CÓMO TU CUERPO TE AYUDARÁ A TOMAR DECISIONES CONSCIENTES (Incluye ejercicio)

Este es un post de invitado escrito por  Núria. G. Carbonell, autora del blog la escritora de tu vida.

Hace unos años, a Núria, el dolor de cabeza, los cólicos menstruales y la ansiedad la perseguían.

Todo cambió cuando descubrió que tenía todas las soluciones dentro de ella misma.

Su cuerpo sabía todo lo que necesitaba para superar u malestar, sólo tenía que detenerse a escucharlo  Utilizó para ello dos grandes herramientas: La Terapia del Movimiento y la Escritura.

En el post de hoy, te va a contar cómo utilizar esta comunicación con tu propio cuerpo para tomar tus decisiones vitales. Cómo dirigir tu vida escuchando la sabiduría de tu cuerpo y cómo lo ha hecho ella.

Espero que disfrutes de este contenido tan valioso que hoy traigo para ti.

¡Te dejo con ella!


 

Siempre he sido una persona bastante indecisa.

Y lo he sido porque siempre he querido saber cuál sería el resultado de mis acciones; por eso, hasta que no intuía un desenlace seguro y satisfactorio, prefería mantenerme al margen.

 

Por este motivo, terminé convirtiéndome en una persona pasiva que prefería hacer los que los demás esperaban de mí antes que arriesgarme a cometer un error.

 

Por ejemplo, estudié Publicidad y Relaciones Públicas en la universidad.

Al principio, me gustaba mucho; pero, cuando terminé el segundo curso, supe que no quería trabajar nunca en esa profesión. No me gustaba tener que dedicar 10 ó 12 horas diarias a una empresa, algo bastante común en el sector.

A pesar de que tenía esto claro, no me atreví a abandonar la carrera. No sabía qué más podía hacer, porque siempre se había esperado de mí que terminara la universidad en los años establecidos.

No quería tener la responsabilidad de decidir mi futuro. Así, me mantuve infeliz y estresada durante 2 cursos más, sintiendo que estaba perdiendo el tiempo en aquel lugar.

Este ejemplo me parece bastante claro de las consecuencias que ha tenido, para mí, no tomar una resolución.

No obstante, hay otro campo mucho más importante en el que la indecisión me ha afectado: el amor.

Empecé a salir con Miguel hace 8 años y medio, cuando yo tenía 21. Tras conocernos en la universidad y convertirnos en amigos, nos enamoramos gracias a nuestra pasión por el cine y la serie Twin Peaks.

Al principio, como en la mayoría de relaciones, era genial.

imagen centro post Núria

Nos llevábamos bien, deseábamos estar juntos a todas horas, las mariposas recorrían nuestro cuerpo, el sexo era trepidante y todo lo que ocurre cuando estás enamorada con 20 años.

Sin embargo, pronto llegaron los desacuerdos.

¿Recuerdas que me sentía agobiada porque no quería estudiar mi carrera? Pues mi estado de ánimo empezó a afectar en la pareja. Empecé a ser muy pesada con el tema. Toda mi frustración recaía sobre sus hombros.

Llamaba llorando a Miguel esperando que él me diera una solución. Pero no me la daba, porque no podía. La que tenía que ser valiente y asumir las consecuencias era yo. Como no me decidía y esperaba que él lo hiciera por mí, nos discutíamos.

Por aquel entonces, ambos éramos inmaduros y aquella era nuestra primera experiencia amorosa seria, así que las disputas eran bastante locas. Había gritos, silencios donde no debía haberlos y muchas lágrimas. No éramos nada asertivos, así que nos hacíamos daño.

Tras cada pelea, siempre se levantaba un temor dentro de mí: ¿será que no estoy enamorada de Miguel?

No sabía si tenía que dejarle o continuar con la relación. Nuestras discusiones me hacían sufrir, pero luego lo pasábamos tan bien juntos… que no sabía qué era lo correcto. La cotorra interior no me dejaba conocer mi verdad.

La posibilidad de cometer un error del cual podría arrepentirme en un futuro, me mantenía en la pasividad y la inercia.


 

Tu sabiduría interna se expresa en el cuerpo

La incertidumbre respecto al amor que sentía por él se mantuvo durante mucho tiempo, hasta que se cruzó en mi vida el método infalible para tomar decisiones conscientes: conectar con mi cuerpo para escuchar mi sabiduría interna.

Porque cuando reconoces la opinión de tu cuerpo frente a un problema, no hay dudas.

El cuerpo sabe qué es lo que necesitas para tomar la resolución correcta. Tú sólo tienes que preocuparte por escuchar tu cuerpo y su mensaje.

Porque el cuerpo te habla, pero tienes que conocer su lenguaje.

Tu sabiduría corporal se expresa en forma de:

  • Sensaciones: cosquilleos, vibraciones, ardores, temperaturas…
  • Imágenes en forma de visualizaciones: por ejemplo, puedes ver qué ocurrirá cuando escojas una opción determinada.
  • Emociones: rabia, tristeza, alegría, etc.

Todas esas percepciones son una parte de ti, porque tú eres tu cuerpo. No tienes forma de separarte de él y convertirte en una mente pensante. Por eso, atender este tipo de información, es una forma de entenderte a ti misma.

Verás acoplarse con armonía las circunstancias externas a esa nueva armonía que reina dentro de ti.

La Terapia de Movimiento es un conjunto de técnicas que te permiten adentrarte en tus sensaciones y tensiones corporales para reconocer las emociones o creencias que hay en ellas.

La Escritura te da la posibilidad de comprender el mensaje oculto tras esos sentimientos y darles una salida para que no se queden enquistados dentro.

Desde que uso la combinación de estas dos herramientas, ya no hay dudas en mí. Ahora sé qué es lo que quiero hacer en todo momento. Y, cuando no lo tengo claro, sólo tengo que conectar con mi cuerpo para saber cuál es su opinión.

Para que quede más claro, quiero explicarte cómo solucioné las vacilaciones con respecto a mi relación de pareja.

Un día hice una sesión de terapia en la que pude conectar con el amor como emoción. Para ello, tras un calentamiento previo, “pregunté” a mi cuerpo qué sentía mi corazón.

Poco a poco, empecé a visualizar unas sábanas blancas recién lavadas tendidas al sol. El viento me traía su delicioso aroma y, junto a esa bonita imagen, apareció una gran tranquilidad y calidez en mi pecho. Me encontré totalmente reconfortada.

Tras esa experiencia supe que el amor, para mí, se asociaba a la tranquilidad. Estaba segurísima; para sentirme plena en mi relación, tenía que estar serena.

A partir de ahí, Miguel y yo empezamos una reconstrucción de la pareja, sanamos viejas heridas y aprendimos a comunicarnos de forma constructiva.

Y, lo más importante, desde entonces, sé que lo amo. Porque junto a él me siento en paz, en especial después de haber cambiado ciertos patrones de comportamiento que nos hacían sufrir.


 

Un ejercicio para tomar decisiones con tu cuerpo

Una vez explicado cómo funciona, quiero darte algunas recomendaciones para que puedas tomar resoluciones conscientes gracias a la escucha activa de tu cuerpo. Para ello, te propongo este ejercicio que podrás seguir mediante audios y vídeos que he compartido en mi blog.

 

  1. Antes de empezar, anota cuál es la decisión que quieres tomar en un papel o libreta. Puedes ponerlo en una frase o escribir algunos párrafos sobre ello, como tú prefieras. Cuando termines, pasa a los ejercicios corporales.

 

  1. Para aterrizar en tu cuerpo, te recomiendo calentar con un enraizamiento. El enraizamiento es un ejercicio que te permite sentir tus piernas y pies, que son la conexión con tu realidad.

 

  1. Después, adéntrate en tu postura corporal para reconocer la emoción que sientes. Porque, cuando te das cuenta de cómo te pones frente a una situación, es más fácil percibir tus emociones.

 

  1. Cuando hayas terminado, puedes escribir libremente lo que sientas. O, si lo prefieres, puedes contestar a estas preguntas: ¿cómo era la postura que has adoptado? ¿Cómo te sentías en ella? ¿Han aparecido imágenes, recuerdos, palabras…? ¿Qué relación puedes establecer entre esta experiencia y tu duda? Si tuvieras que decidir ahora, ¿qué escogerías?

 

  1. Si deseas ampliar la experiencia, también puedes contestar las 21 preguntas que te propone Cristina.

 

Si te das la oportunidad, este ejercicio puede ayudarte a tomar muchas de tus decisiones. Además, te permitirá comprender cómo tu cuerpo puede ser un apoyo efectivo para encontrar tu seguridad interna.

Aprender a escuchar mi cuerpo y comprender su lenguaje, cambió mi vida para siempre. Pasé de ser una chica sumisa que no tomaba ninguna determinación por miedo a equivocarse, a convertirme en una mujer que sabía encontrar sus soluciones gracias al autoconocimiento.

Si tú también te sientes desorientada y llena de indecisión, conecta con tu cuerpo. Él sabe todo lo que necesitas para alcanzar una vida plena y llena de gozo.

Si quieres aprender más del tema, puedes suscribirte a mi blog. Al hacerlo, te regalaré el curso Primeros pasos para escuchar tu cuerpo.

Y, si tienes alguna pregunta, déjamela en los comentarios para que pueda responderte.

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Núria Gallego Carbonell
Hace unos años, el dolor de cabeza, los cólicos menstruales y la ansiedad me perseguían.
Todo cambió cuando aprendí que tenía todas las soluciones dentro de mí.
Mi cuerpo sabía qué necesitaba para superar mis malestares. Sólo tenía que detenerme a escucharlo. Para ello, la Terapia de Movimiento y la Escritura fueron mis dos herramientas básicas.

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