Aprender a soltar el control

Seguro que te ha ocurrido más de una vez (y posiblemente muchas), que te has dado cuenta de que estabas luchando tanto por conseguir algo que, estabas perdiendo de vista el horizonte.

Te habías olvidado de disfrutar del camino.

¿Te suena esto familiar?

Nos enseñaron a que estar implicados y comprometidos con algo era sinónimo de luchar o sacrificarnos.

Aún vemos por todas partes, múltiples mensajes del estilo “Luchemos contra el violencia machista”; “Apoyemos la lucha contra el cáncer”, etc…

Pareciera que si no luchamos contra algo o no nos preocupamos, el asunto no nos importa.

Es decir, el sufrimiento parece parte intrínseca de nuestra implicación o compromiso con algo.

Hasta podemos sentirnos culpables si no nos sacrificamos o preocupamos lo suficiente.

Sé sincero… ¿No te ha ocurrido?

Y si reflexionas ahora…

¿Piensas que Realmente esto tiene sentido?

¿Tiene lógica que la moneda de cambio para cualquier logro sea nuestro sufrimiento?

¿No habrá otro modo de implicarse y dar lo mejor de uno?

Yo creo (sé) que sí.

¡Te lo cuento en el vídeo! 🙂

 

 

Si te surge alguna pregunta o comentario, me encantará si lo haces a través de los comentarios del vídeo, o de este artículo.

Estaré encantada de charlar contigo :).

 

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Cristina Hortal
Un buen día, harta de sentirme prisionera en mi propia vida, tomé 4 decisiones que le dieron la vuelta a todo mi escenario.
Construí una vida coherente con mis valores.
Aprendí a serme fiel por encima de todo, y hoy mantengo mi promesa de respetarme en cada decisión que tomo.
¿Quieres aprender a hacer tú lo mismo?

8 thoughts on “Aprender a soltar el control

  1. Si, es verdad, la cultura nos inculcó la lucha, el sacrificio, el sufrimiento como medida de valoración.
    Gracias por compartir la enseñanza de aprender a soltar.

    1. Hola Rebeca. Gracias por comentar.
      Sí, así es. Quién más quién menos, no se libra de ese tipo de mensajes. Además, estos mensajes se alimentan de nuestra falta de una relación genuina con nosotros mismos.
      Como no nos amamos, no nos respetamos y no solemos escucharnos, esa presión “externa” nos domina.
      Y, al mismo tiempo, si nos sometemos a ese tipo de presión y a esas carreras y luchas sin final, perdemos aún más la conexión con nosotros mismos.
      Es un bucle.
      Ante eso, sólo nos queda observar nuestro sufrimiento, y aceptar humildemente la idea de que debe de haber otra manera… Otra manera de vivir y de avanzar también, pero con auto respeto y coherencia.
      Si permaneces abierto, encontrarás respuestas.
      Muchas gracias, de nuevo, por tu aporte. Abrazos.

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