vida, mantenía relaciones amorosas bastante tormentosas y me había olvidado por completo de mí. Vivía con dependencia y apego a estas parejas, lo cual me causaba una sensación de vacío e insatisfacción que, casi siempre, derivaba en frustración.

Acostumbraba a darle muchas vueltas a mi situación, pero tenía muchos miedos y resistencias a hacer los cambios que en realidad anhelaba.

 

¿Qué decisión o decisiones tomaste que dirigieron tu vida a un mayor bienestar interno y qué te llevó a hacerlo?

 

En cuanto a mi forma de ver el amor… ¡Me di cuenta de que vivir así no era sostenible! Estuve tres años sin pareja hasta que encontré a quien, a día de hoy, es mi compañero de vida y padre de mi hija.

Necesité ese “kit kat” para reconocerme, para dejar atrás esa mala costumbre de rumiar pensamientos y fluir un poco más con la vida dándome cuenta de que no necesitaba a nadie ni a nada para encontrarme bien.

Y posteriormente, hace cinco años empecé a dedicarme a lo que realmente me gustaba, empecé a tomar mi salud más en cuenta, dejé de fumar (de forma radical y espontánea, porque en mí surgió esa necesidad) y progresivamente fui cuidando cada vez más mi alimentación.

Empecé también a hacer ejercicio y me tomaba a mí misma mucho más enserio.

Por fin me dedicaba tiempo a cuidarme, a vivir de forma más calmada y con menos exigencias conmigo misma, quizás me di cuenta de mi valor y que merecía tratarme mejor de lo que lo estaba haciendo hasta ese momento.

 

¿Qué papel sientes que tuvo este cambio en tu mejora física?

 

Todos estos pequeños cambios fueron vitales para que la migraña desapareciera. No sólo comencé a cuidar más mi salud corporal, sino también mi salud mental y emocional, que era algo que tenía pendiente.

Reconocerme, aceptarme, creer en mí… Todo ello fue el detonante para hacer desaparecer las migrañas para siempre y pasar página.


 

Eduardo Llamzares: Insomnio y cólon irritable

www.eduardollamazares.com

 

¿Cuál era tu dolencia y tu situación de vida en general cuando la padecías?

Soy una persona muy sensible y, de siempre, he somatizado mucho (es lo que tiene reprimir tus emociones desde niño por miedo al qué dirán, a que te critiquen…). Pero la dolencia que más me ha limitado ha sido el insomnio.
Lo sufrí de manera importante en tres épocas de mi vida. La última, que fue la que me llevó a superarlo, fue cuando me presenté a unas oposiciones.
Entendía como normal que los dos meses previos al examen empezase a despertarme demasiado pronto.

Sin embargo, cuando me examiné y supe que había obtenido la plaza fija, la cosa empeoró. Me costaba muchísimo conciliar el sueño. Había noches que no dormía más de cuatro horas.

 

¿Qué decisión o decisiones tomaste que dirigieron tu vida a un mayor bienestar interno y qué te llevó a hacerlo?

 

Dormir mal no sólo afecta a tu descanso. Afecta a tu vida, y mucho.

Me sentía físicamente mal, muy cansado, y con un estado de ánimo muy bajo. No sólo me afectaba a mí, sino también a mis relaciones personales y familiares. Eso es lo que me impulsó a buscar una solución.

Comprendí que el estrés que me provocaba el insomnio no era algo externo a mi (la oposición, el trabajo…), sino que era algo interno. Y ahí sólo yo podía acceder.

Así que la decisión que tomé fue la de pedir ayuda. Realicé un proceso de coaching que me permitió entender por qué había llegado a la situación en la que me encontraba, y qué podía hacer para cambiar el rumbo de mi vida (ya llevaba tres épocas de insomnio, y había empezado a aceptar que el insomnio me acompañaría para siempre).

La siguiente decisión consciente que tomé, tras ese proceso, fue la de re-enfocar mi carrera profesional.

 

¿Qué papel sientes que tuvo este cambio en tu mejora física?

 

El hecho de realizar el cambio que necesitaba a nivel profesional fue el desencadenante de un cambio a mejor en todas las áreas de mi vida.

Sé que comencé a dormir bien cuando pedí ayuda y obtuve la claridad mental que antes no tenía, porque no me había atrevido a mirarme hacia adentro y aceptar el pasado que había tenido.

El hecho de dormir bien repercutió muy positivamente en mi salud física y emocional.

Cuando realicé el cambio profesional, terminé de resolver otro tema de salud que arrastraba intermitentemente desde hacía tiempo: el colon irritable.

Había probado de todo, y tengo la certeza de que, desde que tomé aquella decisión, mi organismo se equilibró. Desapareció el estrés interno que yo mismo me provocaba por una falta de coherencia entre lo que yo era y lo que yo hacía.

Desde entonces, ayudo a personas muy mentales, como yo, a realizar este proceso de autoconocimiento.


 

Maria José Mochón: Linfoma no Hodgkin

www.tantrayyoga.com

 

¿Cuál era tu dolencia y tu situación de vida en general cuando la padecías?

Todo iba viento en popa, o eso creía yo.

Era final de junio y dejaba lista la web (después de un sinfín de quebraderos de cabeza y sensaciones incapacitantes) con nuestro recién estrenado reportaje de fotos, la serie de correos de bienvenida a los nuevos suscriptores/as y los inforegalos colocados en su sitio.

Lo conseguí antes de irnos todos de vacaciones a Denia, un par de días antes. Podría disfrutar de unas vacaciones desconectada, que me hacía falta.
Aunque, para ser sincera, me iba con ciertas preocupaciones de otra índole.

Una:  No terminaba de aceptar los 4,5 kilos de más que había cogido. Me sentía enormemente hinchada y enfrentarme al bikini me daba miedo.
Dos: Mi ex me había planteado unos días antes la idea de que nuestro hijo pequeño (11 años ya) viviera con él de forma permanente el curso siguiente.

Aunque todo va sumando y dejando su huella en nuestro cuerpo, sé que éste fue el detonante que hizo que se destapara mi “enfermedad” (no me gusta llamarlo así, no siento que sea una enfermedad, pero bueno, hoy no me voy a entretener en eso). Al poco nos fuimos de vacaciones.

Al segundo día de estar allí me empezó el dolor abdominal. Dolor que fue en aumento progresivo y que soporté durante dos días más en casa terminando ingresada en el hospital de Denia con un diagnóstico fatal: Linfoma No Hodgkin de grado III-IV
No sabía nada de esta “enfermedad” salvo que era un tipo de cáncer.

Tardaron más de 20 días en poder calmar mi dolor… un dolor inaguantable que me hacía gritar y llorar y que me dejó bastante traumatizada. Tardaron mucho en ajustar la dosis adecuada de morfina.

El tratamiento oficial y mi única posibilidad de sobrevivir eran 6 ciclos de inmunoquimioterapia (de la más agresiva, me dijeron) y luego dos años más de pastillas.

Iba todo a una velocidad vertiginosa…. como si mi final fuera inminente.

Apenas nos daba tiempo a asimilar lo que estaba pasando y a tomar decisiones conscientes y meditadas… el ambiente hospitalario y la visión alopática de la medicina convencional nos arrastraba sin remedio. Además teníamos 5 hijos a los que “colocar” e ir explicando… así que íbamos acatando.

Así llegó la primera sesión de inmunoquimioterapia que me puse allí mismo ingresada.

 

¿Qué decisión o decisiones tomaste que dirigieron tu vida a un mayor bienestar interno y qué te llevó a hacerlo?

 

Como te digo, el intenso dolor y el rápido e intocable protocolo del hospital nos arrastraba sin conciencia alguna. (Cuando hablo en plural siempre me refiero a mi pareja y a mí. Un sostén invaluable).

La primera decisión acertada fue hacer mi proceso público por las redes. Esto dio lugar a ciertos hitos importantes:

1. Recibimos ciertas llamadas que nos pusieron en un camino paralelo al protocolo hospitalario.

– Hice terapia con Javier Rossignoli 
– Me puse en manos de Héctor Ribao, naturópata
– Hice varias sesiones con Eva José Muñoz Lopera  
– Una sesión de bioneuroemoción 

Y con todo ello fui sacando a la luz ciertos patrones dañinos que arrastraba desde siglos, nunca mejor dicho.

Tomé conciencia y la firme determinación de ponerme en marcha para cambiar todos aquellos patrones de miedo, incapacidad e inadecuación.

Hablar en estos momentos con las personas adecuadas, personas que suman en lugar de restar; personas que abren infinitas posibilidades ante ti y que te ayudan a minimizar el miedo… me reconectó con mi poder… Gracias hermano, gracias Silem.

Por cierto, que Silem, o Jesús Mier, ha puesto en marcha de nuevo la ruta de navegación interior con la que yo empecé mi formación… yo que tu no me la perdería.

2. Recibir un aluvión de amor alucinante.

La lluvia de amor que fui recibiendo durante esos días por parte de familia, amigos, y amigos virtuales a los que ni siquiera podía poner cara fue, no sé, no tengo palabras… Fue el ungüento necesario para mi despertar y, por tanto, para mi curación.

Sentirme brutalmente acompañada me hizo comprender mi ceguera, se cayeron las gafas oscuras y pude ver el maltrato tan cruel que me infrinjo a cada instante. El amor recibido me hizo sentir que era una persona válida y muy amada.

Con estas cosas empecé a sentir que volvía a coger las riendas de mi vida y que podía/debía tomar ciertas decisiones importantes.

3. Leer el libro de Anita Moorjani, Morir para ser yo fue otro hito decisivo en mi proceso. Perder el miedo a la muerte me hizo sentir una paz inmensa.

La segunda decisión acertada fue informarme exhaustivamente de cuál era la función biológica de un Linfoma No Hodgkin.

Esto fue definitivo para comprender lo que mi cuerpo me estaba gritando. Empecé a ver mi cuerpo con infinito amor y agradecimiento… algo más grande que lo que las palabras te puedan transmitir.

Amaba profundamente a mi cuerpo por su aviso.

 

¿Qué papel sientes que tuvo este cambio en tu mejora física?

 

Creo que un poco ya te lo he ido contando.

Empecé a centrarme en la salud mental, física y emocional en lugar de intentar atajar o luchar contra una “enfermedad”.

Me volví a conectar conmigo, con mis sensaciones. Comencé a escuchar a mi sabio cuerpo, lo que le sentaba bien y lo que no.
Tomé dos sesiones de inmunoquimioterapia. Renuncié a las demás.

A primeros de octubre, en tan sólo tres meses, me dieron la noticia de la remisión completa del Linfoma no Hodgkin.

No sé si puedes llegar a imaginar el alcance de mi agradecimiento a mi cuerpo y a todas las personas que me acompañaron con infinito amor y respeto a mi proceso.

Me gustaría nombrarlas a todas pero es imposible. También honro a mis ancestros, agradecida y honrada de portar sus memorias y de poder sanar mi árbol.

El 2017 ha sido un año increíble en mi vida. Ahora sólo me queda pedirle a mi Yo-mente que nunca se olvide del aprendizaje.


 

Isabel Corell: Síndrome miofascial

www.isabelcorell.com

 

¿Cuál era tu dolencia y tu situación de vida en general cuando la padecías?

 

Me diagnosticaron síndrome miofascial hace 10 años. Se trata de algo parecido a la fibromialgia, y cuyo tratamiento son antidepresivos para relajar la musculatura. Por supuesto, dije no a tomar antidepresivos de por vida y ahí empezó mi búsqueda de quién era yo realmente y que había venido a hacer al mundo.

En ese momento vivía una vida en la que me sentía infeliz, vivía la vida que otros querían para mí.

Me costaba enfrentarme a los demás porque evitaba los conflictos. No imponía mi punto de vista, ni tampoco ponía límites a los demás.

Me sentía asfixiada en una relación de pareja y nada realizada con  el trabajo que hacía en ese momento.

 

¿Qué decisión o decisiones tomaste que dirigieron tu vida a un mayor bienestar interno y qué te llevó a hacerlo?

Esta búsqueda personal interna de respuestas ante la propia enfermedad, me hizo tomar decisiones pensando solo en mí y dejando de lado lo que los demás querían para mí.

Las decisiones más importantes que tomé fueron empezar de cero en un nuevo proyecto profesional que me ilusionaba, cambiar de ciudad y de amistades y dejar a mi pareja en ese momento.

Fue un salto al vacío que me daba mucho miedo pero que necesitaba hacer y sentía internamente que era lo que debía hacer.

 

¿Qué papel sientes que tuvo este cambio en tu mejora física?

 

Siento que estas decisiones que tomé en mi vida, de las que me siento muy orgullosa hoy en día, fueron las que mejoraron mi estado de salud.

Al poco tiempo de tomar todas estas decisiones la espalda  y las piernas dejaron de dolerme, sin tomar ninguna medicación.

Ahora como coach, siempre les digo a mis clientes, que miren que decisiones tienen pendientes porque todas esas cosas pendientes les lastran y minan su salud.


 

Eva Tejado: Ansiedad y problemas alimenticios

www.evatejado.com

 

¿Cuál era tu dolencia y tu situación de vida en general cuando la padecías?

Desde mi infancia recuerdo problemas digestivos a diario. Los problemas de piel han sido otra constante en mi vida, se fueron añadiendo alergias respiratorias, primaverales, insoportables dolores menstruales, dolores de cabeza, espalda y algún que otro “regalito” más.

Pero lo peor no era lo físico, me afectaban mucho más lo mental y emocional.

  • La cantidad de miedos que crecían y crecían en mi interior
  • Mi baja autoestima que me hacía sentirme inferior a cualquiera
  • Y ese estado de ansiedad constante, que me impedía disfrutar de cualquier situación.

Siempre preocupada por el futuro, por todo y por todos.

 

¿Qué decisión o decisiones tomaste que dirigieron tu vida a un mayor bienestar interno y qué te llevó a hacerlo?

 

Me hice responsable de encontrar yo misma las soluciones a mis problemas y comencé a invertir en mí, en nuevos conocimientos, cursos y terapias naturales.

Comencé a eliminar tóxicos de mi alimentación, aprendí a elegir alimentos ricos en nutrientes, vitaminas, enzimas y minerales, aprendí a combinarlos adecuadamente y a cocinar platos sabrosos y rápidos.

También aprendí mucho sobre medicina natural, remedios naturales y sabiduría ancestral, gracias a la cuál pude curarme las alergias, los dolores y los problemas en la piel.

A nivel más personal, después de mi divorcio y de recomponerme emocionalmente, decidí que sólo compartiría mi vida con una pareja que me aceptara y amara al 100 % tal cuál soy, una persona que me viera y valorara en mi totalidad y que supiera respetar mis espacios y aprendizajes.

Y así fue cómo ese hombre maravilloso apareció.

Tomé la decisión de seguir invirtiendo en mí y responsabilizarme para siempre de mi formación y evolución continua a nivel personal, espiritual y profesional.

Sané todas mis relaciones familiares y personales y sólo dejé espacio en mi vida a aquellas personas que decidí libremente que continuaran cerca de mí.

Y las que dejé marchar se llevaron mis bendiciones y mis mejores deseos de que su evolución sea la mejor posible.

 

¿Qué papel sientes que tuvo este cambio en tu mejora física?

 

Estas mejorías en lo físico y en la alimentación, también me ayudaron a sentirme mejor mental y emocionalmente.

Mi mente se abrió a nuevos conocimientos y llegaron las soluciones a mis miedos y ansiedad.

Conecté por primera vez con mi Espiritualidad a través del Reiki, comencé a meditar, a empaparme de libros, cursos y terapias sobre crecimiento personal y espiritual.

Gracias a este proceso de autorresponsabilidad, mi vida ahora está llena de sentido, paz interior y felicidad.


Beatriz Cuadros: Aplasia medular autoinmune

www.vientodecambio.com

 

¿Cuál era tu dolencia y tu situación de vida en general cuando la padecías?

Hace 6 años, cuando tenía 30, llevaba una vida bastante estresante, trabajaba muchas horas en la oficina, con mucha presión.

El poco tiempo de ocio que tenía, lo pasaba intentando atender un montón de compromisos sociales, apenas paraba en casa.

Había algo en mí que me decía que no era feliz, que esa no era la vida que quería, pero no sabía cómo cambiarlo, cómo parar, ni tampoco qué era lo que necesitaba y quería.

Me sentía como en una rueda, la rueda de “lo que se espera que hagas”: tener un buen trabajo fijo, tener muchos “amigos”, salir, comprar lo que está de moda, pensar en pedir una hipoteca…

No me cuidaba mucho, ni la alimentación, ni hacía ejercicio, dormía sólo 5-6 horas al día.

De pronto, de manera casi casual, en la revisión médica del trabajo, detectaron que algo iba mal.

De un día para otro, me ingresaron y me diagnosticaron aplasia medular autoinmune, una enfermedad que afecta a la médula ósea, dejando de producir hemoglobina, defensas y plaquetas. Sobreviví a base de transfusiones durante más de 6 meses.

 

¿Qué decisión o decisiones tomaste que dirigieron tu vida a un mayor bienestar interno y qué te llevó a hacerlo?

El shock que supuso el diagnóstico, estar cinco semanas ingresada sin salir de la habitación, y los cambios físicos y en el día a día que supuso la enfermedad y el tratamiento, me hicieron replantearme mi vida.

Vivía prácticamente aislada porque tenía las defensas muy bajas, mi cuerpo y mi cara cambiaron hasta hacerme casi irreconocible.

Desde el principio para mí la enfermedad fue un aviso, una señal para que cambiara algo en mi vida. Empecé a interesarme por lecturas de autoayuda, de desarrollo personal, y descubrí el coaching.

Decidir formarme en esta metodología fue muy transformador para mí. También empecé a trabajar con una kinesióloga a nivel emocional, psicológico y homeopático,  y me di cuenta de todo lo que necesitaba cambiar en mi vida, empezando por mis relaciones familiares más cercanas.

Esto me llevo a cambiar mi actitud y ocupar el lugar que me correspondía en mi familia, y esto recolocó otras muchas cosas en mi vida.

También decidí dejar la empresa para la que llevaba trabajando casi 10 años, para dedicarme profesionalmente al desarrollo personal. Al mes siguiente de dejar la empresa, me retiraron completamente la medicación.

 

¿Qué papel sientes que tuvo este cambio en tu mejora física?  

Estuve tomando inmunosupresores durante 4 años y medio.

Los médicos me dijeron que tendría que mantener una dosis baja de medicación para siempre, y que mis niveles en sangre estarían siempre por debajo de lo normal.

A día de hoy, vivo sin medicación, y tengo una analítica totalmente normal.

Para mí, gran parte de mi recuperación, de haber superado las expectativas de los médicos, ha sido sin duda gracias a todo el trabajo personal que he realizado desde entonces.

A los cambios que se han producido en mi vida a raíz de tomar conciencia de muchas cosas y cambiarlas, llevando una vida mucho más coherente, íntegra, consciente y libre.


 

Maria José Nieva: Esclerosis Múltiple

www.adiosesclerosismultiple.com

 

¿Cuál era tu dolencia y tu situación de vida en general cuando la padecías?

Estuve trabajando en una multinacional durante 19 años, después de trabajar en varios departamentos, al final estuve en el departamento de marketing, como técnico especialista en marketing digital. Era un trabajo que me producía mucho estrés, tenía que trabajar muchas veces bajo presión y no me gustaba trabajar de esa forma.

Pero claro, era un trabajo “seguro” y en la época que estábamos viviendo, “mejor tener un trabajo aunque te enferme”. Tenía esa creencia,   que me habían inculcado desde que empecé con mi primer empleo.

A todo esto hay que sumar que mi relación con mi marido en ese tiempo no fluía como tenía que ser,

En general, cuando me diagnosticaron la enfermedad, mi cuerpo ya me estaba dando avisos de que algo no iba bien

Me diagnosticaron esclerosis múltiple remitente-recurrente en junio del 2005.

Llevaba una vida relativamente normal, los brotes que me daban eran sensitivos y no me tuve que empezar a medicar hasta noviembre del 2007, que tengo un brote que me deja postrada en la cama, totalmente dependiente de todo.

A partir de ahí es cuando empiezo con la medicación inyectada, tres veces por semana.

Es cuando empiezo realmente a perder calidad de vida. No tenía brotes o eran muy pequeñitos, pero los efectos secundarios de la medicación, me dejaba síndrome seudogripal. Cada vez que me inyectaba tenía fiebre, congestión, escalofríos,…

Además, continuamente tenía depresión al igual que fatiga. Pero estaba mejor que postrada en la cama.

 

¿Qué decisión o decisiones tomaste que dirigieron tu vida a un mayor bienestar interno y qué te llevó a hacerlo?

 

En el momento que me la diagnosticaron, empecé a buscar otra forma de curación, pero mi mente no estaba tan abierta ni tan receptiva para nuevas terapias, porque tenía mucho miedo a la enfermedad.

Pero después de un tiempo empecé a leer a muchos autores del “Nuevo Pensamiento” y muchos libros de crecimiento personal.

Fui a bastantes talleres y seminarios, de crecimiento personal y de cómo funciona nuestro cuerpo-mente.

Me di cuenta que tenía que tomar el 100% de responsabilidad de mi vida, que la única persona que me había provocado la enfermedad era yo, y nadie ni nada del exterior.

Así que tenía que ser coherente con estas nuevas ideas y lo primero que hice fue dejar un trabajo de 19 años en una multinacional que no me hacía feliz y que me estaba afectando a la salud directamente.

A los seis meses de dejar el trabajo, fui a mi neurólogo y le dije que no quería inyectarme más.

Esto fue en junio del 2014 y desde esa fecha estoy sin brotes y llevando una vida totalmente normal. Lo que aprendí es que tienen que estar alineados tus pensamientos y actos, no puedes pensar una cosa y hacer otra.

Por si interesa, ahora practico intensamente Ho´oponopono, un arte ancestral hawaiano de resolución de problemas. Llevo practicándolo un año y es el camino más fácil que he encontrado para cualquier área de la vida.

 

¿Qué papel sientes que tuvo este cambio en tu mejora física?

Todo.

Al librarme del trabajo y disponer de más tiempo, pude mejorar mi alimentación, comía a mis horas y sin estrés.

Solucioné mi relación de pareja al comprender que yo soy totalmente responsable de lo que me ocurre y que yo puedo cambiar cualquier situación en mi vida que no me guste. Empecé a encontrar mi paz.

Antes, mi mente estaba 24 horas pensando en la enfermedad. De hecho, te haces víctima porque te acostumbras a que la gente de tu alrededor te vea enferma. Entonces, a tu mente le envías mensajes negativos y de resignación, por lo que esos mensajes llegan al cuerpo y te responde con más enfermedad.

Cuando me liberé de la medicación y posteriormente del yugo de la enfermedad, resurgí físicamente. Tenía ganas de vivir, de salir, de viajar, sin estar pensando en medicación alguna, y con la certeza que estoy curada y que no me va a dar ningún brote.

Esto fueron emociones mal gestionadas que mi cuerpo no tuvo otra que avisarme para poder poner remedio.


Mi conclusión

 

Ha sido emocionante, ¿verdad? Yo he llorado varias veces preparando este post, la verdad…

Y es que sé de lo que hablan estas personas.

Cómo este post ha quedado muy extenso, no voy a contar mi historia. Es posible que ya la conozcas. Si no es así y te apetece conocerla, puedes leer un poco sobre mí aquí o aquí.

Lo que sí quiero transmitirte es que sé a ciencia cierta que uno puede aprender a vivir la enfermedad desde un enfoque completamente distinto al convencional: Aceptándola y escuchando lo que ésta tiene que decirnos de nuestra vida.

Ese enfoque trae consigo la semilla de un autoconocimiento profundo que, posiblemente, no se hubiera dado de otra manera.

Y ese autoconocimiento, a su vez, trae consigo la semilla de una vida alineada, coherente y con sentido.

Todo depende de tu compromiso para atravesar el dolor y trascenderlo.

De corazón, deseo que este post te encamine un poco más en esa dirección, si estás viviendo una enfermedad. Y, si no es el caso, seguro que puedes aplicar esto a cualquier síntoma físico o vital (un conflicto en tu vida que se repite una y otra vez).

Y, ahora sí, me encantaría si nos dejas tu punto de vista en los comentarios.

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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

16 thoughts on “¿Cómo tus decisiones te ayudaron a curarte físicamente?

  1. Hola Cristina.
    ¡Qué importante es ser consciente de las decisiones que vamos tomando! No nos damos cuenta, y muchas veces tomamos decisiones por inercia, en piloto automático. La gestión de nuestro tiempo es una de ellas: ¿a quién y a qué dedicamos nuestro tiempo? No somos conscientes de las repercusiones que tiene no analizar si estamos tomando decisiones alineadas con nuestras necesidades y nuestros valores.
    En este artículo has recopilado testimonios muy inspiradores que nos hacen tener muy presente la importancia de conocernos y respetar nuestra esencia. Perder esa coherencia entre lo que somos y lo que hacemos tiene unas consecuencias que pueden ser muy dolorosas. Muchísimas gracias por permitirme compartir mi transformación personal para ganar la calidad de vida que había perdido!
    ¡Enhorabuena por el resultado!

    1. Hola Eduardo.
      Si, de hecho, es común que ni siquiera nos planteemos otras opciones en muchas elecciones de nuestra vida. A veces, pequeñas y cotidianas, pero importantes.
      A menudo, pensamos que elegimos libremente, y no hacemos más que repetir un patrón.
      En este aspecto, la enfermedad o el sufrimiento en cualquiera de sus formas, tiene un papel importante: Nos empuja a revisar a fondo y elegir de nuevo lo que ya no nos representa.
      Muchas, muchas gracias por colaborar en este artículo, cuya intención es despertar un grado más profundo de consciencia en aquel que esté dispuesto.
      Tu aportación ha sido muy inspiradora.

  2. Me ha encantado todo, todas las historias y el ansia de superación, de mejora de la vida, que de hecho llevaron a la recuperación total!!

    Tengo un caso parecido… llevo ya 4-5 años con hipersensibilidad en las piernas, el tejido de los pantalones lo siento como si fuera papel de lija y tengo la espalda bastante rígida y contracturada, me han dicho que ando como un soldado de lo tiesa que voy. Me han hecho una resonancia y todo está bien, me dicen que mi problema seguramente tiene algo que ver con el nervio ciático pero ni osteópatas, ni masajistas, ni quiroprácticos, ni nadie ha podido ayudarme. Justo este mes me he mudado a otra ciudad huyendo de la vida y del trabajo que tenía y estoy muy contenta de haber dado el paso a pesar de que no conozco a nadie y de que hay cosas que se me hacen cuesta arriba.

    Estoy decidida a curarme, a pensar más en mí, a cuidarme, a aceptarme plenamente, a aprender a entenderme. Vuestras historias demuestran que uno puede sanarse a sí mismo, y ese es justo mi propósito para este año: tener una vida mejor y más sana.

    Muchas gracias a todos por vuestro ejemplo

    1. Hola Leyre
      Vaya, veo que no has llegado a este artículo por casualidad, ¿verdad?
      ¡Me encanta ver la magia del universo operando!
      Enhorabuena, porque estás en un camino similar al de estas personas. Estás utilizando tu dolencia para mirarte por dentro y estás comprometida a escuchar y seguir el mensaje de tu cuerpo.
      Ese es el camino. Y, sin duda, irás recibiendo “pistas” de cada paso a dar a medida que avances. Para muestra, “botón”: En este artículo tienes la confirmación de que trascender el síntoma es posible si no te limitas a evitarlo, sino que te descubres a través de él.
      Sólo sigue atenta y con el corazón abierto.
      ¡Un abrazo grande, gracias por aportar tu experiencia y mis mejores deseos!

  3. Un trabajo magnífico Cristina. Gracias por aportar tanta luz y esperanza a través de la experiencia vital de estas personas. La conclusión es muy clara

    “TÚ tienes el poder para mejorar tu vida en todos los sentidos, y la sanación comienza en el interior para reflejarse en el exterior”.

    Descubre quién eres, para qué has venido y entra en coherencia con tu verdadero Ser, esa es la misión principal de cada uno de nosotros para encontrar la plenitud.

    Un almabrazo a todos.

    1. Gracias a ti, Eva, por formar parte de esto.
      Efectivamente, por nuestro nivel evolutivo, cada vez se hace más necesario una sanación integral. Ya no sirve con tratar el cuerpo por separado.
      Toca establecer coherencia y armonía en todos nuestros ámbitos: el físico, el mental, el emocional, es espiritual…
      Gracias por aportar tu experiencia y sabiduría.
      ¡Un abrazo de esos del alma para ti también!

  4. Hola Cristina,
    estoy impactada con las historias de los compañeros.
    Cuando uno cuenta su propia historia tantas veces, a mi al menos me pasa, parece que la intensidad y la vivencia se diluye, como si fuera algo fácil…pero leyendo las historia de los demás me ha impactado la fuerza y la potencia del cambio y de tomar consciencia de los errores.
    Muchas gracias por dejarme formar parte de estas líneas, en las que he aprendido mucho.

    1. Hola Séfora
      Sí, realmente hay una gran intensidad en este recopilatorio de historias de superación.
      Y sí, estoy de acuerdo contigo, en que a veces uno se familiariza tanto con su historia que acaba perdiendo de vista el valor que tiene.
      En tu caso, por ejemplo, para alguien atrapado en sus migrañas, tu historia puede significar la apertura de nuevas posibilidades en su mente. Y ese es el primer paso necesario para empezar a andar el camino de reencuentro que todos relatáis aquí.
      Precisamente, esa era la intención de este artículo.
      Gracias, de verdad, por formar parte.
      ¡un abrazo grande!

  5. Hola, lo cierto es que ha sido apasionante leer las historias, se me ha puesto la carne de gallina varias veces. Me he sentido muy identificada en síntomas, en terapias, en cosas aplicadas que supusieron un antes y un después en mi vida etc…muchas gracias a todos por compartiros.

    1. Hola Mónica
      Sí, te comprendo muy bien. Cuando uno ha vivido algo similar, parece que aún le toca más el alma una historia de este tipo.
      No te sorprende, pero no deja de sobrecoger la magia que nos envuelve siempre y que está a nuestro alcance si aprendemos su idioma, por decirlo de alguna forma.
      Gracias por tu aportación.

  6. Wowwww gracias por mostrar cuan poderosas/os somos.
    Cómo somos capaces de crear nuestra realidad y sobre todo visibilizar que una enfermedad solo sucede por amor.
    Si no fuese por la enfermedad no podríamos haber realizado tan magníficos cambios en nuestras vidas… me encantan nuestros superpoderes.
    Seguro que esto va a ser una súper inspiración para las personas que atraviesan algún proceso doloroso y también de prevención para las que aún estás a tiempo de hacer cambios antes de autoavisarse 🙂 físicamente.
    Gracias, gracias amor por este regalo.

    1. Lo expresas de forma magnífica, Maria José!
      Uno necesita quitarse las gafas de la visión dual (bueno-malo) para ser capaz de vivir al máximo una enfermedad sin juzgarla y enriquecerse gracias a ella.
      Es posible, y cada vez es el caso de más gente.
      Es bello contribuir a la siembra de esta semilla en las mentes.
      Gracias por estar conmigo en esto. ¡Un honor, señora!

  7. Enhorabuena de corazón Cristina por este post y por todo tu trabajo.
    He descubierto y conectado con todos y cada uno de las personas que han formado parte, con historias que demuestran de verdad la fuerza interior que tenemos, la fuerza de conectar con la esencia de lo que somos, con lo que de verdad hemos venido a hacer en este mundo.
    Las dificultades que nos presenta la vida son nuestros mejores maestros, y nuestro cuerpo es nuestro aliado, que nos llama la atención a voces cuando estamos sordos y ciegos siguiendo la inercia del día a día, tomando decisiones en piloto automático.
    Ha sido un placer aportar mi granito de arena y compartir mi historia también de esta manera tan íntima.
    Un abrazo gigante.

    1. Hola Beatriz, muchas gracias a ti por tu participación :).
      Sí, ser capaz de dejar de ver las dificultades (y/o enfermedades) como el enemigo y utilizarlas para ver mejor qué hay en nosotros y en nuestras vidas, por “ajustar” lo cambia todo.
      Se trata, precisamente, de convertir esa traba en nuestro aliado. Es posible y encierra un potencial que rebasa nuestras expectativas.
      Un placer también para mí haber conocido tu historia y contar con tu colaboración.
      Abrazos.

  8. Muchas gracias Cristina por dejarme participar en este gran post donde aportas muchísimo valor para muchas personas. Coincido con muchos de los comentarios que te han dejado por aquí. Para mí la enfermedad es una manifestación del cuerpo para decirnos que tenemos que cambiar algo y por tanto es amor, como dice María José Mochón. Comenta Eduardo que no nos damos cuenta y a veces actuamos o tomamos decisiones por inercia y es totalmente cierto y a quién le dedicamos lo más valioso que tenemos, que para mí es nuestro tiempo, es una de estas decisiones que no nos damos cuenta y que le quitamos importancia y al final acabamos pasando mucho tiempo con personas que no nos aportan nada o que nos roban energía.
    Gracias por dejarme contar mi historia de crecimiento personal en este magnifico post y gracias por tu entrega y dedicación.

    1. Hola Isabel
      El placer realmente ha sido mío de poder contar con vuestras ganas de compartir vuestra valiosa experiencia y sabiduría.
      Es gracias a esta generosidad del que ya ha transitado un camino como éste, que otros pueden transformar su anterior paradigma limitante, y ver nuevas posibilidades.
      Para mí formar parte de esto es un gusto y un honor. Gracias por tu parte y enhorabuena por tus avances.
      Y muy de acuerdo también con lo que comentas… Cuando vivimos en piloto automático no decidimos de forma consciente y libre en qué o quién empleamos nuestro tiempo y energía.
      El primer paso hacia esta libertad y realización es observarse bien despierto, cuestionarse cosas que se dan por sentadas. Estar dispuesto, en definitiva, a soltar al personaje con el que nos hemos identificado y que no somos. Para crear un yo más genuino.
      En fin, gracias de nuevo por formar parte de este artículo, cuya intención es la de extender esta toma de consciencia.

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