Cómo sufrir menos en las relaciones de pareja

 

 

Este es un post de invitado escrito por Antonio Barragán, autor del blog filofobiaenpareja.com. Él está especializado en los miedos que se dan en las relaciones de pareja, concretamente en el miedo a enamorarse. Te va a presentar su visión profesional al respecto. ¡Espero que lo disfrutes y te sirva mucho! Te animo a que le dejes tu perspectiva y aportación en los comentarios:).

 

 

Desde el primer momento en que conocemos a una persona, nuestra mente entra en una cadena de trabajo incesante para fabricar algo que luego se convertirá en la principal causa de rupturas, separaciones y frustraciones en las relaciones de pareja…

Las expectativas.

Conoces a alguien, tienes una cita con esa persona y empiezas a crearte expectativas sobre ella. Todos tenemos una intencionalidad en nuestra vida. Todo lo que hacemos, lo hacemos por algo y para conseguir algo, ¿verdad?

Cuando inicias una relación sucede lo mismo. La inicias para conseguir algo… ¿Sabrías decirme el qué?

Bueno, te lo diré yo:

 

  • Que esa persona pueda convertirse en mi pareja
  • Que esa persona me quiera y pueda darme lo que yo necesito
  • Que esa persona esté conmigo y podamos disfrutar juntos
  • Etc, etc…

 

En definitiva, conocemos a alguien y automáticamente entramos en una etapa que podríamos catalogar “de sufrimiento”, ya que empezamos a hacer planes en nuestra mente con esa persona y a comparar la realidad, con dichos planes.

A partir de entonces, empezamos una relación sentimental, somos pareja, pasamos tiempo juntos sintiéndonos felices si nuestras expectativas se van cumpliendo o decepcionándonos si dichas expectativas no se cumplen como nosotros pensábamos.

En algún momento, muchas parejas entran en una etapa en la que parece como si todo lo que se vivió una vez,  cueste volver a vivirlo, a experimentarlo y a sentirlo con la misma intensidad.

¿Por qué? Porque a medida que nuestras expectativas sobre nuestra pareja nos van decepcionando, vamos sintiéndonos cada vez peor y empezamos a ver a esa persona de la que creíamos que estábamos enamorados, como alguien normal por la que ya no sentimos lo mismo.

 

El “patrón” habitual

 

¿Te das cuenta de lo que hacemos a menudo en las relaciones?

  • Conocemos a alguien
  • Nos hacemos expectativas acerca de esa persona
  • Vivimos una relación con esa persona comparando la realidad con las expectativas y juzgando la relación en la medida de si se van cumpliendo dichas expectativas o no
  • Para al final, decepcionarnos de esa persona, creyendo que ya no sentimos lo mismo por ella, cuando en realidad ni tan siquiera nos hemos esforzado en conocerla bien.

 

Esto, aunque pueda parecerte algo enfocado en el amor y los sentimientos, se convierte en el origen de tantos y tantos conflictos entre las relaciones humanas en general.

Y por tanto, la falta de conocimiento acerca  de “dónde proceden” dichos conflictos y “cómo manejarlos” de forma inteligente, es lo que hace que nuestra relación se corrompa y marchite.

 

¿Por qué hay conflictos en nuestra relación?

 

Fácil.

Se trata de un choque de expectativas.

Porque en esa relación que tienes ahora mismo, no sólo existes tú, sino que también hay otra persona que al igual que tú tienes expectativas y pensamientos sobre algo, ella también los tiene.

Todo se reduce a:

 

  • Yo espero algo de esa persona
  • Y ella también espera otra cosa de mí

 

Siempre nos cuesta entender que el mundo en el que vivimos no gira entorno a nosotros.

Hay muchos puntos de vista acerca de una misma realidad, y dicha realidad puede tomar muchas formas, dependiendo de quién la mire y su actitud.

 

Una lucha sin fin dónde nadie gana

 

Cuando existe un conflicto o discusión entre tu pareja y tú, tienes que entender que ella está tratando de justificar y comparar sus expectativas al igual que estás haciendo tú con ella.

Tú piensas que debe ser “así”, mientras ella piensa todo lo contrario.

¿Sabes cuál es el verdadero problema aquí?

Que nos esforzamos al máximo para hacerle ver a la otra persona que nuestros pensamientos son los que valen y los suyos no.

Es una guerra en toda regla.

 

 

Yo me voy a esforzar al máximo para que entiendas de una vez que lo que te estoy diciendo es lo correcto, la verdad y es lo mejor que podemos hacer.

 

 

Como en todas las guerras, los soldados que luchan en ella, la mayoría de las veces no saben ni tienen porqué saber, el propósito de su enemigo ni porqué luchan en esa misma guerra.

Simplemente es el enemigo, y como tal hay que hacerle ver que nuestros pensamientos son los que valen, los de ellos no (aunque ni tan siquiera los sepamos).

¿Y cuál suele ser el resultado de todas las guerras?

Que ninguno gana.

Porque aunque creas que has vencido y derrotado a tu enemigo, éste seguirá siendo siempre tu “enemigo” y te habrá cogido más rencor, más odio y más ganas de derrotarte la próxima vez, en la próxima batalla.

Estará preparándose mentalmente para aprender de sus errores y hacerse más fuerte con la intención de que el siguiente encuentro, seas tú quien pierda y él quien gane.

Con esto, trato de decirte que…

 

En las discusiones o conflictos entre parejas, al igual que en una guerra, nunca nadie sale vencedor.

 

Ambos bandos pierden, porque están llevando una lucha, con sus pensamientos como armas.

 

¿Y sabes cuál es el objetivo de tus pensamientos?

Que te identifiques con ellos y te alejes de la realidad.

Cada vez que te alejas de tu realidad, pierdes control sobre ella y por tanto, quieras o no, tu relación real empieza a debilitarse, aunque tú tengas la razón en dicho conflicto.

 

La intervención del ego en nuestros conflictos de pareja

 

El ego es la falsa percepción que tenemos de nosotros mismos.

¿Y qué tiene que ver el ego en los conflictos de pareja?

Pues que ese falso concepto de nosotros mismos se crea y se moldea en base a nuestras expectativas.

Por ejemplo, cuando discutimos con nuestra pareja, en realidad lo que estamos haciendo es intentar satisfacer por todos los medios lo que nuestro ego necesita.

Tenemos el error de seguir pensando que nuestra pareja tiene que darnos algo porque para eso es nuestra pareja, ¿verdad?

 

  • Tiene que darme amor
  • Tiene que darme felicidad
  • Tiene que darme su tiempo y su atención
  • Tiene que darme su cariño y su aprecio

 

Y un montón de cosas más.

¿Y eso por qué y para qué? Para satisfacer nuestro ego.

Como son carencias que tiene nuestro “yo”, pues lo que buscamos es que nuestra pareja las compense.

Y claro, al principio de conocer a alguien, todo es muy bonito, porque ambos os esforzáis en darle al otro lo mejor para que ambos egos queden satisfechos.

Pero… ¿Qué pasa cuando hay tiempo de por medio y la rutina hace acto de presencia?

Pues que eso que tu pareja te daba al principio y que era maravilloso, ahora no te basta, no te satisface.

Por tanto, quieres más y más.

Hay que entender que nuestro ego está siempre en un estado de insatisfacción permanente y cada vez que lo alimentas, te pedirá más y más.

Es por eso que por mucho que creas ganar en un conflicto o discusión que tengas con tu pareja, en realidad no has ganado absolutamente nada, sino más bien lo que has conseguido es satisfacer tu ego obteniendo de tu pareja algo que crees que por derecho tienes que tener.

Y la realidad es que te estás apartando de ella, enfriando la relación y perdiendo el control sobre el momento presente.

 

¿Cómo manejo los conflictos?

 

Los verdaderos conflictos entre parejas, no son realmente entre parejas, sino con nosotros mismos.

Yo era una persona con filofobia o miedo a comprometerme sentimental o emocionalmente con otra persona.

Mis expectativas me hacían tener miedo de estar con una persona, y cuando estaba con alguien, traía el futuro al presente y lo comparaba con él.

Eso hacía que fuera por delante de mi realidad y perdiendo poco a poco el control sobre el momento presente que vivía con esa persona.

Por tanto, buscaba conflictos con la que era mi pareja para que todo acabase y mi ego saliese victorioso, aunque eso supondría el estar solo nuevamente.

Descubrí que para manejar todo tipo de conflictos con la persona que estaba a mi lado, tenía antes que satisfacer las necesidades que mi ego me pedía, pero por mí mismo.

Es decir, si yo pienso algo y mi pareja no, no tengo porqué hacerle ver que lo que yo pienso es la verdad absoluta.

No tengo la necesidad de que eso sea así, no tengo que satisfacer mis carencias ni ratificar mi postura por medio de alguien que no soy yo.

Si yo me doy algo, ¿por qué necesito que me lo den los demás?

 

¿Sabes lo que consigues realmente con este enfoque?

 

  • Mi autoestima se refuerza como beneficio colateral
  • Mi ego se reduce de forma drástica
  • Mi percepción de la realidad cambia
  • Mi capacidad para meterme en el papel de los demás y ver su punto de vista, aumenta

Y todo esto da como resultado una mejor resolución de conflictos, sobre todo en el ámbito de las relaciones de pareja.

 

 

Si yo puedo satisfacer mi ego, no necesito que los demás me aporten nada más.

Porque al igual que la mayoría de nosotros cometemos el error de pedir alimentación para nuestras expectativas, la otra persona también tiene derecho a hacer lo mismo.
Y volvemos a entrar en una guerra que da como resultado… Nada positivo ni nada productivo.

No tengo que aprender cómo resolver conflictos si aprendo a ir más allá de dichos conflictos.

¿Cómo voy más allá de los conflictos?

Satisfaciendo por mi mismo aquellas necesidades que mis expectativas me piden.

No necesito más.

Todos tenemos la capacidad y las herramientas necesarias para hacer desaparecer cualquier conflicto. El problema es saber usar dichas herramientas y ser conscientes de dicha capacidad.

Ser consciente.

 

Cuando eres consciente de que estás iniciando un conflicto con otra persona, también eres responsable de las decisiones que tomes en ese momento.

 

Es responsabilidad tuya todo lo que venga de ahí.

Está en tus manos el entrar en dicho conflicto y con qué intención entrar.

Cuando nos vemos en situaciones de este tipo, es necesario tener una especie de ruta:

 

  • Estoy siendo consciente de que estoy entrando en un conflicto con mi pareja
  • Al ser consciente de ello, también tengo la responsabilidad acerca de qué hacer en ese momento
  • Como yo tengo esa responsabilidad, siempre tengo varios caminos a seguir, es decir, no tengo porqué entrar de lleno a lo que todo el mundo hace……satisfacer nuestro ego.
  • En ese momento, entablo mi propia comunicación interior en la cuál decido cuál es el objetivo a cumplir, es decir: ¿qué quiero conseguir con esta situación o entrando en ella?
  • Una vez defino qué quiero alcanzar si entro en conflicto, empiezo a trabajar que al ser consciente de lo que quiero, puedo decidir cómo conseguirlo, con lo que puedo satisfacer esa necesidad por mi mismo, sin que nadie más participe.
  • Después, simplemente comunico mi punto de vista a la otra persona de forma asertiva y sin esperar que ella me de algo que mi ego necesita, es decir, como información real y efectiva.

 

La gran ventaja de hacer las cosas así, es que esa comunicación que transmites, se convierte en algo que sí que se puede trabajar, pulir, moldear y desarrollar sin que nuestras emociones estén de por medio, sino que nuestros egos participen y sin que tengamos que entrar en el campo de batalla…

Y sobre todo, sin que nadie salga perjudicado.

Si te gusta, compártelo 🙂
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someone
Antonio Barragán
Coach en Desarrollo Personal y Experto en Inteligencia Emocional

Autor del blog "Mundo Relaciones" (www.filofobiaenpareja.com)

Blog enfocado en ayudar a otros a que superen su filofobia o miedo a las relaciones de pareja o a comprometerse emocional o sentimentalmente con otras personas.

3 thoughts on “Cómo sufrir menos en las relaciones de pareja

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

insert emoticons powered by JavaScriptBank.com