Atentados de Barcelona y Cambrils. Nuevos ojos para contemplar lo sucedido.

Hoy vengo a hablarte de un tema delicado que, posiblemente, despierte en ti, mil “colores” de emoción y sentimiento: Los atentados terroristas en general, y en concreto, los acontecidos recientemente en Barcelona y Cambrils, España.

Sí, ya han pasado unos días. Pero quizá ahora que están lo ánimos más serenos, es el momento para reinterpretarlos y colocarlos en un lugar diferente de tu mente .

He decidido lanzar una reflexión atípica en voz alta y compartirla contigo. Quizá pueda lograr que, al final de este post, tengas la mente un poco más elástica y el alma más reconfortada.

Quizá no. Me lo cuentas si quieres al final del post, ¿ok?

Vamos allá.

Sé (porque lo sé) que el dolor duele

 

Vaya por delante el profundo respeto y cariño que le pongo a cada palabra que escribo.

Yo soy catalana, de Barcelona (provincia), aunque ahora vivo desde hace unos meses en Alicante.

El suceso me pilló lejos, pero me sobrecogió igual. Mucha de mi gente reside o frecuenta la capital. He paseado cientos de veces por la Rambla.

Después del primer impacto, poco a poco, empecé a transformar mi relación con lo ocurrido y hoy quiero compartir contigo ese proceso.

 

Lo “normal” es ser reactivo

 

Le llamo ser reactivo a fijarte en lo que percibes en tu mundo y experimentar una respuesta emocional y conductual de modo automático a ello, según tus programas adquiridos (e inconscientes en su mayoría).

Esto que nos parece normal (y lo es, porque efectivamente, suele ser la “norma”), no es la única opción que tenemos.

Y en nuestra vida en general y en este tipo de sucesos en particular, acostumbramos a ser reactivos. Y a creer que no se puede responder ante la barbarie de otra manera.

Unos reaccionan con odio, otros con pena… O quizá miedo o desesperanza…

Las emociones explotan dentro de los corazones de miles de personas.

Lo entiendo, y lo respeto profundamente.

Sin embargo, se puede utilizar ese estallido emocional para canalizarlo hacia algo constructivo. Hacia algo que, aunque sea un poco, cambie las cosas.

Más allá de esa reacción automática (y poco libre) se puede hacer una toma de conciencia deliberada y desencadenar en nosotros mismos respuestas más despiertas y elegidas (que no forzadas).

 

Puedes abrazar todos tus sentimientos “negativos”. Integrarlos, trascenderlos y convertirlos en otra “cosa”. Convertirte tú en otra “cosa”.

 

Y has de hacerlo justo en el momento en que lo estás sintiendo.

Pero esto es espiritualidad.

Y no sé si te apetece un poco de espiritualidad profunda ahora, y en concreto para aplicarla a este tema tan delicado.

A mí siempre me apetece, y este caso no es distinto. De hecho, cuánto más desafío supone, más siento el impulso de volcar sobre los hechos una mirada que va más allá de los automatismos condicionados. Así que es de esto de lo que voy a escribirte.

Sigue si te animas :).

Yo soy persona

 

Y también soy reactiva. O al menos tengo esa tendencia en cierta medida.

Y luego voy reconduciéndome a mí misma para abrir en mi interior nuevas puertas a lo que yo experimento como una libertad aumentada. Unas veces me sale mejor que otras, pero siempre aprendo un poco más.

¿Por qué te digo esto?

Cuando me enteré de lo que acababa de ocurrir, el pasado jueves 17 de agosto, iba en coche con mi marido y mi hija y tenía detrás un coche con parte de mi familia.  La noticia sonaba en la radio.

Ibamos a visitar zonas turísiticas del lugar donde vivo desde hace poco. Mi familia había venido de vacaciones a visitarme.

El horror se mezcló con el alivio egoísta de tener a los míos a buen recaudo, lejos del atentado.

En esa amalgama de pensamientos y emociones, te puedo asegurar que había una reacción automática de caballo. Pensamientos de drama y miedo, rabia, conjeturas, opiniones, juicios…

No me parece mal sentirme así. Me lo permito y lo observo.

Pero si me quedo ahí de forma indefinida, sin más, sufro. Sufro mucho y no siento que ese sufrimiento me conduzca a nada ni sea bueno para nadie.

Pasado un primer “momento”, necesito moverme de ahí. Avanzar hacia otro lugar conciencial.

Algo dentro de mí me insta a ir más profundo en mi propia percepción, y hasta cuestionarla para conectar con otras verdades que sienta que me sirven para algo.

¿Te pasa a ti también?

Yo soy espíritu

 

Sí, también lo soy. Y, como tal, necesito salirme a veces de mis límites terrenales.

Hago lo mismo con cualquier conflicto, con cualquier forma de dolor que aparece en mi vida.

Necesito hacerlo. Si no lo hago, siento que me traiciono.

Porque es cierto que soy sensible al sufrimiento de otros. Es cierto que soy vulnerable al miedo y a la rabia.

Pero no es menos cierto que…

 

Tengo capacidad de volver a mirar las mismas cosas las veces que necesite hasta que encuentre un enfoque o modo de ver que me llene de paz. Que me inspire a moverme para, de alguna manera, mejorar.

 

Como ves, son dos versiones; dos realidades que conviven.

Yo al menos, necesito darle cabida a las dos y reconciliarlas.

Lo que me sirve para lograr esto es permitirme sin juicios esa parte de mí más terrenal; menos “avanzada”, si quieres llamarla así. Sin ponerle la etiqueta de “no correcto”. Integrarla, honrarla y luego, libremente, elegir trascenderla suavemente. Elegir de manera libre ir más allá.

Ahora, si te parece, voy a presentarte propiamente mi propuesta para reenfocar el tema de los atentados.

Quédate con lo que te sirva y listos, ¿ok?

 

Ahora sí, ojos nuevos

 

Como digo, puedes actuar reaccionando de forma automática según tus patrones aprendidos a partir de cada situación. Pero entonces serás una montaña rusa.

Por el contrario, puedes coger lo que te ocurre y fijarte en lo que está en tu mano hacer para mejorar las cosas y mejorarte tú.

(Siempre después, claro está, de liberar tus emociones instintivas iniciales. Que no queremos reprimir ni somatizar).

Suelo repetir, de un modo u otro, esta idea:

 

Puedes asumir la responsabilidad de la parte que está en ti de aquello que ves “fuera”, en el mundo y no te gusta y hacer algo.

Aplicado a lo que nos ocupa:

Entiendo que te duela, y te enfade lo que ocurrió esta vez en Cataluña. Pero una vez ya has liberado tu emoción y te has permitido ser humano, dime:

 

¿Os sirve de mucho, a ti y al mundo, las horas que quizá te pegas lamentándote, maldiciendo a los terroristas, sembrando más miedo, juzgando y buscando culpables?

 

La verdad es que yo creo que no.

Llega un momento en que es hora de parar. Y utilizar todo ese impulso que te da la rabia y el dolor para algo distinto.

¿No es el racismo o cualquier forma de intolerancia lo que condenas en los terroristas? ¿No proviene su actuación del juicio y la separación?

¿No estás haciendo tú del algún modo lo mismo? Por lo pronto, enfocando esta situación, pero además quizá en pequeños actos cotidianos que pasan desapercibidos.

Quizá juzgas al vecino, quizá compites con tu compañero de trabajo y les deseas algún fracaso… Yo creo que algo mejorable puedes encontrar, seguro.

Mi propuesta es que aproveches cualquier horror en el mundo para mirarte tú, y superarate. Sí, sé que es difícil cambiar. Pero es más difícil que cambie el otro. En realidad es imposible. 

Tenemos un poder y es sobre nosotros mismos.

 

Si todo el mundo hiciera una pequeña, pero sólida, mejora interior cada vez que ocurriera algo doloroso, el cambio no tardaría en manifestarse en el mundo.

 

Puedes aplicarlo en las pequeñas cosas que te des cuenta. También puedes difundir este mensaje en tus conversaciones, en lugar de seguir perpetuando el odio.

Hay personas que lo hacen. Que les duelen las cosas igual, pero no siguen la corriente. Se paran, se meten en su interior, se atreven a sentir lo que sienten, asumen la responsabilidad de ello y luego toman decisiones.

A continuación te presento alguna “muestra”.

 

Aportaciones de otros sobre un enfoque similar

 

Quiero mostrarte cómo expresan este enfoque que te propongo (o uno muy similar) otros dos profesionales del desarrollo personal a los que admiro y aprecio.

Cintia, de Cintia’s Love in Action 

En primer lugar, aquí te voy a dejar el fragmento de una publicación en su muro de Facebook, de Cintia Castelló, el día siguiente de los atentados. Te recomiendo visitar su web si aún no la conoces.

No puedo sentir ni una sola pizca de odio, rencor, ira, resentimiento o enfado por todo lo ocurrido en Barcelona. No porque sea una insensible, no porque pase de todo, no porque no me importe lo ocurrido en mi querida y bella ciudad (donde tengo a mi hermano, familiares y un sinfín de amigos), no porque no sienta la pérdida de esas personas nobles que andaban de paseo un día cualquiera… simplemente porque el AMOR puede en mí mucho más que todo.

Amo a los musulmanes, a los blancos, a los negros, a los cristianos, a los que cometen actos terroristas, a los inocentes, a los cuerdos, a los chiflados, a los cabezas de turco… porque por encima de los actos que comenten hay algo común en todos ellos: son seres humanos.

Y a un ser humano no puedo condenarle ni retitarle mi amor. Sólo puedo sentir compasión por esas personas que son capaces de cometer semejantes atrocidades… ¡cuánto dolor deben llevar dentro!

Hoy todo el mundo está alterado.

¿Y Sabes que siento yo? Paz. Mucha paz. Ese es mi regalo para el mundo: ser un bálsamo de paz en tiempos revueltos.

Hoy he enviado toda mi paz, luz y amor al universo, confiando que sea depositado en aquellos corazones que más lo necesiten.

Mi obsesión es aportar valor, hacer algo que realmente valga la pena en mi paso por la vida.

Y por ello, hoy mis pensamientos han ido dirigidos a estas preguntas:
¿Cómo puedo contribuir más a la sociedad?
¿Cómo puedo ser un ejemplo para otros y ayudar a buscar soluciones en vez de alimentar los problemas?
¿Cómo puedo actuar para aportar algo positivo a este caos que reina?

(…)

Cintia Castelló

 

Álvaro López, de Autorrealizarte

En este artículo, Álvaro López  habla sobre un evento distinto y de hace algo más de tiempo: un Golpe de Estado en Turquía, el lugar dónde reside.

El suceso es otro, pero lidió con el miedo, la impotencia y la rabia. Y, a pesar del colapso emocional, supo aprovechar la ocasión para crecer.

Te recomiendo que te pases a leerlo, especialmente la conversación del final, que mantuvo con el gran Sergi Torres en uno de sus talleres.

Aquí te dejo algunos pequeños fragmentos sueltos de la parte de la conclusión, para que te hagas una idea del mensaje principal:

 

No hay pasado, no hay futuro, vivimos el momento presente y eso es lo único que tenemos en esta vida.

Cuando haces tal simplificación, el ego se diluye y tomas contacto con tu verdadera esencia.

 

Seguía sintiendo rabia, incertidumbre y asco, pero las había dejado existir en mi interior, sin luchar para que desaparecieran, simplemente aceptando que estaban allí conmigo en la sala.

 

Las preguntas no me llevaron a nada que no supiera, todo lo contrario, me llevaron a tomar plena conciencia de algo que ya sabía, y desde ahí puede tomar control emocional de lo que me estaba sucediendo.

Ahora el reto está en recobrar la consciencia cada vez que suceda en mí un golpe de estado emocional.

 

Todo esto… ¿Te sirve? ¿Te ayuda? A mí sí.

¿Te das cuenta de que eres más fuerte (y, por tanto, más útil) trascendiendo la percepción del drama?

¿Añadirías o quitarías algo de lo que aquí se menciona?

¡Ahora es tu turno, vía libre! Cuéntanos a los demás lo que quieras.

Cualquier aportación será valiosa.

 

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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

6 thoughts on “Atentados de Barcelona y Cambrils. Nuevos ojos para contemplar lo sucedido.

  1. ¡Hola Cristina! ¡Qué bien tenerte de vuelta! Se me ha hecho raro estar tanto tiempo sin saber de ti. Me alegro que hayas vuelto con las pilas cargadas.

    Me he identificado muchísimo con lo que ha escrito Cintia. Salvo en lo de repartir amor y ser un bálsamo de paz, que yo para mí no diría tanto ^^
    Estos días post-atentado son muy revueltos y FB se llena de mensajes de odio, los grupos de whatshapp echan humo en contra de los terroristas. Y yo la verdad que no suelo entrar al trapo porque no comparto en absoluto esa ira. No me produce más ira el atentado de Barcelona que las bombas de Siria o los muertos del Mediterráneo. Es más, si tuviera que decir qué sentimiento me produce, sería más bien pena. Me da pena que alguien sea tan pobre de espíritu como para que se auto-convenza de que lo mejor es inmolarse y llevarse por delante a X personas. Creo que me da más pena el terrorista que la víctima del atentado. Al fin y al cabo la víctima… pues también la habría podido atropellar un coche por accidente o caerse en una zanja o mil historias. En cambio el otro, se ha inmolado porque le han comido la cabeza y encima se lo ha creído.

    Lo que sí me produce mucha rabia y asco es el “Somos Barcelona”, “Somos París”… ¿Y qué pasa con Siria, Afganistán, los niños que mueren de hambre en África, los niños de los orfanatos de China, Tailandia… las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, los ahogados del Mediterráneo? Nuestros muertos no valen más que los demás. Está claro que lloraré más la muerte de un familiar que la de un niño Sirio pero ambos son personas, ambos son inocentes y ninguno merece ser asesinado. Al igual que el terrorista no merece tampoco morir, es otra víctima a la que han convencido de que debe hacer eso.

    Sin ánimo de quererme meter en política, en parte también entiendo que vengan a atentar aquí. Teoría conspiranoica o no… Estamos lanzándoles bombas allí. Estamos matando a sus hijos. “Ojo por ojo y diente por diente”. No lo comparto, pero lo entiendo. Dos no se pelean si uno no quiere. Retirando tropas… no se les habría perdido nada en venir a atentar aquí.

    Desde luego se podría escribir un libro entero sobre el tema. Ha sido interesante que lo saques a colación 🙂

    Un saludo

  2. Hola Isabel
    Gracias por dejar aquí tu punto de vista.
    Pues sí, está claro que se podría escribir un libro y que se pueden contemplar los hechos desde mil puntos de vista. Y todos tendrán su “razón”.
    Especialmente, la intención de este post es invitar a ir más allá de todo eso. A crear un espacio en el que puedas abrazar tus reacciones y opiniones, sin creértelas demasiado.
    Sé que puede sonar raro, pero mi experiencia me dice que eso me dirige a una libertad mayor.
    Nos esforzamos muchísimo en desarrollar la teoría (opinión) más acertada, para convertirla en la realidad. Creo que eso es peligroso y el origen de tanta separación y sufrimiento.
    Creo que sólo se puede cambiar el mundo desde dentro. Cuando un individuo decide mirar hacia adentro con honestidad. “¿Qué hay de mí en este horror que contemplo? ¿Cómo puedo mejorar mi parcela?”, se puede ir hacia algún lugar.
    Por ejemplo, comentas que te da rabia y asco el “somos Barcelona”. Entiendo los motivos que das y tienen su “verdad”. Sin embargo, si te quedas con esa reacción de rechazo a lo que juzgas como equivocado y ajeno (que lo hacen otros pero tú no) nadie sale ganando.
    Puedes convertir eso en un aprendizaje y crecimiento brutal. Puedes, por ejemplo, hacer un ejercicio de honestidad y humildad y reconocer cuándo tú miras con ojos diferentes a los tuyos que a desconocidos, en tu vida cotidiana. Y corregir un poquito eso. Aunque sigas sin estar de acuerdo en que se les dé más bombo a unos atentados que otros.
    Lo has utilizado para mejorarte y mejorar tu parcela del mundo. Para tomar una mayor conciencia.
    Esa es la propuesta del post básicamente.
    Muchísimas gracias por tu aportación y por generar este pequeño debate que nos empuja a reflexionar.
    Un abrazo, Isabel.

  3. ¡Qué razón llevas Cristina! Justamente ahora ando en plena terapia para aprender a gestionar la rabia (es la emoción que peor llevo como has podido comprobar). Me encanta eso de “mejorar mi parcela”. Me recuerda al final de Cándido, de Voltaire: “cada uno debe cultivar su propio huerto”.
    Y cada cual con nuestro granito de arena podemos hacer del mundo un lugar mejor 😛

    Un abrazo

    1. Hola Isabel
      Celebro que seas capaz de ver esa oportunidad de aprendizaje y que tengas toda tu intención puesta en ello, con tu trabajo en terapia, etc.
      Te mando un abrazo grande, fuerzas y ánimos, y, una vez más, gracias por tus valiosas aportaciones!

  4. Hola Cristina,

    agradezco mucho los post de este tipo que van un poquito más allá del odio y de la frustración.

    Y ojo, lo digo con todo mi amor y respecto porque es muy fácil hablar cuando no es tu hijo el que ha muerto o ha quedado herido.

    El día que entendí que lo que hay fuera es reflejo de lo que hay dentro y de que cada uno puede cambiar el mundo cambiándose a sí mismo sentí tres cosas que ya nunca me han abandonado:

    – paz interior
    – liberación
    – un agradecimiento infinito por esa comprensión

    Desde entonces vivo con la confianza y la certeza de que la Vida nos sostiene.

    Gracias por tu reflexión constructiva, te mando un fuerte abrazo,

    Kiki

    1. Hola Kiki
      ¡Woooww! Muchas gracias por este comentario tan enriquecedor.
      Coincido contigo: Vaya por delante que escribí este post desde la humildad de saber que lo hago con cierta distancia por no haberme tocado de cerca, y desde el profundo respeto que siento por la manera de sentir y encajar que pueda tener cada uno.
      Es lícita cualquier reacción emocional, ¡faltaría más!
      Sin embargo, es cierto que ir integrando paulatinamente un enfoque que se centra más en restaurar nuestro propia realidad interna (el cómo percibimos las cosas y qué hacemos con ello) a mí me resulta más constructivo.
      Como tú dices, me aporta paz, e siento más libre y me permite crecer y expandir mis propios límites.
      Esa es la propuesta.
      Gracias por tu aporte y por estar también en ese camino de conciencia que podremos compartir, sin duda.
      Un abrazo grande.

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